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Expertos coinciden en que la provincia debe superar brechas para adoptar la IA en la agricultura

por Esteban Sepúlveda H.

Especialistas advirtieron que la región cuenta con universidades y conocimiento, pero las diferencias entre grandes y pequeños productores siguen siendo significativas.

Ciclo de Encuentros Biobío 2050 en Socabio / La Tribuna

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa futurista para convertirse en una herramienta concreta que puede marcar la diferencia entre avanzar o quedarse atrás en la agricultura.

Esta fue una de las principales conclusiones del cuarto encuentro del ciclo Biobío 2050, en el que autoridades, investigadores, empresas tecnológicas y productores agrícolas analizaron cómo la digitalización transformará un sector clave para la economía local.

Jorge Guzmán Acuña, presidente del directorio de la Empresa Periodística Biobío, destacó que la cita releva los desafíos en torno a la inteligencia artificial y su relación con la identidad productiva agrícola.

"Quienes adopten tecnología a tiempo serán protagonistas y quienes no lo hagan, serán espectadores. La provincia del Biobío tiene todo para esta transición: talento, experiencia agrícola, universidades y empresas innovadoras. Lo que falta es la alineación, la velocidad y la visión compartida", enfatizó el ejecutivo.

Del mismo modo, el presidente de la Empresa Periodística Biobío advirtió sobre la rapidez del cambio tecnológico, para lo que citó una reciente declaración de Elon Musk: "Probablemente en 20 o 30 años más, el trabajo del humano será voluntario, ya que gran parte del trabajo lo harán las máquinas y la IA. Esto representa un tremendo desafío".

POTENCIAL Y LLAMADO A LA TRANSICIÓN

Carolina Vivallo, ejecutiva provincial de Desarrolla Biobío, destacó que la inteligencia artificial en el rubro posee un gran potencial para optimizar los recursos de riego, la detección de plagas y enfermedades, y el monitoreo exhaustivo de cultivos. "Se han generado diferentes programas acá en la provincia de Biobío, para ir en apoyo del sector agrícola en temas de tecnología y adopción tecnológica", señaló al respecto la ejecutiva.

La ejecutiva hizo un llamado directo a los productores: "La inteligencia artificial es un carrito al que tenemos que subirnos para potenciar los sectores y el rol fundamental que ustedes cumplen dentro del agrícola".

Además, detalló que si bien la provincia no es el principal referente agrícola del país, sí es reconocida dentro del área. "Los invito a que se sigan creyendo el cuento y a que abracen el tremendo potencial que tienen", concluyó.

EMPLEO RURAL Y DECISIONES POLÍTICAS

Javier Fuchslocher, delegado presidencial provincial de Biobío, valoró el encuentro como un espacio donde convergen mundo público y privado, además de los gremios y la academia, para pensar en la proyección de la zona. La autoridad remarcó que la provincia es eminentemente agrícola y forestal, lo que vuelve necesario abordar el tema y explorar sus externalidades positivas, como el ahorro hídrico y la eficiencia en el desarrollo de cultivos.

Sin embargo, manifestó su preocupación respecto de la protección de las fuentes laborales. Citó el caso de los tractores sin conductor que ya se comercializan en otras latitudes, que pueden arar campos con georreferenciación mediante inteligencia artificial.

"Esa es una decisión política y social que, desde los diferentes espectros que hoy día existen en Chile, tenemos que tomar, porque, sin duda alguna, tenemos que proteger el valor humano, sobre todo ante el rápido avance de las tecnologías", expresó Fuchslocher.

El delegado añadió que las tecnologías han avanzado incluso más rápido que la ciencia: "Hace cinco años, ChatGPT y la IA eran algo distante, y hoy la mayoría las utiliza". Frente a dicha situación, advirtió que se necesita equilibrar el empleo de la IA en beneficio de la producción, sin mermar el empleo rural.

COFINANCIAR LA INNOVACIÓN

Cristián Fernández Garrido, subdirector de Innovación y Emprendimiento del Comité de Desarrollo Productivo Regional de Corfo Biobío, presentó los instrumentos disponibles para cofinanciar inversión, innovación y capital humano.

"La región tiene todas las universidades y conocimientos en esta materia, donde hay diferentes emprendedores y empresas que ya están desarrollando soluciones de inteligencia artificial para diferentes sectores productivos", señaló Fernández.

