Opinión

Chile no necesita copiar a Silicon Valley para innovar

Director Ingeniería Comercial Universidad Santo Tomás Santiago.

Jorge Miranda, Cedida
Jorge Miranda / FUENTE: Cedida

Mientras el mundo se fragmenta por conflictos bélicos, crisis energéticas y cadenas de suministro inestables, muchos países ven en la innovación la posibilidad de sortear sus impactos negativos.

En esta búsqueda, algunos países siguen mirando a Silicon Valley (USA) como modelo de innovación disruptiva y capital intensivo orientado a IA; otros miran hacia Beijing (China) que lidera en velocidad de manufactura y prototipado; o a Alemania como referente en precisión industrial y eficiencia; Israel en tecnologías críticas y ciberseguridad o a Singapur con sus soluciones urbanas y planificación estratégica.

Chile no necesita imitar estos modelos: tiene su propia oportunidad en el enfoque que India ha perfeccionado, el Jugaad, o innovación frugal. Hacer más con menos, resolver problemas reales y generar impacto, sin depender de recursos infinitos.

Empresas locales ya lo demuestran: NotCo reinventa alimentos con inteligencia artificial, Betterfly hace seguros accesibles vinculados al bienestar, y Buk simplifica procesos complejos para miles de pymes. Todas nacen de restricciones, no de abundancia, y eso les da agilidad y resiliencia.

El contexto global refuerza la oportunidad: la guerra y la inestabilidad económica obligan a priorizar energía segura, logística resiliente y soberanía tecnológica. En ese escenario, Chile puede liderar si enfoca su innovación en sectores donde tiene ventaja comparativa. Como en Energía, con soluciones modulares y renovables, eficientes y escalables; Agua, a través de la gestión de recursos para enfrentar la crisis hídrica; Minería, con la optimización sostenible de un sector crítico para la transición energética, y servicios digitales: salud, educación y fintech accesible para poblaciones subatendidas.

La clave no es competir por ser el próximo Silicon Valley ni Singapur. Es ser el país que demuestra que la innovación pragmática, frugal y con visión regional puede transformar problemas en oportunidades reales y exportables.

En un mundo incierto, la sofisticación no vale nada si no resuelve problemas. Chile posee estabilidad macroeconómica, reglas claras, un ecosistema emprendedor maduro, alta penetración digital y, por lo tanto, tiene todo para demostrar que la inteligencia aplicada puede superar a la abundancia con su propia versión potenciada de Jugaad.

Jorge Miranda M.

Director Ingeniería Comercial Universidad Santo Tomás Santiago.

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