Opinión

El costo oculto de la informalidad laboral

Director carrera de Contador Auditor Universidad de Las Américas

Pablo Morales, Cedida
Pablo Morales / FUENTE: Cedida

En Chile, cuando se habla de informalidad laboral, generalmente el análisis se concentra en las cifras de empleo o en la recaudación fiscal que el Estado deja de percibir. Sin embargo, existe una dimensión menos visible y probablemente más relevante para las personas, el costo que la informalidad tiene sobre la seguridad y la estabilidad financiera de los trabajadores.

Para muchas personas desempeñarse en un trabajo informal puede parecer una alternativa conveniente en el corto plazo. Al no existir descuentos previsionales, el ingreso líquido mensual suele ser mayor que el de un trabajador formal con una remuneración equivalente. No obstante, esta aparente ventaja logra transformarse en una importante vulnerabilidad cuando surgen situaciones inesperadas como una enfermedad, un accidente, la pérdida del empleo o la llegada de la edad de jubilación.

La formalidad laboral no solo representa el cumplimiento de una obligación legal. También constituye un mecanismo de protección social construido para acompañar a los trabajadores durante las distintas etapas de su vida laboral. A través de las cotizaciones previsionales, los colaboradores acceden a cobertura de salud, ahorro para pensiones, seguro de invalidez y sobrevivencia, seguro de accidentes laborales y de cesantía, entre otros beneficios que suelen pasar inadvertidos hasta el momento en que son necesarios.

Uno de los efectos más complejos de la informalidad es que sus consecuencias no se manifiestan de manera inmediata. Un trabajador puede pasar años desarrollando actividades sin contrato o sin cotizaciones y no percibir problemas evidentes. Sin embargo, cuando necesita acceder a prestaciones de salud, postular a beneficios sociales, solicitar un crédito hipotecario o enfrentar un período de desempleo, descubre que carece de una red de protección que sí poseen quienes participan del mercado laboral formal.

La situación también genera desafíos para las pequeñas y medianas empresas. Mantener relaciones laborales informales puede exponer a los empleadores a sanciones, multas y contingencias legales que afectan la sostenibilidad de sus negocios. Asimismo, dificulta la planificación financiera y limita el acceso a programas de apoyo, financiamiento y crecimiento empresarial que exigen el cumplimiento de las obligaciones laborales y previsionales.

De acuerdo con diversos informes sobre el mercado laboral chileno, la informalidad continúa representando una realidad para una parte importante de los trabajadores del país. Este escenario invita a reflexionar sobre la necesidad de fortalecer la educación financiera y previsional desde edades tempranas, permitiendo que las personas comprendan el valor de la protección social y los riesgos asociados a permanecer fuera de los sistemas formales de empleo.

La discusión sobre la informalidad laboral no debe centrarse únicamente en estadísticas o indicadores económicos. Detrás de cada trabajador informal existe una persona que, muchas veces sin dimensionarlo, está renunciando a herramientas de protección diseñadas para enfrentar los momentos más difíciles de la vida. Comprender este costo oculto es un paso fundamental para promover empleos de mayor calidad y construir una economía más inclusiva y sostenible.

Pablo Morales

Director carrera de Contador Auditor Universidad de Las Américas

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