Opinión

Mitologías y conquistas

MARIO RIOS (10),
MARIO RIOS (10) / FUENTE:

¿Tú eres de los que todavía vas a misa? Me preguntó, muy extrañado, un joven, conocido recientemente, típico de hoy: vive con su pareja, saca sus perros cada noche para que hagan sus necesidades en la calle, perros que vuelven felices porque en casa les tienen sus vitaminas y alimentos diversos que mantienen su piel brillante y pelos lacios, limpios, responsables de la industria de alimentos de mascotas, que hoy llega a un mercado de $1000 millones de dólares, (México de acerca a los US$5000 millones...).

Le respondí que sí, "Todos los domingos".  Me observó con rostro ajeno, como si viajaba a la "luna", una suerte de Artemisa (III), conociendo el lado oscuro de nuestro satélite natural.

"Yo me ubico entre los católicos, pero "a mi manera"". Le consulté cómo era "su manera". Guardó algo de silencio y expresó: "A mi manera, es decir, sin necesidad de toda esa jerarquía con los curas solteros, entendiéndome solo con Dios", respondió bastante satisfecho.

"A lo mejor te hace falta ver al obispo paseando un perro por la calle para sentirte algo más cercano a la iglesia". Se sonrió sin mucho entusiasmo. Y continué. "Lo que ocurre amigo mío, es que tu respuesta es lo que más acerca a la condición de habitante griego pero lejano a Aristóteles". Se sorprendió, señalando su incomprensión a tal afirmación. Iniciamos entonces una extensa conversación sobre asuntos que iban muchísimo más allá de nuestros tiempos, pero sí muy decidido a conocer los actuales.

"Creo que debemos convencernos de que lo más grande que le ha ocurrido al ser humano, antes del nacimiento de Cristo, fue la existencia de aquel grupo de filósofos que se dieron cita en la antigua Grecia. Ahí, en plática al interior del Areópago, ellos crearon el mundo occidental, respondieron al principio de las cosas y a la razón de su existencia.

Luego, vendría Jesús, que transformó todo aquello en un solo camino espiritual, eliminando todo atisbo mitológico (algo de eso quedó en el Antiguo Testamento), dando a su vez las herramientas necesarias para que el asentamiento humano en este planeta tuviera principios y valores, además de hacerlo responsable de las verdades que entrega la naturaleza.

Y como todo tiene su tiempo, los fundamentos de la civilización occidental, estructura natural surgida de la ocurrencia de un conjunto de hechos: conquistas, espiritualidad cristiana y gobiernos dotados de magnificencia, el emperador Constantino es uno de ellos, los fundamentos, digo, plasmaron en el cristianismo la responsabilidad primaria de ser el curador de esta civilización.

Entonces y a esto quería llegar. A la iglesia se concurre por dos clarísimos motivos. El primero, para recibir las orientaciones que nos dejara nuestro líder Jesús y participar de sus actos heredados y segundo, ser parte viva de esta civilización occidental que, entre otras cosas, humanizó la espiritualidad, marginando para siempre toda mitología. ¿A veces pienso, y lo digo con mucho respeto, señalar que basta pensar solitariamente en Dios, y con sentido del humor, el resto de las tardes del perro, marginando toda la grandeza de la Civilización Occidental Cristiana, que ya te digo, tiene su primer fundamento en los filósofos griegos que dieron la pauta de lo que somos, occidentales?". Nuestro interlocutor un tanto más animado, aunque seguramente abrumado, movió su cabeza afirmativamente. Nos despedimos y seguimos nuestros caminos. Volveríamos a conversar.    

Mario Ríos Santander  

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