Policial y Judicial

Más allá de las estadísticas: el desafío pendiente del crimen organizado en la región del Biobío

Las cifras preliminares de 2025 muestran avances en seguridad, con una baja del 46% en el tráfico de armas y un 36% en el robo de madera, pero también revelan los límites del control policial frente a delitos complejos, como el narcotráfico y el robo de cables, que mantienen alzas sostenidas.

Atentado incendiario en Mulchén., PDI Biobío
Atentado incendiario en Mulchén. / FUENTE: PDI Biobío

Aunque las cifras generales de criminalidad muestran una leve baja en la región del Biobío durante 2025, el fenómeno del crimen organizado sigue consolidándose en áreas clave, como los delitos vinculados a drogas y armas de fuego.

El profesor investigador del Núcleo de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad del Desarrollo (Faro UDD), Alexander Nanjarí, planteó que la región enfrenta hoy un escenario complejo, marcado por economías ilícitas persistentes y dinámicas criminales cada vez más estructuradas.

En este contexto, señaló que lo primero es comenzar distinguiendo que la región del Biobío presenta dos tipos de criminalidad organizada.

Por un lado, está "la criminalidad más bien asociada a economías ilícitas que se manifiestan muchas veces en los negocios del narcotráfico, la sustracción y comercialización de madera robada, casinos ilegales y también de materiales eléctricos, como los cables de cobre robados".

Profesor investigador de Faro UDD, Alexander Nanjarí.

Asimismo, agregó que la zona también presenta una criminalidad compleja y organizada en términos de asociaciones delictuales terroristas "que, aprovechándose de ciertas dinámicas o de peticiones políticas, utilizan la vía armada como una forma de reivindicación, muchas veces, de posturas que son antisistema".

CIFRAS: ALZAS Y BAJAS

El análisis comparativo entre el primer y tercer trimestre de 2024 y el mismo periodo de 2025 —la única medición metodológicamente válida hasta el momento— muestra una leve disminución en la mayoría de las familias de delitos en la región, tanto en frecuencia como en variación porcentual.

Sin embargo, esta tendencia no se replica en aquellos ilícitos más directamente relacionados con el crimen organizado.

En ilícitos asociados a drogas, la variación porcentual alcanza un 14% y pasa de 1.165 casos policiales en 2024 a 1.325 en 2025, lo que representa un aumento cercano a los 200 casos. En tanto, los delitos vinculados a armas de fuego también registran un alza y pasan de 1.892 a 1.957 casos en igual periodo.

"Cuando hablamos de crimen organizado en Chile, muchas veces olvidamos que este fenómeno está íntimamente ligado a delitos de economía ilícita, siendo el narcotráfico el eje articulador", sostiene Nanjarí.

En esa línea, el investigador recordó que el informe "Crimen Organizado en Chile" de la Fiscalía identifica que en la macrozona sur el tráfico de drogas es la principal amenaza y articula otras actividades ilícitas, lo que genera un aumento en la violencia y en los homicidios y secuestros, pero también en los delitos vinculados a economías ilícitas tradicionales, asociadas a recursos naturales específicos en las regiones del Biobío y La Araucanía, como el robo de madera.

TERRITORIOS CRÍTICOS

El fenómeno no se distribuye de manera homogénea. Según el análisis del investigador sobre la base de los datos de la Fiscalía, las comunas con mayores aumentos en delitos de drogas son Concepción, Coronel y también Los Ángeles.

Se trata de zonas urbanas densamente pobladas, donde las organizaciones criminales encuentran condiciones favorables para el control territorial y la obtención de recursos.

Este patrón se repite en otras ciudades como Chillán y Temuco, y se extiende incluso hacia Valdivia, Osorno y Puerto Montt, lo que da cuenta de una expansión sostenida del crimen organizado en polos urbanos estratégicos.

Nanjarí es claro en marcar la diferencia entre criminalidad total y criminalidad compleja. "Hemos visto mejoras en delitos contra las personas, robos violentos, violencia intrafamiliar e incivilidades, pero en delitos ligados al crimen organizado no hay descenso; por el contrario, existe una leve alza", enfatizó el experto de la UDD.

