Opinión

Recados de conflictos

MARIO RIOS (10),
MARIO RIOS (10) / FUENTE:

Algunas semanas atrás comentábamos, con algún grado de ironía, el volumen de "comunicadores", que en sus afanes de hacerse publicidad por sí solos, en vista de que, al parecer, la prensa no los tomaba en cuenta, habían armado sus propios equipos de comunicadores, para estar presentes, casi a diario, en los diversos canales públicos de la web.

Los nuevos comunicadores, aquellos que asumieron funciones públicas este año 2026, partieron con alguna cautela en sus declaraciones políticas, pero paulatinamente fueron elevando la voz hasta llegar a la declaración odiosa, manteniendo este ambiente, falto de dignidad que al área política le hace tanta falta. A lo anterior, ya lo decíamos, se sumó la transmisión publica de las sesiones del concejo municipal que, imitando a las individualidades políticas, fue también paulatinamente subiendo de tono, hasta llegar a nuestros días con el trato de mentiroso, acompañado con el tradicional., "¡y se lo digo en su cara...!" como si ello ennobleciera la responsabilidad pública en que está investido.

En realidad, existiendo formas distintas e intereses diversos en la administración pública, todos respetables, supongo, los que observan la TV para conocer el desarrollo de su comuna, terminan desilusionados por tales peleas que de pronto, junto con no se dejar espacios para hablar, se echa mano a otro tradicional, "patrón de fundo", comprometiendo a centenares de empresarios del agro de su propia comuna. No, esto no. Pero si lo señalado, no contempla el diálogo noble que se deben considerar en estas entidades públicas, más grave aún comunicar, "mirando la cámara", que los funcionarios municipales pueden estar tranquilo, porque el declarante, está dispuesto a defenderlos. Tal afirmación, sobrepasa por lejos, el respeto mutuo que los ciudadanos esperan de su concejo municipal. Pero si fuera así, es decir una autoridad ejecutiva, "mentirosa, patrón de fundo", entre otros epítetos, ¿no es posible conversar este asunto de por sí delicado con la privacidad administrativa que demanda tal cuestión? Y otra cosa más, el resto de los concejales, con su silencio confirmaron tales denuncias o simplemente, "no quisieron meterse" y peor aún, están de acuerdo de que los concejos se transformen en los hechos en una cuestión de competencia odiosa, graves denuncias y la aparición de concejales con nuevas "atribuciones", ¿dispuestos a entregar la vida por la defensa del estamento administrativo? ¿Es normal todo esto? Pero, quiero entender que esto ha sido algo pasajero. Que los funcionarios trabajarán óptimamente, que los asuntos en que se castiga con el epíteto de "mentiroso" a quien preside dicho concejo, haya sido una cuestión de aquel día. Todos esperamos también que los otros concejales pongan "paños fríos" a las odiosidades manifestadas. El silencio no sirve para nada. Existen reuniones privadas. Quienes hemos presidido instituciones de participación colectiva, sabemos que hay momentos en que la conversación de tal organismo, en este caso el concejo, debe ser reservada. Las cosas que supuestamente, pueden herir el trabajo público de una autoridad, tiene una primera consideración y esta es la reserva de su tratamiento. Si no hay respuesta y ello, hiere la administración superior, en este caso de una comuna, son otros los caminos que resolverán la cuestión analizada.

Mario Ríos Santander

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