Opinión

Cuidar el futuro

Directora de escuela de Enfermería, Universidad Andrés Bello

Patricia Donoso, Cedida
Patricia Donoso / FUENTE: Cedida

La conmemoración del Día Internacional de la Enfermería 2026 invita a reflexionar sobre el presente y el futuro de una profesión esencial para la salud de las personas y el funcionamiento de los sistemas sanitarios. El lema definido este año por el Consejo Internacional de Enfermeras, "Nuestras enfermeras. Nuestro futuro. Las enfermeras empoderadas salvan vidas", pone de relieve una realidad que muchas veces se olvida: fortalecer la enfermería no es solo un desafío del sector salud, sino una condición indispensable para garantizar una atención oportuna, segura y de calidad.

Chile enfrenta hoy un escenario marcado por el envejecimiento de la población, el aumento de enfermedades crónicas, las brechas de acceso y una creciente presión sobre la red asistencial. En este contexto, la enfermería reafirma su rol estratégico. Se trata de una profesión sustentada en el conocimiento científico, en principios éticos y en una relación cercana y permanente con las personas. Su labor trasciende la atención clínica e incorpora la promoción de la salud, la prevención de enfermedades, la educación, la investigación y el liderazgo en los distintos niveles del sistema sanitario.

Hablar de enfermería es también hablar de cuidado. Y el cuidado, en sociedades cada vez más complejas, requiere preparación, capacidad de adaptación y una mirada integral sobre las necesidades humanas. Las enfermeras y enfermeros acompañan a las personas en momentos especialmente sensibles de la vida: el nacimiento, la enfermedad, la rehabilitación, la salud mental, el envejecimiento y también el final de la vida. Su presencia no solo sostiene procesos clínicos, sino también vínculos de confianza fundamentales para el bienestar de pacientes y comunidades.

En este escenario, la formación en enfermería adquiere un valor estratégico. Nuestra escuela, por ejemplo, en respuesta a los nuevos desafíos sanitarios, forma profesionales capaces de desenvolverse en contextos complejos desde una perspectiva humanística, integral e interprofesional. Esta formación reconoce a la salud como un componente esencial del desarrollo humano sostenible y como una condición clave para la calidad de vida de las personas.

Nuestro proyecto educativo, sustentado en el rigor académico y el compromiso de su comunidad, ha permitido consolidar un proceso formativo orientado a la excelencia. Esto se expresa en una trayectoria que integra conocimientos científicos y humanistas, fortalece el pensamiento crítico y promueve una respuesta situada frente a las necesidades reales de quienes requieren cuidados de enfermería. En un contexto que exige soluciones cada vez más complejas, formar profesionales con criterio, ética y capacidad de liderazgo se vuelve una tarea fundamental para el país.

Fortalecer la enfermería implica también avanzar hacia sistemas de salud más humanos, equitativos y sostenibles. Invertir en formación, condiciones laborales y desarrollo profesional no es un gasto, sino una necesidad estratégica frente a los desafíos sanitarios presentes y futuros.

En este Día Internacional de la Enfermería, reconocer el valor de la profesión es también comprender que el cuidado en salud nunca es improvisado. Requiere conocimiento, reflexión, vocación y compromiso permanente con las personas. Y justamente allí radica uno de los mayores desafíos de Chile: construir un sistema de salud capaz de cuidar mejor, poniendo en el centro a quienes dedican su vida a cuidar a otros.

Patricia Donoso

Directora de escuela de Enfermería, Universidad Andrés Bello

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