miércoles 20 de noviembre, 2019

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Policial

Hablan víctimas de hombre sindicado como líder de banda dedicada al robo de autos

Ha sido detenido en dos oportunidades por el delito de receptación y por el de estafa y otras defraudaciones.


 Por MARIA JOSE VILLAGRAN BARRA

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Hace unas semanas, La Tribuna publicó la detención de un hombre por el delito de receptación en la comuna de Los Ángeles. Juan Carlos Balboa, de 35 años, es sindicado como líder de una banda dedicada al robo de automóviles. En septiembre de 2014 igualmente fue detenido en el marco de una orden judicial por el delito de estafa y otras defraudaciones emitida en su contra, hecho que también fue dado a conocer por La Tribuna.

A pesar de que no se tienen cifras exactas, se estima que serían cerca de 15 personas –provenientes de distintas partes del país- las que habrían sido estafadas por este hombre. En esta oportunidad, dos de las víctimas relataron sus experiencias.

Samuel y Marcelo viven a más de mil kilómetros de distancia; el primero de ellos reside en Santiago y el segundo en Puerto Montt.

No eran conocidos ni mucho menos amigos o familiares. Sin embargo, la vida se encargó de que ambos se conocieran después de haberse enfrentado a una muy mala experiencia.

Los dos querían comprarse un vehículo por lo que buscaron el que más se acomodara a sus gustos. Y a sus bolsillos.

Es en este punto donde sus vidas se juntan; ambos se contactaron con Juan Carlos Balboa para concretar el negocio, puesto que él sería la persona que los comercializaba.

En el caso de Marcelo, los hechos se remontan a septiembre de 2014 cuando se contactó con Balboa para comprarle una camioneta Chevrolet Dmax, la cual costaba cinco millones de pesos, pagó al contado, y era ofrecida a través de la plataforma yapo.cl.

“Al ver el vehículo publicado, como cualquier otro, tomé contacto con él (Balboa) y llegó a vendérmelo. Vino con otra persona que trabaja con él”, expresó Marcelo.

Los dos, agregó, se presentaron como ingenieros mecánicos de Los Ángeles y que tenían una reconocida empresa. “Lo que más recalcó es que era de una familia destacada”.

Sorpresa le causó a Marcelo cuando se enteró de que el vehículo que recientemente había adquirido a Balboa pertenecía a una automotora de Santiago. “Me contacté con el propietario, lo llamé y el dueño del local me dijo que Balboa se lo había arrendado y, por ende, no era el propietario”, sostuvo la víctima.

Intentó contactarse con Balboa en numerables oportunidades para que le devolviera su dinero; en una de ellas, relató Marcelo, le habría ofrecido un jeep que, supuestamente, era de su hermana a fin de compensar la plata que le debía. Eso nunca ocurrió.

“Todas sus ventas, Balboa las realiza a través de internet, en páginas como yapo y donde todos los automóviles que él vende son, supuestamente, de su propiedad. Resulta que todos los vehículos que él comercializa no son suyos porque toda la documentación la falsifica; él arrienda vehículos y de ahí los sale a vender”, relató la víctima.

Tras un año de incansable lucha y constancia, el 5 de octubre de 2015 culminó un juicio en contra de Balboa en la ciudad de Puerto Montt.

En la oportunidad, Balboa acordó pagarle el dinero a Marcelo en cinco cuotas; la primera de ellas deberá ser saldada durante los próximos días. Sin embargo, “dudo que me las vaya a pagar”.

Aseguró que su caso llegó a buen puerto porque fue insistente y no se dejó vencer, agregando que existen varias personas que colocaron sus denuncias y las causas fueron cerradas pero que –actualmente- muchas de ellas están siendo reabiertas.

“Descubrí que Balboa era un estafador por su diario (La Tribuna). Empecé a investigar y me di cuenta de que éste era un estafador, cuando me decía que me iba a devolver la plata. Gracias a esa publicación ingresé a varios portales de internet (…) y las redes sociales están repletas de antecedentes de esta persona”, puntualizó la víctima.

 

A MÁS DE 1000 KILÓMETROS

A más de 1000 kilómetros de distancia, en la ciudad de Santiago, vive Samuel.

En 2013 tomó contacto con un compañero que había tenido cuando estudiaba en el Liceo. Nunca imaginó que –con ello- comenzaría con una situación que resultaría ser todo un calvario.

Esta persona le ofreció –a él y a un amigo- “vehículos que, supuestamente, se conseguía a través de un vendedor de remates, como que los autos los remataban y los sacaban barato”, relató el afectado.

Al comienzo, su amigo le compró una camioneta para su suegro.  Una o dos semanas después, esta misma persona les ofreció una camioneta que andaba trayendo: era una Nissan Terrano y un Toyota Yaris. Samuel le compró los dos.

“Como esto se dio en un tiempo en el que el Registro Civil estaba en paro, sumado a la explicación de que cuanto tú sacas un auto de remate tienes que esperar 15 días para que se levante la prenda, esperamos un tiempo”.

Cuando el plazo se cumplió e iba a realizar el trámite de la transferencia, lo contactaron funcionarios de la Policía de Investigaciones de Los Ángeles, quienes le comunicaron que el vehículo era robado, o más bien, subarrendado.

“Lo habían arrendado y durante el tiempo de arriendo los vendieron. Tuve que entregar la camioneta y el Toyota Yaris. Este último tuve que entregárselo directamente al dueño porque no mantenía encargo de robo”, relató el afectado.

La camioneta, en tanto, la llevó hasta dependencias de la PDI de Colina; en dicho cuartel “hice la denuncia, me tomaron detenido porque –al andar con un vehículo que está denunciado por robo- se hace el procedimiento igual, como si yo me hubiese robado el vehículo”.

Por ambos vehículos, Samuel pagó cerca de 10 millones de pesos. Su compañero de liceo desapareció y, hasta la fecha, no han podido contactarse con él.

De Balboa, solamente sabe del acuerdo al que llegó con Marcelo. “Una vez nos hizo un depósito de 500 mil pesos pero fue cuando yo mismo fui a la casa de él a buscarlo a Los Ángeles pero nada después”, relató el afectado.

Aseguró que durante todo este tiempo se lo ha pasado en juzgados entregando declaraciones; en Colina, donde efectuó la denuncia, le cerraron la causa por falta de pruebas.

Posteriormente, trasladó la denuncia a Puerto Montt, junto a Marcelo; sin embargo, no le pudieron brindar una solución por un tema de jurisdicción.

Ante tal escenario, “tengo que hacer una denuncia de nuevo, empezar de cero, adjuntar la carpeta de Marcelo y las pruebas que encuentre”, expresó Samuel. Todo ello con un fin último: que le devuelvan su dinero.

 

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