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Vida después del encierro: Experta entrega sus apreciaciones del impacto del uso de pantallas por menores de edad

Estudios recientes evidenciaron que entre 2017 y 2021 los smartphone aumentaron su presencia en los hogares llegando hasta el 90 %.


 Por Nicolás Muñoz

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En ediciones anteriores de diario La Tribuna, se dieron a conocer algunas de las consecuencias de la pandemia por coronavirus en la salud física de los niños en Chile, a raíz de los resultados arrojados por un reciente estudio que evidenció que durante el periodo de confinamiento la actividad física disminuyó en un 20 %, mientras que el tiempo dedicado a pantallas prácticamente se duplicó.

En ese contexto es que el equipo de prensa conversó con el kinesiólogo Boris Fuentealba, ocasión en la que el experto destacó, entre otras cosas, que el aumento del sedentarismo y el tiempo frente a dispositivos, como el celular, puede afectar los procesos de aprendizaje y consolidación de la memoria, e incluso se pueden presentar trastornos del sueño. Algo que es complementado por el estudio detallando que la calidad del sueño bajó en un 15 % en los menores de cinco años durante el encierro.

No obstante, la pandemia no solo afectó a la salud física de los más pequeños, sino que también repercutió, de una u otra forma, en la salud mental. Por lo mismo, en un esfuerzo por seguir dimensionando esta nueva realidad, posterior al periodo más agudo del confinamiento, diario La Tribuna tomó contacto con Fanny Cea, psicóloga de la Universidad de Concepción con magíster en Psicología UdeC, quien entregó nuevas apreciaciones en materia de salud psicológica en niños

PANDEMIA Y SALUD MENTAL

El 03 de marzo de 2020 llegó por primera vez a Chile el SARS-CoV-2, también conocido como coronavirus. Esta enfermedad obligó a las autoridades de Salud a tomar medidas inmediatas para evitar el aumento de contagios dentro del territorio, entre las cuales destacó, la habilitación del pase de movilidad, la implementación de aforos, el uso obligatorio de mascarillas y el confinamiento. Siendo esta última norma la que más cambió la vida de la ciudadanía.

El encierro, utilizado como herramienta para impedir que el virus se siguiera propagando, se convirtió en uno de los peores enemigos de la salud mental entre las personas. Según detalla Cea, “los niños y adolescentes se vieron afectados en la restricción del ejercicio de sus derechos, por ejemplo, lo ‘relacionado a la movilidad’, el juego, la socialización, el explorar el entorno, el esparcimiento; afectando la relación al cuerpo, la relación al movimiento, la relación a explorar su entorno, donde se van constituyendo como sujetos”.

“El juego no es solamente diversión. El juego es lenguaje, es comunicación y es la posibilidad que tienen los niños para poder tramitar sus experiencias vitales, representando, haciendo roles, simbolizando lo que van viviendo en su cotidianidad que permite resguardar la salud mental. Entonces no solo hablamos de impacto en el aprendizaje, sino también en cómo los niños elaboraron la pandemia y el encierro. Esto tiene un impacto no solo en el desarrollo socioafectivo, sino que todas las dimensiones de la vida de nuestros niños se vieron afectadas”, complementa la profesional.

Esta dinámica (juego) es de tal relevancia que incluso la Organización Mundial de la Salud, sugiere que los niños realicen al menos tres horas de actividad física y juego, todo esto complementado con una reducción en el tiempo de uso de pantallas (teléfonos celulares, televisión, tablets, notebooks, etc).

LAS PANTALLAS

De acuerdo con el estudio realizado por el Consejo Nacional de Televisión (CNTV), denominado, ‘El consumo audiovisual de los niños visto por sus padres’, realizado en 2019, los dispositivos móviles son el principal soporte (74 %) para ver contenido audiovisual en niños, niñas y adolescentes. En cuanto a la edad, el 61 % de los niños entre 0 y 5 años consume contenidos a través de un smartphone, cifras que aumentan con la edad: Entre 6 a 12 años (72 %) – Entre 13 a 17 años (90 %).

Una realidad que no pretende cambiar, sino que consolidarse. La más reciente Encuesta Nacional de Televisión, realizada en 2021, evidenció que los dispositivos tecnológicos más presentes en los hogares fueron los Notebook/Netbooks (61 %), Smart TV (74 %) y smartphone (90 %). Estos últimos, demostrando que entre 2017 y 2021, aumentaron en un 8 % su presencia en los hogares chilenos.

