Policial y Judicial

Robo de insumos agrícolas y mercado ilegal en expansión afectan seguridad rural en Biobío

El estudio del Observatorio de Delitos Rurales de Socabio da continuidad al diagnóstico presentado en mayo pasado.

Contexto, La Tribuna
Contexto / FUENTE: La Tribuna

El robo de insumos agrícolas, el abigeato y la circulación de maquinaria sustraída se han consolidado como una de las principales preocupaciones del mundo rural en la provincia de Biobío, en un escenario donde los delitos no solo se mantienen, sino que han derivado en redes de comercialización informal cada vez más complejas.

Ese es el trasfondo que marcó la capacitación realizada en Los Ángeles el pasado miércoles sobre normativa de plaguicidas y fertilizantes, instancia que reunió a Fiscalía, policías y actores del mundo agrícola, y que se apoyó en los resultados de la "Radiografía del delito rural en Biobío" presentada recientemente.

El estudio ya había encendido alertas: más del 50% de los agricultores encuestados declaró haber sido víctima de algún delito en el último año, con especial énfasis en el robo de insumos agroquímicos, clave para la producción agrícola y altamente vulnerables a su reventa en el mercado informal.

Cabe recordar que, a fines de mayo pasado, el Observatorio de Delitos Rurales de Socabio presentó los primeros avances de su trabajo durante el Seminario de Seguridad Rural, organizado por Socabio y Empresa Periodística Biobío, en Los Ángeles.

DEL ROBO AISLADO A UN MERCADO ILEGAL

El presidente de Socabio, José Miguel Stegmeier, planteó que el fenómeno delictual que afecta al campo ha cambiado de escala y hoy opera bajo dinámicas más estructuradas que el simple robo predial.

"Estábamos hace mucho tiempo con este problema del delito rural en distintos ámbitos: abigeato, robo de insumos, robo de cable eléctrico, motores y maquinaria", explicó.

Sin embargo, el problema de fondo —según dijo— ha sido la falta de continuidad en las denuncias, lo que permitió que muchos casos quedaran sin seguimiento.

"La gente denunciaba una vez y como no había resultados, dejaba de denunciar", comentó.

Con la creación del observatorio, aseguró, comenzó a instalarse un sistema más sistemático de registro desde el propio sector agrícola.

"Hoy los agricultores están denunciando los delitos que ocurren en sus campos, lo que nos entrega estadísticas mucho más consistentes con la realidad rural", señaló.

Ese cambio, agregó, ya tiene impacto en la discusión pública. "Eso obliga a que el mundo político tenga que considerar esta realidad", advirtió.

INSUMOS ROBADOS Y CADENAS DE REVENTA

Stegmeier describió además un escenario que complejiza la persecución de estos delitos: la existencia de circuitos de reventa donde los insumos robados vuelven a ingresar al sistema productivo.

"Sabemos que hay muchos delitos por encargo", advirtió.

Según expuso, los productos sustraídos no desaparecen del circuito agrícola, sino que cambian de manos a través de redes informales.

"Un producto fitosanitario robado termina en un campo donde alguien lo compra", explicó.

En ese esquema, apuntó a la existencia de intermediarios que permiten la circulación de estos insumos.

"Hay comerciantes probablemente involucrados. Es toda una cadena que está operando", planteó.

El dirigente agregó que el fenómeno no solo tiene impacto económico, sino también sanitario.

"Son productos tóxicos y potencialmente dañinos para la salud humana", advirtió.

UNA ALERTA QUE VIENE DEL DIAGNÓSTICO PREVIO

La capacitación desarrollada en Los Ángeles se origina directamente en la radiografía del delito rural presentada en mayo por el Observatorio de Socabio, que expuso la alta exposición del mundo agrícola a delitos sistemáticos y reiterados.

El informe también evidenció desconfianza en los sistemas de denuncia y dificultades para sostener procesos judiciales, lo que motivó la creación de instancias de coordinación entre el mundo agrícola, policías y Fiscalía.

CONTROL DE INSUMOS Y FISCALIZACIÓN

El director regional del SAG Biobío, Roberto Ferrada, explicó que el organismo tiene un rol clave en la regulación de plaguicidas y fertilizantes en todas sus etapas.

"El SAG es el organismo oficial del Estado de Chile en materia de plaguicidas y fertilizantes, tanto en su registro como en su fiscalización", indicó.

Detalló que el control se realiza en distintos puntos de la cadena productiva.

"Fiscalizamos el comercio, las bodegas, los predios y la aplicación de estos insumos", explicó.

Agregó que este trabajo es clave para la seguridad del sistema productivo.

"Esto es fundamental para resguardar la sanidad vegetal, la salud de las personas y el medio ambiente", precisó.

CAPACITACIÓN A POLICÍAS Y FISCALÍA

La jornada estuvo dirigida a funcionarios de Fiscalía, Carabineros, Policía de Investigaciones y representantes del mundo agrícola.

El objetivo fue fortalecer la capacidad de detección y persecución de delitos asociados al uso y comercialización de insumos agroquímicos, en un contexto donde estos productos han sido identificados como uno de los blancos más frecuentes del delito rural.

Más que una actividad formativa aislada, la instancia buscó reforzar una respuesta coordinada frente a un fenómeno que, según los antecedentes expuestos, ya opera como una red de alcance regional.




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