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Crónica Ciudadana

Llegó para atenderse por una hernia y ahora solo sobrevive con parches de morfina

Todo se complicó para un hombre de 44 años, quien desde que fue operado no logra descansar ni puede trabajar, debido a los fuertes dolores que padece.


 Por Glenda Ahumada

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Patrik Cid, de 44 años, es el nombre del paciente del Hospital de Los Ángeles, cuya esposa, Leticia Godoy, se contactó con diario La Tribuna para exponer lo que, aseguró, se trata de un caso de negligencia médica que afecta a su marido por parte de dos doctoras del establecimiento hospitalario. Tal situación hoy tiene sumido en una profunda angustia al hombre, ya que no puede trabajar ni vivir con normalidad.

PRIMERA INTERVENCIÓN

Patrik se operó en la Clínica Adventista de Los Ángeles de una hernia inguinal en agosto del año pasado. Al día siguiente de la operación lo dieron de alta, pero no presentó mejoras con el paso de los días, sino que empeoró.

SEGUNDA INTERVENCIÓN

“Lo llevé a urgencias y lo ingresaron para hospitalizar. Ahí recibió el tratamiento y lo que nos dijeron es que en la operación le habían puesto la anestesia ‘raquídea’, inyección que va entre las vértebras, y que esta medicación le había provocado daño en la raíz del nervio de la columna, sin anestesia general, solo con raquídea”. Por lo anterior, la familia afirmó no saber si esa era la manera correcta de tratar una intervención de una hernia.

Días después, Leticia y Patrik volvieron a urgencias porque se abrió la herida del paciente. “Hubo un periodo de días donde todos me decían que era normal que la herida se abriera. Luego de eso decidieron hospitalizar a mi marido en octubre por tercera vez, y en esa oportunidad le hicieron muchos exámenes, entre ellos algunos particulares porque en el hospital no había hora para realizarlos; pero la doctora me dijo que le iban a hacer una resonancia magnética y que si tenía buenos resultados, se podía ir para la casa”, enfatizó Leticia. Pero la sorprendieron al informarle que iban a operarlo para realizarle una limpieza.

TERCERA INTERVENCIÓN

Cinco días después la contactaron para informarle que su marido ingresaría al pabellón una tercera vez, debido a la complicación de sus heridas. En esa operación le tomaron muestras para enviar a biopsia y “lo dejaron con los puntos 27 días y se abrieron nuevamente”, añadió Leticia.

La herida posterior a la intervención de limpieza, según relató la esposa, “resultó en un vaso sanguíneo roto y una cicatriz mucho peor de la que ya tenía en mal estado. Para lo anterior le inyectaron morfina y le sacaban los coágulos a presión, a sangre fría, pero me dijeron que no me preocupara, que estaba todo bien y con tratamientos”.

“Lo llevé al hospital nuevamente y la doctora que lo operó y le puso una malla de contención en la segunda intervención, cuando lo vio en urgencias, me dijo que estaba todo bien, y que mañana podría volver a trabajar”, agregó.

En una cita de control posterior a ese episodio le informaron que debían operar en una cuarta ocasión, debido a que la biopsia que ya había visto una doctora “estaba todo bien, cuando no era así, sino que decía que su cuerpo había rechazado el material quirúrgico”.

CUARTA INTERVENCIÓN

“Yo no podía entender por qué había pasado eso, si la doctora que lo había visto hace una semana me aseguró que estaba todo bien, todo normal”, señaló Leticia.

La familia decidió que el padecimiento sería tratado por especialistas de Santiago, ya que no había más soluciones para Patrik en el complejo asistencial angelino.

“Cuando quise mostrarles el diagnóstico que le dieron a mi marido en Santiago, nadie me escuchó, todos se hicieron los sordos, salvo algunas excepciones”.

La familia afectada solo pide que el hospital se haga cargo de las intervenciones y medicamentos que debe ocupar el paciente hoy en día para resistir los intensos dolores que le provocaron, tanto físicos como emocionales, así como también el traslado a Santiago y todos los gastos que aquello ameritan, para recibir un tratamiento en el Centro del Dolor del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

DECLARACIÓN DE LA ABOGADA

El caso de Patrik Cid lo están llevando dos abogadas que forman parte del staff del Estudio Jurídico Dittus Abogados.

La abogada Joselinne Montoya prestó su declaración respecto al suceso. “El señor Cid ha sufrido por parte de médicos del Complejo Asistencial una serie de graves negligencias médicas. Los bienes jurídicos son tan relevantes que la responsabilidad por negligencia médica en este caso puede ser objeto de persecución administrativa, civil o incluso penal”.

“Hasta la fecha, y a pesar de la urgencia por darle una respuesta a la familia, lo único que sucedió fue que el 6 de junio, nuestra oficina presentó un reclamo a la Superintendencia de Salud, lo que los obliga a responder, y el 22 de junio pasado recién obtuvimos una respuesta oficial del Hospital de Los Ángeles, la que es bastante breve y no responde respecto del diagnóstico y las causas de este”.

Paralelamente, se presentó la denuncia ante la Contraloría General de la República, ya que ordena mediante oficio a la entidad médica y jurídica a responder directamente qué es lo que sucedió con Patrik Cid. “Para aquello cuentan con un plazo de 30 días, por lo que aún estamos a la espera de esa respuesta por parte del hospital”, se indicó.

“Lo que dice relación específicamente de los médicos que lo atendieron y la responsabilidad de estos profesionales, y el actuar negligente de un profesional de la salud solo puede ser determinado por los Tribunales de Justicia. Además, estamos estudiando la responsabilidad civil y penal de estas personas funcionarios de la salud pública”.

En lo que respecta a la responsabilidad del hospital que derivan de las prestaciones de salud que otorgaron al afectado, se subrayó que “debemos someternos a mediación por normativa, instancia para la que nos estamos preparando para el bienestar del paciente. Si no se llega a acuerdo en dicha instancia se procederá a la acción judicial en Tribunales y frente a una sentencia favorable, que por supuesto esperamos que así sea, el órgano administrativo deberá instruir la investigación sumaria en contra de los profesionales que trataron a don Patrik”.

PRONUNCIAMIENTO DEL HOSPITAL

Consultado sobre el caso, el doctor Andrés Arancibia, subdirector médico del Complejo Asistencial Víctor Ríos Ruiz, declaró lo siguiente: “El paciente fue sometido a una cirugía extra sistémica, y que ingresó posteriormente por un cuadro agudo de dolor en la zona operada. Los médicos han hecho todos los esfuerzos para aliviar el dolor al paciente, incluidas evaluaciones de distintos especialistas. Sin embargo, considerando esa situación, determiné que fuera hospitalizado y que se hicieran todos los chequeos y tratamientos de los que disponemos en nuestro hospital”.

Agregó que “se hizo una reunión con todo el equipo médico multidisciplinario y se determinó que el paciente fuera evaluado en la Unidad de Dolor del Hospital Clínico de la Universidad de Chile. Por esta razón fue derivado y esperamos que tenga un buen resultado”.


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