Opinión

El origen del aire que respiro

Mario Benavente, Cedida
Mario Benavente / FUENTE: Cedida

Hace miles de millones de años, la atmósfera de la Tierra estaba compuesta básicamente por dióxido de carbono, metano y vapor de agua. Aproximadamente 800 millones de años después, aparecieron las primeras formas de vida: organismos unicelulares muy primitivos llamados cianobacterias, capaces de producir oxígeno gracias a su capacidad de realizar fotosíntesis oxigénica. Este elemento se acumuló en la atmósfera, provocando cambios radicales en el medio ambiente. Con el paso de millones de años, ese oxígeno transformó la atmósfera terrestre, creando las condiciones para la evolución de organismos aeróbicos. Estas siguen siendo hoy esenciales en el ecosistema acuático, contribuyendo al ciclo global del carbono y del nitrógeno. Sin ellas, la vida en la Tierra quizás no habría evolucionado.

Se estima que los organismos fotosintéticos marinos, como las algas, las cianobacterias y el fitoplancton, producen aproximadamente el 60 % del oxígeno que se libera en la atmósfera. En cambio, el aporte que realizan las plantas terrestres, como bosques, praderas y selvas, alcanza aproximadamente el 40 %.

La razón de este modesto artículo no es otra que hacer un llamado a mis congéneres para que entendamos la importancia de preservar los océanos y todas las fuentes de agua posibles, como ríos, esteros y lagunas, así como también los organismos vegetales terrestres. No hacerlo constituye un verdadero suicidio colectivo. Eso es realmente lo que estamos haciendo al contaminar las fuentes de agua, provocar incendios devastadores año tras año y generar contaminación atmosférica. El cambio climático es el resultado de nuestra inconciencia. El aumento de la temperatura en los océanos claramente está afectando la supervivencia de organismos acuáticos como algas, fitoplancton, cianobacterias y otros. De igual manera, también está afectando a los organismos terrestres. En resumen, se está produciendo una disminución en la producción de oxígeno hacia la atmósfera.

Por otra parte, es muy preocupante ver cómo los países del mundo se reúnen anualmente en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático para acordar medidas destinadas a reducir las emisiones contaminantes y enfrentar los efectos del cambio climático. Sin embargo, no se observa un gran avance en el tema. Hay muchos discursos bonitos, pero pareciera que todo sigue igual. ¿Qué está esperando la humanidad para enfrentar esta situación de una vez por todas?

Nota: La información que aquí se entrega está basada en estudios científicos de instituciones como la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA, EE. UU.), la UNESCO, la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO y la Global Ocean Oxygen Network.

Mario Benavente Charlin

Etiquetas:




matomo