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Obesidad y sobrepeso en Chile: El gran desafío de la salud pública

De acuerdo a las estadísticas que arrastran desde hace más de 20 años de análisis del caso, tanto la población adulta como infantil ha incrementado su peso debido a mala alimentación, poca actividad física y aspectos ligados a la salud mental.


 Por Glenda Ahumada

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Últimamente, el tema del sobrepeso y la obesidad se ha vuelto una preocupación en Chile, principalmente debido a que nuestro país se encuentra entre los 10 primeros países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con mayores índices de esta enfermedad, donde un 74% de la población presenta síntomas.

En el caso de los niños y niñas, la realidad no es más alentadora, ya que según el mapa nutricional de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), elaborado en 2019, un 52% de la población infanto juvenil padece obesidad o sobrepeso.

Más datos estadísticos dan cuenta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2016 contabilizó más de 1.900 millones de adultos con sobrepeso y más de 650 millones obesos.

La misma entidad indica que cada año mueren más de 2.800.000 de personas a causa de esta enfermedad, cuya prevalencia se ha triplicado entre 1975 y 2016.

Diario La Tribuna y radio San Cristóbal, en conversación con Liz Martínez, jefa del Centro de Costo de Alimentación y Nutrición del Complejo Asistencial Víctor Ríos Ruiz de Los Ángeles, abordó esta problemática de la salud pública, que a través de diversos programas y campañas busca detener el incremento de los niveles de obesidad y sobrepeso en Chile.

En primer lugar, recién el año pasado la obesidad fue reconocida por el Ministerio de Salud, declarando la patología como una enfermedad crónica, es decir, que se mantiene durante el tiempo, por lo que trabajar en ello es una labor constante.

Las consecuencias de esta enfermedad en personas en edad infantil, juvenil, adultos, embarazadas y mayores, son siempre negativas para la calidad de vida.

La obesidad y el sobrepeso se define como la acumulación de masa grasa corporal anormal o excesiva, ya que nuestro peso está dividido en cuatro compartimentos: agua, masa muscular o magra, masa ósea y masa grasa.

La distribución de estas secciones en la obesidad o sobrepeso se ve alterada principalmente porque la masa muscular se reduce, mientras que la masa grasa se duplica envolviendo órganos vitales de nuestro organismo, y esto resulta perjudicial para el normal funcionamiento del cuerpo.

De igual forma, la obesidad muchas veces provoca o involucra patologías con mayor prevalencia en la población como es la diabetes, la hipertensión, las enfermedades coronarias al corazón, la dislipidemia, entre otras, lo que acerca a las personas a una mortalidad a edades tempranas.

La nutricionista Liz Martínez apeló a que hay que visualizar y no normalizar, agregando que “hoy en día, un niño que tiene crecimiento normal y un peso normal, es juzgado como alguien delgado, pero en tablas de evaluación es una persona normal, sin embargo, la gran mayoría de sus pares tiene sobrepeso, que a veces la familia no lo ve, no lo encuentra grave, pero un niño con exceso de peso lo va a mantener y se potenciará en una edad adulta, por eso hay que tomar medidas”, explicó la experta.

Las políticas públicas que ejecuta el gobierno son los programas de Vida Sana y la Ley de Etiquetado Nutricional, cuyo objetivo principal es dar enseñarle a la población a leer el contenido nutricional de los alimentos que consume.

Los cambios han sido influenciados por cambios demográficos y por pujanza de países más desarrollados que han modificado nuestros hábitos alimentarios, donde principalmente hay un alto consumo de alimentos procesados, perdiendo la costumbre de comer cosas de manera natural, tradicional.

Junto con ello, también se ha perdido la costumbre de llevar una vida activa, por lo que la nutricionista apela a que las políticas públicas apoyen el desarrollo de espacios innovadores para hacer ejercicio físico, añadiendo que “es importante que se creen lugares seguros, llamativos, con mantención, para que las familias se motiven a realizar actividad física, ya que el equilibrio entre la buena alimentación y el movimiento es fundamental para evitar el sobrepeso y la obesidad.”

Hay que diferenciar y equilibrar el no tener sobrepeso u obesidad con otros trastornos asociados a la alimentación como es la bulimia y la anorexia, que también resultan perjudiciales para las personas.

Para lograr esta armonía, es importante, destacó la experta en nutrición “no opinar del cuerpo ajeno, tanto si la persona es obesa, tiene el pelo de un color, tiene las manos de una forma, etc. Pero es un error juzgar la apariencia de otras personas, ya que podrían provocar otras patologías asociadas a salud mental”, enfatizó.

La clave, comentó la experta, está en ser respetuoso y cuidadoso con las personas que tenemos a cargo.

¿QUÉ COMER?

Si bien es cierto, la inflación ha aumentado el valor de muchos productos y los sueldos no incrementan, es difícil pero no imposible optimizar el presupuesto en una familia. Por ejemplo, Liz recomendó asistir a ferias libres donde se encuentran frutas y verduras variadas y económicas.

El llamado es a educarse y organizarse en cuanto a alimentación para elegir productos sanos y no desperdiciar comida, que muchas personas en el mundo no tienen en abundancia.

También, la profesional instó a participar de actividades deportivas en comunidad, ya que esto genera mejor y mayor motivación en las personas a mantenerse saludables.

Tanto los micro como los macro nutrientes son los grupos más relevantes para llevar una alimentación balanceada y óptima.

En primer lugar, los macronutrientes se categorizan en proteínas de alto valor biológico, como carnes rojas, donde el consumo se recomienda máximo una o dos veces por semana. Carnes blancas, que pueden consumirse dos a tres veces por semanas.

Luego las legumbres, que son una proteína de alto nivel biológico, más económicas y alto valor nutricional ya que poseen otros micronutrientes como la fibra, donde la experta recomienda el consumo de dos a tres veces por semana, y de la misma manera, innovar en la preparación, es decir, incluirla en ensaladas, hacer hamburguesas, etc.

Los lácteos bajos en grasas y el huevo también forman parte de la categoría de proteínas de alto nivel biológico.

El pescado es uno de los alimentos más recomendados por la experta ya que incluye carga proteica y además grasas ricas en Omega 3 y 6, que funcionan para proteger la salud del corazón (al menos dos veces a la semana)

Los carbohidratos complejos que se encuentran en cereales como el arroz, la avena o pastas deben consumirse todos los días pero de forma moderada y ojalá en versiones integrales.

Los azúcares refinados son lo menos recomendado por la experta en nutrición. Por otro lado, llamó a preferir grasas saludables que se encuentran en los frutos secos, en la palta, en aceitunas, sin embargo, se recomienda consumir con moderación.


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