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Salud

El lado oscuro de los rayos UV: Realzan la importancia de cuidar la vista durante la temporada estival

Las altas temperaturas que se han registrado dentro de la provincia de Biobío, dan cuenta de un panorama riesgoso para la salud para quienes no toman medidas de protección contra los rayos ultravioleta (UV).


 Por Nicolás Muñoz

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Foto de cottonbro studio: https://www.pexels.com/es-es/foto/playa-gafas-de-sol-manos-arena-9745475/

Con una máxima superior a los 34 grados se ha desarrollado una nueva semana de enero dentro de la comuna de Los Ángeles, temperatura que ha sido la tónica de los días de verano. No obstante, lo placentero que puede ser para algunos recibir los rayos del sol, puede transformarse en una pesadilla si no se toman las medidas de precaución correspondientes.

En ese contexto, Julie Gajardo, coordinadora de la Mención de Oftalmología y Optometría de la carrera de Tecnología Médica de la Universidad San Sebastián, resolvió algunos cuestionamientos vitales para quienes se exponen a la luz solar, ya sea por vacaciones, trabajo o simple rutina.

RIESGOS DE LA EXPOSICIÓN AL SOL

Según señala la experta, “los daños ocurridos por exposición a los rayos ultravioleta provenientes del sol son variados y están relacionados directamente con el tiempo de exposición, la hora del día en que se produce la exposición, la ubicación en que se encontraba la persona expuesta y el tipo de protección que se utiliza o por el contrario, si no se utilizaba protección contra los rayos UV”. Por lo mismo, las consecuencias pueden ir desde inflamaciones agudas hasta procesos degenerativos irrecuperables, pudiendo por tanto, ser un daño inmediato o acumulativo.

Cabe destacar que la radiación UV proveniente del sol es considerablemente dañina para las estructuras oculares, ya que aquí se presentan zonas de piel delicada, además de que el globo ocular presenta una membrana mucosa que puede ser alterada en casos de alta exposición.

“Para conocer su implicancia es que usualmente se clasifica la radiación UV en tres categorías: el UVA que comprende las radiaciones entre 315-380 nm longitud de onda, el UVB que comprende las longitudes de onda entre 280-315 nm y el UVC que comprende las radiaciones entre 180-280 nm de longitud de onda, de lo cual se destaca que entre más corta la longitud de onda, la radiación será más dañina”, destaca Gajardo.

En el caso de estructuras como los párpados, la córnea y la conjuntiva pueden absorber los rayos UV de hasta 290 nm, pero una exposición prolongada igualmente puede generar daños evidenciando enrojecimiento, inflamación e incluso úlceras.

PREVENIR ANTES QUE LAMENTAR

En este punto, la profesional asevera que una exposición excesiva puede provocar daño en las estructuras oculares más internas. “Por ejemplo, enfermedades provocadas por daño fotoquímico a nivel de la retina, cuya exposición a los rayos UV en conjunto con acumulación de desechos oxidativos, se consideran factor de riesgo para Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), en esos casos los pacientes notarán disminución de la visión central. Mientras que un daño de tipo fototérmico puede provocar Retinopatías diversas e incluso quemaduras retinales”, explica.

Debido a esto, la docente señala que “debido a que algunos daños son internos, y de compleja notoriedad por parte del paciente, se recomienda el uso de lentes de sol y control anual con un especialista Médico oftalmólogo o Tecnólogo Médico en Oftalmología y Optometría para el apoyo diagnóstico”.

No obstante, hay que considerar que la protección de los ojos no es factible con cualquier tipo de gafas, por lo mismo la ciudadanía debe prestar especial atención al momento de adquirir un producto de este tipo.

“Como recomendación, siempre destaco adquirir los anteojos en lugares con garantía y en lo posible solicitar la comprobación del nivel de protección a través de equipos UV, comprobar que estén disponibles los datos del fabricante, revisar instrucciones correctas de almacenamiento y recomendaciones de uso (si sirven para deporte, para manejar o sólo paseo, por ejemplo), considerar la ergonomía del lente y su materialidad para que resulten cómodos, livianos y de uso frecuente”, explica la experta.

A su vez, es importante que el comprador se fije en que las gafas de sol gafas estén homologadas y certificadas por la Unión Europea (UE) para una protección UV 400 la cual filtra longitudes de onda UV de hasta 400 nm. “Se puede encontrar una pequeña marca CE que indica protección UV de al menos 380 nm, además, se debe reconocer la categoría del filtro clasificados según la norma ISO 8980-3, según capacidad de absorción de luz visible en categorías del 0 al 4 de mayor claridad a mayor oscuridad del lente respectivamente”, complementa Gajardo.

Por último, es importante aclarar que el nivel de oscuridad del lente no genera una mayor o menor protección UV, ya que la oscuridad se relaciona con la absorción de la luz visible y con ello se apunta a la comodidad del usuario, mientras que un filtro UV está protegiendo sobre la radiación no visible, he ahí la importancia de verificar la información antes de comprar gafas de sol.

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