Opinión

Quilleco: una espera inaceptable que no puede continuar

Delegado presidencial provincial.

Juan Mellado, Cedida
Juan Mellado / FUENTE: Cedida

En Quilleco hay 200 familias que no están pidiendo nada extraordinario. Están esperando lo básico: una vivienda. Y llevan cerca de dos años mirando casas a medio construir, con la incertidumbre instalada en sus vidas y con una promesa que, hasta ahora, no se ha cumplido.

Pero esta historia no comienza hace dos años. Tiene raíces más profundas. En una comuna donde por más de 25 años no se ha entregado una vivienda social por parte del Estado, lo que hoy ocurre no solo es grave: es inaceptable. Es el reflejo de una deuda acumulada que simplemente no se puede seguir postergando.

Aquí hay familias que hicieron todo lo que pudieron para iniciar el sueño de la casa propia. Bingos, completadas, rifas, esfuerzo comunitario, organización. No se quedaron esperando. Se movieron, trabajaron, confiaron. Y hoy, pese a todo eso, siguen sin respuestas concretas.

Mientras tanto, la vida no se detiene. Hay familias pagando arriendos que no estaban en sus planes, otras viviendo allegadas, muchas sosteniendo una carga económica y emocional que ya no resiste más. La espera dejó de ser paciencia; hoy es desgaste.

Y frente a eso, es necesario decirlo con claridad: esta situación tiene responsables.

Es evidente que durante la administración anterior no hubo la capacidad de reaccionar a tiempo. El problema no se abordó con la urgencia requerida, se dejó escalar y terminó atrapado en procesos que no dieron respuesta cuando las familias más lo necesitaban.

Y aquí el rol del Serviu en la región del Biobío durante esa administración es ineludible. No solo por lo que ocurrió en Quilleco, sino por situaciones que ya habían sido advertidas públicamente, como obras inconclusas en proyectos relevantes, entre ellos el parque Cerro La Virgen de Yumbel, que evidenciaron fallas en la conducción y supervisión.

Por eso, la decisión del ministro de Vivienda de solicitar la renuncia de la directora regional del Serviu, quien llevaba años en el cargo, no solo era necesaria: era correcta. No es razonable que servicios de esta relevancia permanezcan tanto tiempo sin cambios, menos aún cuando existen antecedentes que cuestionan su gestión.

Del mismo modo, es importante reconocer que el ministro se ha involucrado desde el inicio en este tipo de situaciones, entendiendo que aquí no hay espacio para la indiferencia ni para la demora.

En la zona, también ha sido clave el rol del alcalde de Quilleco, Claudio Solar, quien se ha comprometido activamente con las familias, generando coordinaciones y empujando soluciones concretas. Ese trabajo conjunto es el camino que se necesita para avanzar.

Hoy se abre una nueva etapa. Una en la que el Gobierno ha comprometido gestiones para destrabar este proyecto y donde existe la convicción de que esta situación sí puede resolverse.

Pero esto también exige algo claro: todos deben ser parte de la solución, incluida la empresa, que tiene que contribuir activamente para que este proceso avance y no se siga postergando una respuesta que las familias necesitan con urgencia.

Porque después de 25 años sin viviendas sociales en la comuna, y tras casi dos años de paralización de este proyecto, cualquier nueva espera simplemente no es aceptable.

Las familias de Quilleco ya hicieron su parte. Confiaron, se organizaron y resistieron.

Ahora, es el turno de responder. Y esta vez, con hechos.

Juan Pablo Mellado, delegado presidencial provincial.

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