Opinión

Lactancia materna en Chile: la deuda pendiente del sistema de salud

Nutricionista, MSc. Nutrición HumanaAcadémica Escuela Nutrición y Dietética Universidad Santo TomásInvestigadora Consorcio ELHOC Research

Nicole Lasserre, UST
Nicole Lasserre / FUENTE: UST

Desde 1992, cada agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una instancia que invita a reflexionar sobre una práctica esencial para la salud pública. Este año, bajo el lema "Lactancia materna, un inicio sostenible en cualquier circunstancia: fortalezcamos las acciones que funcionan", el llamado es claro: evaluar qué políticas están dando resultados y, sobre todo, qué brechas persisten.

En Chile, la lactancia materna exclusiva al sexto mes alcanzó un 55,3% en 2024, lejos del máximo histórico de 61,8% registrado en 2019. Además, las cifras varían según territorio y condiciones sociales. Mientras el Servicio de Salud Biobío alcanza un 61,7%, el Servicio de Salud Concepción registra solo un 45,9%. Estas diferencias muestran que no basta con contar con políticas nacionales; también se requieren estrategias locales efectivas.

La evidencia demuestra que la lactancia tiene un impacto positivo en la salud materno-infantil y en la sociedad, tanto a corto como a mediano y largo plazo. Aporta beneficios nutricionales, inmunológicos y emocionales, reduce el riesgo de enfermedades y obesidad, favorece el desarrollo infantil y protege la salud materna. Por ello, se considera una de las inversiones más eficaces y rentables para el bienestar futuro de las personas y de los países.

Chile incorporó la promoción de la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses como una prioridad de la Estrategia Nacional de Salud 2021-2030, siendo deber de los equipos de salud que participan del cuidado de las personas durante la gestación, el parto y la supervisión de salud del niño y niña, realizar acciones de promoción, protección y apoyo de la lactancia, ya que  lo que ocurre durante el embarazo, el parto y las primeras semanas de vida resulta determinante para el inicio y la duración de la lactancia.

Es aquí donde el sistema de salud mantiene una deuda pendiente: en Chile, un 79,3% de las mujeres declara haber experimentado alguna forma de violencia obstétrica, con mayor frecuencia en establecimientos públicos y entre mujeres jóvenes, personas de pueblos originarios o de diversidades sexuales. A ello se suma la alta tasa de cesáreas: en 2024 representaron el 47% de los partos en la red pública y el 86% en el sistema privado, cifras muy superiores a la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, las cuales han demostrado un efecto perjudicial en las conductas de lactancia temprana y en los resultados de la lactancia a largo plazo, al igual que la excesiva instrumentalización del parto, que inhiben reflejos fisiológicos y el apego. 

Si bien existen iniciativas como la estrategia IHAN (Establecimientos Amigo de la Madre y del Niño y de la Niña), su implementación continúa siendo voluntaria y se concentra principalmente en el sector público, limitando el impacto de prácticas que favorecen el contacto precoz, el apego y el éxito de la lactancia.

¿Por qué entonces, si contamos con políticas nacionales, las cifras no mejoran? ¿Estamos realmente comprendiendo las necesidades humanas de las madres y sus bebés? Es posible que la lactancia materna en nuestro país, sigue presentando limitaciones dentro de las cuales, la forma de nacer y las primeras semanas de vida sean clave. Fortalecer "las acciones que funcionan" exige pasar de las recomendaciones a las obligaciones: una fiscalización efectiva en el cumplimiento de la ley de parto respetado y del código de sucedáneos de la Leche materna (CICSLM), capacitación obligatoria en lactancia materna para profesionales de la salud, extender la certificación IHAN con carácter integral tanto al sector público como al privado, y consolidar redes territoriales de acompañamiento posnatal que sostengan el retorno laboral y las realidades diversas de cada familia.

Proteger la lactancia no es exigir más a las mujeres, sino construir un sistema de salud y de cuidados que haga posible amamantar en todas las situaciones.

Fomentar y proteger la lactancia materna debe seguir siendo una prioridad en las estrategias de salud centradas en la primera infancia. Asimismo, es necesario fortalecer la investigación científica para generar evidencia local y diseñar políticas públicas cada vez más efectivas.

Nicole Lasserre-Laso

Nutricionista, MSc. Nutrición Humana

Académica Escuela Nutrición y Dietética Universidad Santo Tomás

Investigadora Consorcio ELHOC Research

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