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Crónica Ciudadana

Mujer queda embarazada y pierde bebé tras usar preservativo defectuoso

Un verdadero calvario ha pasado una usuaria del Cesfam Entre Ríos de Los Ángeles luego de que un embarazo ectópico, originado después de recibir preservativos con fallas de calidad, la obligara a someterse a una salpingectomía unilateral, es decir, una extirpación de una de las trompas de Falopio que a futuro le dificultará volver a ser madre.


 Por Nicolás Muñoz

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Fotografía por La Tribuna.

El 12 de abril pasado, Karen Huechante, ex funcionaria y usuaria del Cesfam Entre Ríos de la comuna de Los Ángeles, se dirigió hasta el recinto para realizar un cambio de pastillas anticonceptivas, decisión asesorada por una matrona del lugar, quien además le entregó preservativos masculinos.

Difícilmente esta usuaria podría predecir los tortuosos meses que se le avecinaban luego de aquel día. “Estaba tomando las Anulit y me las cambiaron por las Anulette, además de que se complementó con los preservativos que venían defectuosos (…) Información que se me hizo llegar a través de un llamado telefónico desde el Cesfam tres semanas después de haberlos recibido”, comenzó contando Karen.

Una preocupación no menor inició en ella, con la posibilidad de tener un embarazo no planificado. “Frente a esto, me acerqué al Cesfam para preguntar qué podía hacer. La respuesta de ellos fue que debía recurrir a un particular para realizarme exámenes, siendo que me podrían haber realizado un test de embarazo o una ecografía (…) Pero no prestaron la ayuda necesaria cuando la pedí”, señaló.

Llegó el mes de mayo, y Karen sufrió complicaciones mientras desempeñaba funciones en el mismo establecimiento. “Un día me sentí tan mal que llegué al punto de que tuve que ir a mi casa a cambiarme el uniforme, porque era mucha la hemorragia que tenía. Finalizado el horario de trabajo me dirigí a urgencias junto a mi esposo. Ahí me tomaron exámenes de sangre y me dijeron que estaba embarazada”, contó.

A pesar de que no fue algo planeado, la denunciante reconoce que en el momento tuvo la fortaleza para asumir la nueva responsabilidad que venía, sin embargo, de forma abrupta todo se tornó trágico.

El embarazo fue catalogado como ectópico, es decir, se comenzó a desarrollar fuera del útero, en este caso, en una de las trompas de Falopio. “Me dijeron que tenían que extirpar la trompa, porque no se podía salvar nada (…) En ese tiempo nunca hubo una preocupación por parte del Cesfam, nunca me llamaron para saber cómo estaba a pesar de que sabían lo que había pasado, porque mis colegas habían informado el porqué de mi ausencia”, manifestó Karen notoriamente afligida por tener que revivir los hechos.

“Durante ese tiempo hubo un reemplazo para mis labores en el Cesfam. Ellos esperaron a que me reincorporara para avisarme el mismo día que ya no continuaba. Me desvincularon, porque para ellos fui una funcionaria problemática”, añadió.

Llegó julio y Karen se encontraba sin trabajo; y con crecientes problemas que la llevaron a buscar atención psicológica para poder recobrar fuerzas ante una situación que, asegura, le afectó tanto a ella como a su esposo e hijos. Es en ese contexto que decidió enviar un reclamo a través de una carta formal al Cesfam Entre Ríos. Documento que fue respondido “según los protocolos internos y según el marco legal correspondiente, en los plazos establecidos para aquello”, detallaron desde el recinto.

Además, aseguraron que se realizó una reunión entre la dirección y la denunciante, oportunidad que aprovecharon para colocar a disposición de Karen “todos los recursos, tanto médicos como de salud mental, para contenerla, apoyarla y orientarla adecuadamente, pero los rechazó”.

Hechos corroborados por la afectada. “Me llamaron para prestarme la ayuda médica, psicológica, medicamentos y todo lo que yo necesitara del Cesfam, después que ya había pasado como un mes desde que les solicité ayuda y no me la dieron (…) Les dije que no necesitaba su ayuda porque todo lo estoy viendo particular”, expresó.

“Esto pasó todo después una vez que se envió la carta, la misma que si no se hubiera mandado aún no tendría respuesta de ellos”, agregó.

UN PROBLEMA CON RAÍZ

Dentro de la información que se envió desde el Cesfam Entre Ríos a Diario La Tribuna destacó lo siguiente: “Los preservativos entregados a la población son recibidos directamente desde el Servicio de Salud Biobío y distribuidos a través de la farmacia del Cesfam (…) Cuando un producto sanitario presenta alguna falla, esta es notificada desde el nivel central (Ministerio de Salud, Instituto de Salud Pública) a la red asistencial y, en lo que respecta al Cesfam, este alerta a sus usuarios, tal como se hizo con la persona que expone esta situación. En este caso en particular, la notificación al centro de salud familiar fue en mayo de 2022”.

Al respecto, la afectada señaló que: “Este tema viene de un abastecimiento de bodega de fuera, entonces cuando llegan no son revisados totalmente (…) Cuando llegan al Cesfam solo se revisa si el producto está sellado y se pasa a la farmacia. Está súper mal el sistema, al que le tocó la mala suerte del producto, tiene que acatarlo. Pero yo encuentro que no es mala suerte, sino que el Estado se tiene que responsabilizar de que los productos salgan buenos”.

Finalmente, Karen Huechante se encuentra realizando un reemplazo en un laboratorio a pesar de no sentirse en condiciones de trabajar a raíz del impacto que provocaron los últimos meses en ella. “No tenía pensado volver a trabajar, pero tengo que hacerlo, porque debo pagar un tratamiento a futuro cuando quiera tener más hijos, ya que no podré hacerlo a menos que me asesore por un ginecólogo”, afirmó.

UNA APRECIACIÓN LEGAL

Nicolás Arismendi, abogado asesor de la afectada, rememoró situaciones parecidas a lo que se ve enfrentado en la actualidad. “Lamentablemente los protocolos anticonceptivos no es primera vez que fallan, ya hemos visto demandas desde el 2018, tanto por infracción a la ley del consumidor e incluso respecto de las propias entidades que lo generan, como también respecto del Estado”, señaló.

Por último, el profesional hizo hincapié en las dimensiones de este caso. “El hecho de tener un método anticonceptivo fallido atenta no solo a la libertad reproductiva, a que decidir cuántos hijos quiero tener, si quiero o no quiero tener un hijo, sino también a la libertad de autodeterminación, es decir, Karen podría haber dicho -yo este año quiero estudiar- o -yo este año quiero dedicarme a mis tres hijos-. No es solo quiero o no quiero tener más hijos, sino también qué pasa con mi proyecto personal”, enfatizó.

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