martes 18 de febrero, 2020

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De película: millonario botín logran asaltantes que robaron recaudación de distribuidora JR

Delincuentes estudiaron detalladamente a la empresa antes de cometer el atraco en que usaron dos vehículos robados en la víspera para hacerle una encerrona, disparar con armas de fuego y llevarse el maletín con 22 millones de pesos.


 Por Juvenal Rivera

72, detectives en el lugar del asalto

Todo fue muy bien planificado. Aparentemente, nada se dejó al azar. Cerca de las 9:30 de la mañana de este lunes, un furgón de la distribuidora JR salía tranquilamente desde el local que acababa de abrir, situado en la esquina de la avenida Alcázar con la calle Baquedano, en el sector poniente del radio céntrico de Los Ángeles.

El móvil había esperado que el flujo vehicular de Alcázar le permitiera cruzar y seguir hasta Baquedano y de ahí continuar rumbo al centro a depositar el dinero en efectivo recaudado el fin de semana por la venta de vinos y licores. Es que las ventas del sábado y domingo estuvieron buenas y la distribuidora, remodelada hace poco y con nuevo propietario, fue un permanente entrar y salir de clientes que se surtían de todo tipo de bebidas para el comercio o el consumo personal.

El balance de la jornada del fin de semana había sido muy positivo y el dinero guardado en ese maletín así lo reflejaba: 22 millones de pesos cuyo destino era depositarse en un banco en el sector céntrico de la ciudad.

Pero el furgón no hubo avanzado más de unos 40 metros por calle Baquedano, pasado el pasaje Pedro Aguirre Cerda, cuando un Nissan Sentra station de color rojo se cruzó por delante de manera intempestiva. Otro vehículo del mismo color, un Subaru Legacy, se frenó justo detrás. Entre ambos frenaron al móvil de la distribuidora y le cerraron la posibilidad de hacer cualquier maniobra evasiva. Rápidamente, de los vehículos salieron seis hombres, varios de ellos con sus rostros cubiertos para no ser identificados. Algunos tenían armas de fuego. Las usaron.

Un testigo que entregó su relato a La Tribuna afirma justo iba pasando por el lugar cuando sintió las frenadas. Luego se produjeron los disparos. “Corrí a esconderme en un negocio cerquita cuando escuché los balazos. Al asomarme para saber qué pasaba, vi que un hombre forcejeaba con otro del furgón para quitarle un maletín”, declaró.

Una vez que arrebataron el dinero, los asaltantes se perdieron por las calles y pasajes cercanos, donde seguramente eran esperados por un tercer vehículo en el cual debieron haber escapado sin grandes contratiempos.

Una joven pasó por la calle Baquedano, minutos después de ocurrido el atraco. Iba a comprar pan para el desayuno cuando se encontró con una escena inusual. El tránsito estaba cortado y la calle se encontraba acordonada con una huincha plástica. En el lugar, efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) hablaban entre sí y revisaban dos automóviles a mitad de la calle. Lo que no sabía era que levantaban evidencia los dos móviles rojos empleados en el atraco, uno atravesado y el otro atrás, tal cual como los dejaron cuando le hicieron la encerrona al furgón.

Se presume que se pueden encontrar huellas dactilares u otro tipo de evidencia que permitiera identificar a los responsables del asalto. De ahí que efectivos del Laboratorio de Criminalística de la PDI viajaran desde Concepción a Los Ángeles para periciar profusamente los vehículos, a la espera de algún dato revelador.

Además, detectives empadronaron las viviendas de las calles y pasajes cercanos para recopilar algún antecedente sobre los asaltantes. Se esperaba que alguien los hubiese visto y pudiera aportar detalles importantes, como su edad, porte y contextura física. También del vehículo o los vehículos en que pudieron haber escapado.

El delito, por cierto, causó expectación en ese tradicional vecindario de Los Ángeles. Los residentes advirtieron de la inseguridad en el sector al recordar la seguidilla de varios los delitos, los cuales han afectado principalmente a los pequeños almaceneros y puestos de venta de frutas de la estación. Sin embargo, hacía mucho tiempo que no ocurría un robo de esa magnitud y con uso de extrema violencia por medio de las armas de fuego.

TRABAJO DE ESPECIALISTAS

En fuentes policiales, se estima que el delito fue perpetrado por una banda especializada. Se prevé que debió haber sido un trabajo de varios meses para conocer las rutinas de la distribuidora de vinos y licores, particular, del momento en que realizaban el traslado de la alta suma de dinero para ser depositada en un banco.

En la planificación no se dejaron los detalles al azar. De hecho, los automóviles usados para hacerle la “encerrona” al furgón fueron sustraídos horas antes y solo se emplearon para ese fin. También que se esperó que el traslado fuera una calle más estrecha que una avenida para impedir la posibilidad de fuga o evasión en medio del tráfico.

En este caso, también se interrogará a los trabajadores y ex empleados de la distribuidora para descartar la posibilidad que de ahí se pudiera haber entregado información clave para cometer el delito.

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