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Salud

Ahogo por inmersión se posiciona como la primera causa de muerte en niños de uno a cuatro años

Los expertos sugieren tomar medidas que eviten estos accidentes que predominan durante la temporada estival a raíz de la habilitación de piscinas y balnearios.


 Por Nicolás Muñoz

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Foto de Andres Victorero: https://www.pexels.com/es-es/foto/delfin-de-juguete-azul-y-blanco-flotando-sobre-el-agua-3730754/

Dentro de Biobío ya se han comenzado a manifestar las primeras temperaturas cercanas a los 30ºC, lo que para muchos ya es sinónimo de la llegada del verano, a pesar de que su inicio oficial está fijado para el miércoles 21 de diciembre. Por su parte, la temporada de piscinas se posiciona como una de las mejores opciones para capear el sol que tiende a aumentar el calor cada vez más con el pasar de las semanas.

Pero la instalación o habilitación de estos grandes cúmulos de agua vienen acompañados del riesgo de accidentes que suelen involucrar a los más pequeños de la casa. Por algo los datos demuestran que el ahogo por inmersión es la primera causa de muerte en niños y niñas de uno a cuatro años.

De acuerdo con Francisco Marino, subjefe del Servicio de Urgencias de la Clínica Las Condes, este tipo de accidente es a raíz de una insuficiencia respiratoria producida por la inmersión en un medio acuoso. Situación que dependiendo del tiempo puede requerir maniobras de soporte vital en el lugar y posterior traslado a un servicio de emergencia médica.

En el mismo sentido, los especialistas destacan que el hecho de ejercer correctamente la reanimación cardiopulmonar puede hacer la diferencia en relación con las secuelas que se puedan generar.

“Existen accidentes que podemos prevenir, así como las caídas a piscinas que pueden ocasionar una asfixia por inmersión, hecho que puede tener consecuencias catastróficas o secuelas neurológicas de por vida, por eso las piscinas siempre deben tener rejas y los niños estar bajo nuestra supervisión”, expresó Marino.

Lo insólito es que en este tipo de casos el 70 % de los accidentes se generan cuando los menores están siendo supervisados. De ahí que nace la importancia de tomar acciones preventivas como, por ejemplo, la instalación de una reja que mida más de 120 centímetros de alto alrededor de la piscina.

ALTERNATIVAS PARA PREVENIR

Además de cercar el perímetro de la pileta es crucial que los tutores retiren constantemente los juguetes que puedan quedar dentro del agua, esto para evitar que llamen la atención de los infantes cuando pasen por el lugar. A su vez, el tránsito de los niños en sectores que tengan piscina siempre debe ser resguardado por un adulto responsable que pueda reaccionar en caso de un accidente.

Si bien, son los menores de edad quienes están más expuestos a una caída con resultado fatal, los adultos también deben evitar actitudes o acciones osadas que coloquen en riesgo la integridad física como, por ejemplo, piqueros, saltos o piruetas.

Al respecto, Marino señaló que: “Entre los accidentes que mayormente ocurren en piscinas, podemos encontrar además aquellos que se producen en pacientes que poseen alguna patología crónica, como epilepsia o una cardiopatía. Además, durante esta época del año se presentan accidentes con conductas de riesgo en pacientes más adolescentes a raíz de piqueros o saltos, este tipo de actos no debieran estar permitidos pues las lesiones cervicales pueden tener también secuelas neurológicas y medulares para el resto de la vida”.

CÓMO ACTUAR ANTE UN ACCIDENTE

Una vez que las personas son testigos de una emergencia, usualmente se apodera de ellos el pánico y la desesperación, lo que puede entorpecer una actuación oportuna que permita salvar la vida del afectado. Lo fundamental es conservar la calma y actuar de manera rápida siguiendo los pasos que detalló el experto.

“Si tenemos un accidente en piscina lo primero es retirar al paciente de la piscina, retirar la ropa mojada e iniciar maniobras de reanimación. Se pueden aplicar insuflaciones, es decir, entregar oxígeno por la boca y realizar masaje cardíaco. Posteriormente avisar a los equipos de rescate y entregar la mayor información posible”, detalló Marino.

Al momento de actuar lo primero es encontrar el punto donde las costillas inferiores del tórax se unen al medio. Se comienza aplicando presión en el pecho de tal manera que se comprima el tórax cuatro centímetros en los menores de 2 años o cinco centímetros en los mayores de esa edad.

Es necesario liberar la presión y repetir 30 veces. Luego se levanta la mandíbula del menor y con la boca se tapa su nariz y boca realizando respiraciones efectivas procurando que se expanda el tórax. Hay que continuar con una frecuencia de 100 a 120 por minuto manteniendo las respiraciones cada 30 compresiones.

En el caso de que el accidente sea producto de una acción riesgosa como un piquero o caída, lo importante es la inmovilización del paciente, es decir, moverlo lo menos posible para así fijar el cuello y evitar una lesión cervical o medular.

“El llamado es a cuidarse y mantener siempre a nuestros hijos bajo supervisión, mantener las piscinas con rejas, enseñarles a nadar desde chicos y delimitar el área donde circular. Quiero recordarles que el hecho de enseñarles a nadar no quita que deban estar bajo nuestra supervisión. Como médico del servicio de urgencias y como papá es terrible atender urgencias así, con consecuencias que pueden ser terribles”, concluyó el Dr. Francisco Marino.

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