Opinión

Que ningún hogar pase frío este invierno

Seremi de Gobierno

Daniel Pacheco, Cedida
Daniel Pacheco / FUENTE: Cedida

Hay discusiones políticas que parecen lejanas para la mayoría de las personas. Debates técnicos, cifras macroeconómicas, proyecciones o disputas ideológicas que muchas veces no logran conectarse con la vida cotidiana de las familias. Pero existe un momento del año en que todo eso cambia: cuando llega el invierno y el frío golpea directamente el bolsillo de millones de hogares.

En regiones como Biobío, donde las bajas temperaturas forman parte de la realidad cotidiana durante varios meses, el gas licuado deja de ser simplemente un servicio más. Se transforma en una necesidad básica. Cocinar, calefaccionar una pieza, cuidar a un adulto mayor o proteger a los niños del frío depende muchas veces de algo tan simple —y tan caro— como poder comprar un cilindro de gas.

Por eso el cupón de gas impulsado por el gobierno del Presidente José Antonio Kast adquiere una relevancia que va mucho más allá de una ayuda puntual. El aporte consiste en un cupón consumible exclusivo para la adquisición de gas licuado, y busca mitigar el impacto que ha tenido el alza de los combustibles en los hogares más vulnerables del país. No es una transferencia de libre disposición ni un bono cualquiera. Tiene un objetivo concreto: aliviar uno de los gastos más sensibles para las familias durante los meses de invierno.

Las cifras muestran que el desafío es enorme. A nivel nacional, el beneficio podría llegar a más de 7,6 millones de hogares pertenecientes al 80% más vulnerable del Registro Social de Hogares. En Biobío, el universo potencial supera las 679 mil familias y más de 322 mil hogares ya activaron o utilizaron el beneficio, permitiendo que la región alcance un 47,5% de avance y supere el promedio nacional de activación.

Detrás de esos números también aparecen historias concretas. Comunas como Coronel alcanzan un 54,2% de activación, Lota un 53,4% y Los Ángeles un 52%, reflejando que el beneficio ya está llegando de manera importante a miles de hogares. Pero al mismo tiempo persisten brechas relevantes en sectores rurales y aislados. Alto Biobío apenas supera el 40% de activación y comunas como Tirúa o Antuco todavía presentan cifras rezagadas.

Y probablemente el dato más sensible aparece en los adultos mayores. En Biobío, la activación en personas mayores apenas alcanza un 37,8%, evidenciando las dificultades de acceso digital, conectividad y acompañamiento territorial que todavía existen. Ahí es donde el despliegue en terreno deja de ser un detalle administrativo y pasa a transformarse en una necesidad urgente. Porque una política pública no sólo debe anunciarse; debe llegar efectivamente a quienes más la necesitan. Y eso implica municipios activos, operativos territoriales, radios locales, dirigentes sociales y presencia del Estado en barrios, sectores rurales y comunidades apartadas.

El invierno no espera. Llega igual a las poblaciones, a los campamentos y a las casas donde muchas veces las familias hacen esfuerzos enormes para llegar a fin de mes. Y cuando el frío cala los huesos, cualquier ayuda que permita aliviar un gasto tan básico como el gas termina teniendo un impacto real en la calidad de vida de las personas.

Seguiremos trabajando para que ningún hogar pase frío este invierno.

Daniel Pacheco

Seremi de Gobierno

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