Policial y Judicial

Delincuentes destruyeron, prendieron fuego y orinaron en interior de escuela rural de Los Ángeles

El establecimiento, ubicado en las cercanías del Parque del Recuerdo Santa María, habría sido víctima de un tercer o cuarto robo durante este año. Esta vez, desconocidos ingresaron a una sala donde trabajan estudiantes de primero y segundo básico, llevándose tablets, materiales pedagógicos, alimentos, útiles escolares y otras especies utilizadas diariamente por los niños.

Delincuentes destruyeron, prendieron fuego y orinaron en interior de escuela rural de Los Ángeles , La Tribuna
Delincuentes destruyeron, prendieron fuego y orinaron en interior de escuela rural de Los Ángeles / FUENTE: La Tribuna

Durante la mañana la comunidad educativa del Colegio Santa Pilar ubicada en el sector Rarínco, se encontró con una desagradable escena luego de que desconocidos ingresaran durante la madrugada al establecimiento y sustrajeran una serie de elementos desde una de sus salas, además de provocar daños y realizar fuego en el interior del recinto.

El hecho quedó al descubierto cuando los funcionarios llegaron durante la mañana y encontraron vulnerada una de las salas que da hacia la cancha del establecimiento.

De acuerdo con el relato entregado por Ivonne Fernández, encargada de convivencia escolar y psicóloga del colegio, los desconocidos habrían ingresado saltando las protecciones ubicadas en la parte posterior y posteriormente levantando las rejas de seguridad de las ventanas.

Una vez dentro, los sujetos sustrajeron tablets que son utilizadas principalmente por estudiantes que requieren apoyo tecnológico para desarrollar sus procesos de aprendizaje. Entre ellos se encuentran niños con condición del espectro autista, discapacidad intelectual y otras necesidades educativas especiales.

"Se robaron elementos que son vitales para el trabajo diario de ellos", lamentó Fernández.

Pero el robo no se limitó a los equipos tecnológicos. Los desconocidos también se llevaron materiales pedagógicos, lápices, juguetes, cuentos, dinero correspondiente a ventas realizadas por el curso, además de artículos de aseo y alimentos que permanecían almacenados para los estudiantes.

En las salas, cada niño cuenta con una caja individual donde mantiene sus materiales de trabajo, identificada incluso con su fotografía. Según explicó la encargada de convivencia escolar, varias de esas cajas fueron revisadas y sus elementos terminaron sustraídos.

También desaparecieron productos destinados a las colaciones, entre ellos leche, fruta, barras de cereal y frutos secos.

Hicieron fuego dentro de la sala

Uno de los aspectos que más llamó la atención al personal del establecimiento fue que los desconocidos no solo registraron y sustrajeron especies, sino que además utilizaron la estufa a leña existente en la sala para quemar parte de los materiales de los estudiantes.

"Los juegos sensoriales, principalmente de los niños, los cubos, los legos, los echaron al fuego porque tenemos estufa de leña", explicó Fernández.

La situación dejó el interior de la sala completamente desordenado, con materiales esparcidos por el suelo y otros elementos dañados.

De acuerdo con el relato de la profesional, incluso encontraron evidencias de que los responsables habrían orinado dentro del establecimiento y utilizado papel higiénico, dejando un escenario que calificó como especialmente desagradable para la comunidad educativa.

El daño, según explicó, no se limita a las especies sustraídas. La sala es utilizada como un espacio de apoyo permanente para estudiantes que requieren atención más personalizada y cuenta con elementos que buscan entregarles un ambiente similar al de sus propios hogares.

Tercer o cuarto robo durante este año

Para la comunidad educativa, el hecho genera especial preocupación porque no sería un episodio aislado. Fernández aseguró que esta sería al menos la tercera o cuarta vez que el establecimiento sufre un robo durante este año.

En ocasiones anteriores también fueron sustraídos hervidores, microondas, alimentos que permanecían en el refrigerador de los funcionarios e incluso un cilindro de gas de gran tamaño utilizado en la cocina, el que habría sido robado hace aproximadamente un mes.

La profesional, quien lleva 13 años trabajando en el establecimiento, aseguró que este tipo de situaciones se han convertido en un problema recurrente.

"Podríamos decir que sí, es habitual", afirmó.

La escuela se encuentra emplazada a un costado de una carretera, condición que, según Fernández, facilita el tránsito de personas por el sector y aumenta la preocupación de la comunidad educativa por la seguridad del recinto.

Mientras tanto, la comunidad educativa intenta retomar sus actividades pese al impacto que provocó el robo, especialmente entre los estudiantes que utilizan los materiales sustraídos como parte de sus procesos de aprendizaje.

Para Fernández, uno de los aspectos más difíciles de asimilar es precisamente la sensación de vulnerabilidad que queda después de que desconocidos ingresen al lugar donde diariamente trabajan con los niños.

"Queda esta sensación de vulneración, esta impotencia. Nuestros niños también se dan cuenta de la situación y nos afecta emocionalmente", señaló.

La profesional agregó que resulta especialmente complejo saber que personas ajenas a la comunidad ingresaron a las salas, manipularon los materiales de los estudiantes y destruyeron parte de los recursos que utilizan diariamente.

"Te deja esa sensación de inseguridad, de saber que estuvieron ahí, que tocaron las mismas cosas de nuestros niños", expresó.

Ahora el establecimiento espera que las diligencias permitan determinar quiénes estuvieron detrás del robo y, al mismo tiempo, busca recuperar parte de los materiales que resultan fundamentales para continuar entregando apoyo a sus estudiantes.




matomo