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Policial

Bombero pirómano arriesga cinco años de cárcel

Se trata de un joven que, en aquel entonces, se desempeñaba como capitán de la Compañía de Bomberos de Río Claro.


 Por La Tribuna

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Cinco años y un día es la pena que arriesga un capitán de bomberos de Río Claro después de que la sala del Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Los Ángeles, en un fallo unánime, lo condenara como autor del delito de incendio consumado.

Los hechos se remontan al 29 de noviembre de 2013, después de que Sebastián Cid Sánchez prendiera fuego en un predio ubicado en la localidad de Río Claro, en la comuna de Yumbel.

La decisión de los magistrados Juan Pablo Lagos Ortega, María Silvana Muñoz Jaramillo y Marisol Panes Viveros, se basó en que las pruebas presentadas por el Ministerio Público de Yumbel convencieron a los jueces de que había un hecho punible castigable y que Cid era el autor de éste.

El Ministerio Público está solicitando 5 años y un día “pero hay que esperar las atenuantes reconocidas por la fiscalía que es la irreprochable conducta anterior”, expresó el fiscal jefe de Yumbel, Álvaro Serrano.

Sin embargo, agregó, el abogado defensor está solicitando que se considere la atenuante de cooperación, la que –en caso de ser acogida- podría bajar la pena en uno o dos grados.

En caso de que esto ocurra, la condena podría quedar en 541 días de cárcel.

Serrano relató que la investigación estuvo a cargo de personal de la Sección de Investigación Policial (SIP) de Carabineros de Yumbel y comenzó después de haber recibido “un explosivo aumento de incendios forestales que no se condecía con los promedios normales para la zona”.

Las diligencias, sostuvo, arrojaron indicios de que probablemente habría participación de algún bombero en servicio activo en esos hechos.

Así fue como las indagaciones apuntaban a Sebastián Cid como autor de los incidentes; en aquel entonces, el joven se desempeñaba como capitán de la Compañía de Bomberos de Río Claro.

Según lo expresado por el fiscal jefe, Cid habría confesado que –al menos- dos incendios habrían sido provocados por él y que, incluso, habría confesado el modus operandi.

A un cigarrillo les sacaba el tabaco y le colocaba cabezas de fósforos; así, fabricaba un retardante para iniciar el incendio.

La confesión de Cid ante los funcionarios de la SIP y Serrano, además de muchas otras pruebas recabadas por el Ministerio Público, habrían permitido que el joven fuera condenado.

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