Opinión

¿Hablemos de la muerte? y abracemos la vida

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luis rozas m / FUENTE:

Hablar de la muerte, siempre es y será complejo, un tema al que se le hace el quite, pues es sinónimo de incertidumbre, angustia y miedo, pero si no sabemos con certeza de qué se trata morir ¿por qué le tememos?

En nuestra visión occidental moderna, el miedo a morir suele explicarse de manera multifactorial:

A nivel biológico, activa nuestro instinto de supervivencia, el miedo viene a ser un mecanismo de alarma, que nos protege del peligro, siendo interpretada por nuestro sistema nervioso como la amenaza definitiva, activando nuestra resistencia natural.

A nivel evolutivo, nuestro cerebro se ha preparado para anticiparnos a lo que viene y al no poder predecir el futuro (que provoca la muerte), abre un vacío de información, traducido en profunda incertidumbre, la cual deriva por intranquilidad, sentimientos de temor y ansiedad.

A nivel mental, morirnos activa la posibilidad de perdernos, de dejar de tener conciencia, el no existir, dejar de percibir, pensar, sentir, ser o desconectarnos del todo y de las personas que amamos, genera un cuadro que asusta mucho.

Más allá de lo anterior, lo cierto es que la irrupción de la muerte como temática central en un punto de nuestra vida, puede tener múltiples acepciones, dependiendo de la perspectiva, de la cultura y de las creencias, por eso te muestro algunos ejemplos:

Para el budismo, la muerte no es el final de la vida, sino un punto de transición, un renacimiento, representado por la analogía clásica que la muestra como una vela que enciente a otra, donde la llama no es exactamente la misma, pero la energía se transmite.

Para la cultura mexicana, la muerte no es más que un espejo de la vida, una fiesta y un reencuentro, su visión no parte desde el miedo, sino que, desde la familiaridad, el humor y la celebración, como una etapa más del orden cósmico.

Para el pueblo Ga (Gran Acra, Ghana), la muerte de un anciano o de alguien que vivió plenamente, es un motivo de inmensa alegría, ya que el difunto pasa a un plano superior, convirtiéndose en un ancestro protector mucho más poderoso.

Tal, como se ha expuesto, tal vez esta visión catastrófica y terminal de la vida, le otorgue a la muerte un poder mayor al que tiene, exhibiéndola de manera negativa o imponente y no es que sea parte del problema, ya que esta cosmovisión puede que en verdad sea el problema todo.

Finalmente, no olvides que tu luz comienza a apagarse, lento y sin pausa desde que naciste, por lo mismo vivir es el camino, tal como lo explicitó el escritor Suizo Jean-Jacques Rousseau "el hombre que más ha vivido, no es aquel que más años ha cumplido, sino aquel que más ha experimentado la vida". Dicho así, no pierdas de vista, el hecho de que, si te la pasas permanentemente enfocado en la muerte, corres el riesgo de no ocuparte de tu propia vida, piensa en ello y ¡Que tengas un maravilloso día!

Luis Rozas Mardones, psicólogo

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