lunes 16 de diciembre, 2019

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Enoturismo: una nueva manera de redescubrir la provincia

Volver a mirar nuestras tradiciones de la mano de un buen vino es una excusa excelente para celebrar lo mejor de nuestra cultura y, de paso, conocer nuevas formas de hacer turismo.


 Por Claudia Robles

vino

Vivimos en un país que posee el privilegio de tener una de las industrias vitivinícolas más importante del mundo. Y nos sentimos orgullosos de que nuestra tradición histórica tenga esa raigambre campesina a la que por las venas la recorre una sangre con sabor a vino tinto. Al mismo tiempo, no es un secreto para nadie que el vino que producen los campesinos ha sido, por años, el pariente pobre de la tradición enológica del país; sin embargo, hoy en día es reconocido como uno más entre los integrantes de “alta gama” en calidad que se está destacando, tanto en el mercado nacional como en Europa, Norteamérica y Australia. Por lo mismo es que, el día miércoles 20 de noviembre, nuestra región se vistió de gala y la viña “Cacique Maravilla” de Yumbel fue la anfitriona del Seminario “Turismo, vinos y patrimonio en la Región del Biobío. Una apuesta Real”. Esta actividad fue organizada por la Seremi de agricultura, Sernatur, la Universidad Federico Santa María, La UCSC y el Centro de Extensión Vitivinícola del Sur.

El principal objetivo de la actividad fue brindar un espacio de convergencia, convivencia y debate entre los actores de nuestro territorio y geografía para fomentar y optimizar acerca de las circunstancias y desafíos contemporáneos para el óptimo desarrollo del enoturismo en la región del Biobío.

NUEVOS TIEMPOS, NUEVOS DESAFÍOS

La situación política y social ha estancado y deteriorado el desarrollo turístico para este año, y las autoridades ya comienzan a realizar campañas para fomentar durante el verano la idea de que quienes quieran salir a vacacionar lo hagan, precisamente, dentro del territorio nacional. Y para ello es que este tipo de actividades se vuelven imprescindibles, ya que la mirada estuvo puesta en fortalecer y potenciar las viñas del Valle regional, pero de manera responsable, consciente y sustentable para seguir el camino del turismo y de este modo dar a conocer las viñas de la Provincia del Biobío.

LOS ACTORES

Destacada fue la participación especial de Alicia Ortiz, gerenta del programa estratégico Mesoregional Enoturismo Chile. También hubo espacio para los viñateros de la Región del Biobío, enólogos y expertos de las casas de estudios.

“se busca fortalecer y potenciar el turismo local a través de viñas que tienen buenos y variados productos para ofrecer a los turistas, como es el caso de la Viña San Roque en San Rosendo con la apuesta del Malbec o la Viña Cacique Maravilla con vinos naturales”

Natalia Villegas, directora regional de Sernatur

La apuesta es fortalecer y potenciar las viñas del Valle del Biobío, para seguir el camino turístico en la zona, lo cual fue destacado por el seremi de Agricultura, Francisco Lagos; la directora regional de Sernatur, Natalia Villegas y el alcalde de Yumbel, Juan Cabezas, quienes encabezaron la instancia. “En el seminario se analizaron varios puntos sobre el enoturismo, como son el patrimonio cultural e histórico del Valle del Biobío, sostenibilidad y calidad para nuestra zona, como también la apuesta y emprendimiento de los viñateros en vinos naturales, por ejemplo. La idea era tener diversos puntos de vista para que el mundo vitivinícola saliera fortalecido”, apuntó Lagos.

Por su parte, Natalia Villegas, directora regional de Sernatur, destacó que “se busca fortalecer y potenciar el turismo local a través de viñas que tienen buenos y variados productos para ofrecer a los turistas, como es el caso de la Viña San Roque en San Rosendo con la apuesta del Malbec o la Viña Cacique Maravilla con vinos naturales”.

UN POCO DE HISTORIA

Cabe recordar que en nuestro país el enoturismo surgió de manera organizada, tras la creación de la primera Ruta del Vino a fines de los 90, por lo cual se busca fortalecer la Región del Biobío como uno de sus puntos a nivel nacional.

Hay que destacar que esta instancia fue posible luego de la valoración, conservación y del excelente trabajo que han realizado varios viticultores de la zona del secano interior, quienes han puesto su empeño en destacar la tradición del vino con más historia y tradición del campo chileno.

La primera gran tarea con la que han debido lidiar ha sido precisamente esa: la valoración; pero con el correr de los años, los medios especializados y los consumidores que han privilegiado el consumo de nuestras cepas por sobre otras de debe en gran medida a que los especialistas han comenzado a comprender que la identidad y el sentido de origen del vino nacional no debe ser olvidado ni renegado, sino por el contrario; debe ser protegido, potenciado y difundido con los mismos recursos que el resto de la industria del vino y, además, con la conciencia de que tenemos mucho que aportar en términos de innovación y sustentabilidad desde nuestra región.

GUSTA Y DEGUSTA

Por supuesto, hubo degustación y hay que destacar que los vinos campesinos son fáciles de beber. Hay en ellos una familiaridad de domingo con asado bajo una higuera. Por su baja gradación de alcohol, invitan a una larga conversación, sin que se vuelva completamente bochornoso beber más de la cuenta. Y, además, su elaboración a través del traspaso del conocimiento de generaciones nos lleva a una especie de convivencia familiar, amable, casi eucarística o “típica chilena”.

No podemos olvidar que estos viñateros han dedicado su tiempo a salvaguardar viejas parras de cepas que llegaron con la Conquista (literalmente y en el mejor de los sentidos) y son los que han logrado mantener a resguardo una de las recetas chilenas que deberíamos meter en una cápsula del tiempo, para que viva por siempre como un tesoro digno de ser encontrado en muchos años para que vuelva a correr el vino como río.

EL GRAN PROTAGONISTA: EL VINO

Sin lugar a dudas hay que reconocer que, si es que estamos reunidos en esta página, del mismo modo en que nos reunimos en la mesa, es gracias a un denominador común que nos alegra el centro de cualquier conversación o cualquier junta: el vino. Y precisamente los mostos de los que hablamos son vinos fabricados de forma completamente natural, sin levaduras artificiales, libres de químicos y muy bajos o del todo carentes de sulfitos (que son los responsables de la conservación del vino). Es decir: con mínima intervención.

Nuestros vinos son como nuestra gente: auténticos. Y hablan de nuestro hogar, de la tierra, y la madera, que es tan protagonista en el Biobío.

Al final de cuentas, gracias al seminario de Yumbel, pudimos volver a pensar en la importancia que tiene el enoturismo para la región, por eso es que los invito a que se sumen conociendo turísticamente nuestro país sabiendo que cuando lo haces no sólo apoyas el comercio local, generas empleo, y te empapas de tu propia tradición, sino que además potencias tu propia cultura. Les invito a practicar activamente el enoturismo para que vivan la experiencia del vino desde su origen, y así disfrutes de ese vino chileno que tanto nos gusta, y de paso esa búsqueda te permita analizar el desarrollo y las potencialidades de las nuevas formas de ir sumando pasos de ruta convirtiendo cada experiencia en una instancia necesaria de diálogo con el fin de potenciarnos en estos agitados tiempos en los que nunca está de más una copita reconfortante para relajar el alma al tono de nuestros vinos, que sin lugar a dudas, aportan a la vida esa mezcla fantástica de tradición y hogar campesino.

¡Salud!

Por Arturo Ledezma

Fotografía de portada de Magdiel Molina

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