Esto se explica, en parte, porque las estrategias tradicionales de prevención y control del delito no siempre impactan en estructuras criminales más sofisticadas, que operan con redes, logística y financiamiento propio.

FOCALIZACIÓN DE DELITOS

En los últimos años, el término "crimen organizado" se ha instalado con fuerza en el debate público, muchas veces como un paraguas que explica toda forma de violencia grave. Sin embargo, en la región del Biobío, los datos oficiales y el trabajo institucional muestran un escenario más acotado, complejo y, sobre todo, distinto al imaginario que suele dominar la conversación.

Si bien el balance definitivo de lo que fue el 2025 en esta materia será hecho público a mediados o fines de enero de 2026, este reportaje se construye a partir de la comparación de cifras que van entre enero y noviembre de 2025 versus igual periodo del año pasado.

A ello también se suma el trabajo del Consejo Regional contra el Crimen Organizado, instancia interagencial donde confluyen policías, Fiscalía, Aduanas, Impuestos Internos, Gendarmería, Conaf y delegaciones presidenciales.

Desde allí se definieron siete delitos específicos como expresión de criminalidad organizada: narcotráfico, tráfico de armas, contrabando, robo de cables, robo de madera, lavado de activos y robo de camiones de alto tonelaje.

LAS CIFRAS REPORTADAS

Las cifras, provenientes de Fiscalía, dan cuenta de que en materia de robo de camiones de alto tonelaje, durante 2025 se registraron seis casos, un 50% menos en relación con igual periodo del año pasado.

En cuanto al robo de madera, se registró un 36% menos de casos durante 2025. Si en 2024 se registraron 191 casos asociados a este delito, este año la cifra bajó a 122.

En materia de tráfico de drogas, en 2024 se registraron 760 casos, cifra que durante 2025 cayó en un 9%, dado que se registraron 695 ocurrencias.

El delito asociado a contrabando registró 48 casos en 2025, lo que representa un 9% menos que en igual periodo de 2024.

En cuanto a casos asociados al tráfico de armas, este delito cayó en un 46% durante 2025 en comparación con 2024. Si hasta noviembre de 2025 se habían reportado 596 casos, en igual periodo de 2024 la cifra ascendía a 1.095.

Pese a las cifras positivas, existe un delito que se incrementó en un 11% hasta noviembre de 2025: el robo de cables. Si en 2024 se registraron 79 casos, en 2025 se tuvieron lugar 88 denuncias.

Respecto de los homicidios en contexto de criminalidad compleja, la región del Biobío presentó 31 casos durante el primer semestre de 2025, lo que representó una baja del 18,4% respecto al mismo periodo del año 2024 —siete casos menos— y una de las cifras más bajas desde 2022, cuando se alcanzaron 37 casos. La reducción a nivel nacional fue de un 18,2%.

La seremi de Seguridad Pública del Biobío, Paulina Stuardo, relató que, aun así, estas cifras corresponden a criminalidad compleja y no necesariamente a crimen organizado.

En este contexto, la autoridad detalló que "en crimen organizado es más relevante hablar de frecuencias que de porcentajes", dado que las variaciones numéricas no necesariamente reflejan un aumento real del fenómeno.

EL CASO DEL ROBO DE CABLES

El robo de cables ha sido la excepción durante 2025, al tratarse del único delito priorizado que mantiene un alza superior al 4%, acompañada además de un cambio en su modalidad.

Durante 2025, el fenómeno se desplazó hacia sectores rurales y se vio influido por un cambio en la forma de denunciar de las empresas eléctricas, que comenzaron a reportar cada hecho de manera individual.

Según detalló la seremi de Seguridad Pública del Biobío, la Compañía General de Electricidad (CGE) figura entre las más afectadas, particularmente en Talcahuano, aunque el impacto se extiende a distribuidoras de la provincia del Biobío.

"Tenemos una focalización dada con las empresas de distribución que son aquellas que afectan, por ejemplo, la provincia de Biobío y ahí estamos hablando de Frontel, Coelcha, entre otras. En eso hay una preocupación y seguimos trabajando, porque además tenemos hitos importantes en la persecución del crimen organizado en estas áreas este año".

