Opinión

Cuando los padres envejecen

Psicólogo

luis rozas m,
luis rozas m / FUENTE:

Este relato, comienza sobre la reflexión de que nunca viste jóvenes a tus padres. Cuando ya tenías conciencia, eran adultos, fuertes, ágiles, independientes y llenos...llenitos de vida, pero a pesar de parecer eternos, estaban envejeciendo.

Todos giramos en la rueda del tiempo. Paradójicamente, mientras nosotros crecemos e iluminamos el mundo, ellos con sus luces de antes sólo son capaces de alumbrar el camino propio. Ese es el paso del tiempo, implacable y severo, manifestándose con caprichosa algarabía.

La realidad golpea con fuerza.  Tal vez no puedes doblegar las correntosas aguas de ese río que se los lleva, en cambio sí puedes navegar en él, solo así no perderás la oportunidad de verlos, abrazarlos y disfrutarlos. Cada día es un regalo, cuyo valor ellos han descubierto antes que tú. La fórmula es simple... "más presencia y menos excusas".

Decide cómo usar el tiempo que queda, no busques a tus padres en su juventud, porque ahí ya no están, en cambio, disfruta su madurez, sabiduría y valora su presente. Vive con ellos sus historias, ten paciencia y no los sueltes...tal como ellos lo hicieron cuando aún eras un niño.

Antes parecían invencibles, ahora entonces déjalos vencer. No seas crítico de tus errores ¡todos los cometemos! Y eso te incluye a ti. En tus existencias habita su felicidad, verte adulto y realizado es un espejo en donde ellos se miran con orgullo porque todo lo bueno que hay en ti es el tesoro que tanto buscaron al final del arcoíris, dándole motivo, sentido y valor a su propia existencia. Piensa en lo siguiente:

- Ellos sabían tu nombre antes de que tú supieras o pronunciaras el de ellos.

- Ellos te amaron con el alma, mucho antes de que pudieran tomarte en sus brazos.

- Ellos firmaron tu certificado de nacimiento y probablemente serás tú el que firmará su certificado de defunción.

- Ellos escogieron tus primeras prendas de vestir y tal vez seas tú la persona llamada a escoger las prendas de su último viaje.

- Ellos escucharon tus primeras palabras y puede que tú seas quien escuche sus últimas.

- Ellos tomaron tus manos para enseñarte a caminar, ahora tú toma las suyas para amarlos por más tiempo.

- Ellos tuvieron paciencia infinita con las travesuras que hiciste de niño. Ahora tenla tú, para entender que no son los de antes y te necesitan.

Por último, si has llegado con tu lectura hasta acá y tienes a tus padres vivos, ¡agradece!, en cambio si ellos abandonaron este mundo y hoy viven en tu corazón ¡agradece también!, el milagro y la magia que rodea tu vida, proviene del amor de ellos. Contar con ellos en presencia o ausencia, es un regalo que no se recibe dos veces y decirles cuánto los amas, antes de que sea tarde, puede ser más valioso que el oro. Piensa en ello y ¡¡Que tengas un maravilloso día!!

Luis Rozas Mardones, psicólogo

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