Situación que ya daba cuenta el documento ‘Niños y niñas frente a las pantallas: Guía de actividades para un uso saludable’ del Ministerio de Desarrollo Social, donde se manifestaba que los niños/as y jóvenes menores de 18 años, prefieren las pantallas móviles por sobre la televisión, y son propietarios de teléfonos celulares con conexión a internet, tablets y/o computadores portátiles.

Con relación a este punto, Fanny Cea plantea que la evidencia científica es bastante diversa en cuanto al impacto de las pantallas en el desarrollo. “Sin embargo, entidades, como la Academia Americana de Pediatría, sugieren la creación de un ‘plan de consumo de pantallas para menores’ adecuado a cada familia. La misma entidad plantea que el screen time o tiempo de pantallas en niños de entre dos a cinco años puede ser de entre media a una hora al día”.

“Lo más importante es que las pantallas no interfieran en la vida normal de los niños, el tiempo en familia, el ejercicio o las horas de sueño (…) Cuando la exposición a pantallas impacta en la rutina del menor, aumentando el sedentarismo, promoviendo obesidad infantil, disminuyendo la socialización del niño con sus pares y con el entorno, claramente afecta el normal desarrollo socio-afectivo, cognitivo y por ende impacta negativamente en su salud mental”, agrega la experta.

SALUD DEL CUERPO Y LA MENTE

El Consejo Nacional de la Infancia, en el documento sobre Política Nacional de Niñez y Adolescencia 2015-2025, define que las instituciones del Estado deben orientar su trabajo a áreas como la ‘Salud Integral y Bienestar’, cuyo fin es el de “promover la salud integral de todas las niñas, niños y adolescentes que habitan el país para su pleno desarrollo físico, mental y social, a lo largo del curso de vida”.

Algo con lo que está de acuerdo la entrevistada, quien afirma que “es demasiado relevante visualizar la salud mental de forma integral, es decir, no aislada de la salud física y social o interaccional. Esto quiere decir, que es poco viable imaginar una adecuada salud mental si no cuidamos de nuestro cuerpo (alimentación y ejercicio adecuado) y socializamos adecuadamente”.

Por lo mismo, una de las mejores opciones para lograr un equilibrio en esas tres áreas es la creación de rutinas desde que el niño nace. “Los niños necesitan seguir una rutina para sentirse seguros y tranquilos en su ambiente y por ende desarrollarse saludablemente desde una mirada integral ‘biopsicosocial’ (…) El inicio de las rutinas en los niños puede hacerse prácticamente desde su nacimiento o antes de que cumplan su primer año de vida”, destaca la profesional.

Asimismo, Cea añade que es importante establecer desde temprana edad horarios de alimentación, descanso y aseo con los niños, ya que esto “ayudará a que en un futuro puedan habituarse a nuevas rutinas que puedan irse incrementando a medida que el niño crezca (…) Es aconsejable que los horarios se respeten a diario de acuerdo con el itinerario familiar. Luego, es necesario agregar en el cronograma espacios para estudios, juegos y actividad física de forma constante”.

LA PODA SINÁPTICA

De acuerdo con la experta, el desarrollo del cerebro infantil se registra a una velocidad sorprendente, la cual “puede alcanzar hasta las 40.000 conexiones neuronales por segundo”. Esto acentúa la importancia de los primeros años de vida donde los menores adquieren habilidades y conocimientos con facilidad, “por ende, la estimulación diversa que como cuidadores podamos promover a nuestros niños es de suma relevancia”.

La psicóloga plantea que mientras el cerebro va desarrollándose y adquiriendo conocimientos y habilidades, ocurren las denominadas ‘podas sinápticas’. Este concepto es considerado “el proceso mediante el cual se eliminan las conexiones más débiles entre las neuronas que se crearon durante los primeros años de vida”.

“La poda sináptica está fuertemente influenciada por factores ambientales y de desarrollo infantil, por eso es importante comprender que se tiene un tremendo poder para estimular el proceso de poda sináptica y reforzar las habilidades que se quieren preservar. Algunas estrategias podrían ser estimular el aprendizaje infantil desde una edad temprana, entrenar las habilidades infantiles que desees conservar y potenciar la interacción del niño con su entorno”, complementa la entrevistada.

Por último, Fanny Cea deja un mensaje a la comunidad considerando que los tiempos de encierro han quedado atrás y tanto padres como niños se ven enfrentados a una nueva realidad. “En esta nueva vuelta a la normalidad, necesitamos resguardar espacios para que los niños expresen sus emociones, sentimientos, opiniones, que vuelvan de forma gradual a vincularse con el entorno y, sin lugar a dudas, a nivel de políticas públicas, se requieren con urgencia más acciones fortalecedoras de apoyo en salud mental, y esto no sólo para niños, sino también para jóvenes y adultos”, concluye la experta en salud mental.

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