Seremi de Seguridad Pública del Biobío, Paulina Stuardo.

Detrás de estos delitos, sostuvo la autoridad, existen estructuras organizadas, lo que quedó en evidencia tras la desarticulación de una banda investigada por el O.S.9 de Carabineros que operaba desde los ejecutores del robo hasta los eslabones de blanqueo del cobre.

LA RUTA DEL DINERO

La persecución del patrimonio se ha transformado en uno de los ejes centrales del trabajo regional. Un caso emblemático fue la caída de una red de prestamistas que operaba en Biobío, Ñuble, Valparaíso y también en Perú y Colombia, tras la incautación de 22 cuentas corrientes y movimientos superiores a $400 millones en menos de un año.

A ello se suman incautaciones históricas de cobre robado, logradas gracias a la trazabilidad del material y a la coordinación con el Servicio Nacional de Aduanas, lo que confirma el carácter interregional de este tipo de criminalidad.

Más allá de los números, el principal cambio es institucional. En este contexto, la seremi de Seguridad Pública del Biobío, Paulina Stuardo, detalló que el Plan Regional contra el Crimen Organizado alcanza un 77% de cumplimiento, el más alto del país, apoyado en un nuevo marco legal que tipificó delitos como el robo de cables y de madera y el sicariato, además de fortalecer la persecución del lavado de activos.

LAS CLAVES DEL TRABAJO

De acuerdo con el investigador Alexander Nanjarí, la principal estrategia para reducir la actividad del crimen organizado pasa por la desarticulación efectiva de las bandas, lo que requiere un fortalecimiento sustantivo de la inteligencia policial y del trabajo investigativo del Ministerio Público.

"No se trata solo de detener, sino de lograr condenas efectivas, con sentencias firmes que desmantelen la capacidad operativa de estas organizaciones", detalló el académico.

A ello se suma la necesidad de atacar el corazón financiero del crimen organizado: la economía ilícita. Reducir puntos de venta de droga, intervenir espacios públicos deteriorados, fortalecer la fiscalización de patentes comerciales y seguir la ruta del dinero —con un rol clave del Servicio de Impuestos Internos y los municipios— son medidas fundamentales para debilitar a estas redes.

La prevención también juega un rol central. Desde mejoras en iluminación y cámaras de vigilancia hasta el fortalecimiento del tejido social mediante juntas de vecinos, organizaciones comunitarias y redes de apoyo, apoyan a la reducción tanto de la oferta como de la demanda de drogas en los territorios.

DISTINCIONES DEL ANÁLISIS

Uno de los puntos más sensibles del análisis es la relación entre homicidios y crimen organizado. En una región que ha vivido episodios de alta violencia, la autoridad subrayó una distinción clave: no todo homicidio responde a criminalidad compleja. De los 92 homicidios registrados en la región, solo 32 se vinculan a este tipo de estructuras.

"El crimen organizado no es un tipo penal en sí mismo", explica la seremi Stuardo, quien advierte que asociar automáticamente homicidios con arma de fuego o robos de vehículos a estas redes puede conducir a diagnósticos errados y políticas públicas mal focalizadas. Lo mismo ocurre con disputas entre bandas rivales que, aunque violentas, no siempre constituyen asociaciones ilícitas permanentes.

ESCENARIO POLÍTICO

Respecto del panorama a corto y mediano plazo, el investigador de Faro UDD, Alexander Nanjarí, distingue dos dimensiones: la política pública y el imaginario discursivo.

En el plano programático, destacó los anuncios del nuevo gobierno en materia de control fronterizo, intervención del sistema carcelario y fortalecimiento de la seguridad.

En el plano simbólico, subrayó que un mayor respaldo político a las policías podría traducirse en mejores niveles de eficacia operativa.

"Cuando las policías se sienten respaldadas por el discurso y las acciones del Ejecutivo, es posible obtener mejores resultados", afirmó, aunque advirtió que los efectos reales solo podrán evaluarse con datos consolidados una vez cerrado el año estadístico.




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