El ejecutivo destacó tres líneas relevantes: la de Capital Humano para la Innovación —que cofinancia hasta $40 millones para incorporar especialistas que resuelvan desafíos de incertidumbre tecnológica—; la de Absorción Tecnológica —que otorga hasta $390 millones para que grupos de empresas y pymes trabajen con universidades para conocer, prospectar o transferir tecnologías no disponibles en el país—; y la de Innova Región —que entrega hasta $60 millones para validar técnica y comercialmente nuevos productos o servicios, con un cofinanciamiento que alcanza el 80% para las pymes, 60% para empresas medianas y 40% para las grandes—.

Fernández citó el ejemplo de una empresa agrícola que contrató a un especialista para generar soluciones mediante gemelos digitales y algoritmos de IA; el de un proyecto de la Universidad Andrés Bello en el que 32 empresas incorporaron la IA con transferencia de conocimiento; y el de una empresa de corretaje de bosques que desarrolló una plataforma para cuantificar inventarios.

"Debe haber un trabajo colaborativo con los expertos en IA, pero también es importante todo el conocimiento que tienen los mismos agricultores", enfatizó el directivo.

DEL CAMPO AL PROCESAMIENTO

Óscar Gutiérrez Gómez, académico encargado de Vinculación del Doctorado en Consorcio en Inteligencia Artificial del CRUCh Biobío-Ñuble, explicó que los procesos en que interviene la IA son múltiples y van desde la siembra hasta la exportación.

"Hay muchas actividades que se realizan y se pueden ir transformando en datos, para luego transformarlos en procesos automatizados. Eso significa más productividad para los territorios y el país", resaltó.

Gutiérrez puntualizó que el desafío para 2050 es producir más con menos: se proyecta que habrá 10.000 millones de habitantes a nivel mundial, lo que requiere un crecimiento del 20% en la producción agrícola, sobre todo, si se considera que el 30% de los alimentos se desechan en el mundo.

El académico identificó tres niveles de inteligencia artificial: la IA estrecha —etapa actual, que desarrolla actividades específicas, como generar un texto, una imagen o un video—; la IA general —próxima etapa, que funcionará como un equipo de trabajo que integre varias tareas complejas a la vez—; y la superinteligencia artificial —que llegará en un futuro lejano y pensará como todas las personas del mundo de manera conjunta.

Respecto a los desarrollos y posibilidades concretas de la región, Gutiérrez destacó un sistema de la Universidad del Bío-Bío que usa drones para clasificar la madurez de los arándanos y la avellana europea con un 99% de certeza; una herramienta para el diagnóstico de enfermedades foliares; la implementación de gemelos digitales de cultivo que permiten monitorear plantaciones sin la necesidad de estar presente; y tractores autónomos que reconocen y extraen maleza con precisión.

El académico advirtió que respecto al interés de los agricultores en aplicar IA, hay indicadores que muestran una baja adopción en algunas industrias debido al temor por la privacidad de sus datos. De todas formas, aseguró que "esto va avanzando poco a poco".

BRECHAS Y NECESIDAD DE SENSORIZACIÓN

El panel de conversación, que fue moderado por el periodista Jorge Guzmán Buchón, reunió a Cristián Fernández Garrido, a Óscar Gutiérrez Gómez y a José Miguel Stegmeier.

El presidente de Socabio fue enfático en señalar las diferencias existentes entre los productores: "No es secreto para nadie que la agricultura ha incorporado muchas tecnologías y ha tenido un tremendo avance, pero hay muchas brechas. Tenemos agricultores que están en la primera línea usando la inteligencia artificial de manera bastante masiva, pero lógicamente hay muchos otros que no están accediendo a esto".

Stegmeier destacó que la provincia del Biobío tiene el mayor porcentaje de riego tecnificado en base a la superficie de cultivo y un desarrollo importante en fruticultura con huertos modernos. Sin embargo, advirtió que "falta ese eslabón" en inteligencia artificial.

El académico del Doctorado en IA complementó esta visión al indicar que el desafío principal para implementar sistemas expertos de IA es la data. "En el agro, la data suele ser muy física, por lo que es necesario avanzar en sensorización", explicó Gutiérrez, quien además recordó que estos proyectos no son de corto plazo y pueden tardar entre uno y tres años.

Por su parte, Cristián Fernández agregó que se debe trabajar mancomunadamente con la academia para generar "soluciones que generen valor a lo que ellos hacen habitualmente".

Finalmente, Jorge Guzmán Acuña destacó el financiamiento que entrega el Estado: "Muchas veces la agricultura no tiene el nivel de las grandes empresas de este país. Por lo tanto, con la unión de muchas empresas, podemos llegar a poder aprovechar todos estos instrumentos para hacer giras tecnológicas y tener, incluso, aportes de capital para nuevos emprendimientos".

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