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Sebastián Heredia: el angelino que hizo del mar su forma de vida

Sin tradición militar en su familia, el capitán de corbeta Sebastián Heredia encontró en la Armada una vocación que nació siendo adolescente en Los Ángeles y que hoy, tras más de dos décadas de servicio, sigue definiendo su vida.

Capitán de Corbeta, Sebastián Heredia Guzmán., La Tribuna
Capitán de Corbeta, Sebastián Heredia Guzmán. / FUENTE: La Tribuna

El capitán de corbeta Sebastián Heredia acababa de participar en el acto oficial en homenaje a las Glorias Navales realizado el pasado 21 de mayo frente al memorial de la Laguna Esmeralda de Los Ángeles.

Mientras la ceremonia llegaba a su fin y las familias comenzaban lentamente a retirarse del lugar, el oficial angelino accedió a conversar con Diario La Tribuna sobre su historia personal, su carrera naval y el vínculo que aún mantiene intacto con la ciudad donde creció.

A los 15 años comenzó a sentir interés por la vida naval. En su familia no existían marinos ni militares, por lo que la idea de ingresar a la Armada surgió únicamente desde su propia inquietud juvenil.

El capitán de corbeta Sebastián Heredia en el acto oficial en homenaje a las Glorias Navales realizado el pasado 21 de mayo en la Laguna Esmeralda.  / La Tribuna
El capitán de corbeta Sebastián Heredia en el acto oficial en homenaje a las Glorias Navales realizado el pasado 21 de mayo en la Laguna Esmeralda. La Tribuna

"Me gustó la idea de una aventura", recuerda con tranquilidad, como si todavía conservara algo de aquel adolescente que decidió dejar Los Ángeles para iniciar un camino totalmente distinto.

A los 16 años ingresó a la Escuela Naval en Valparaíso y desde entonces inició una carrera marcada por la disciplina, el servicio y los constantes cambios de destino.

Actualmente tiene 40 años y se desempeña como subjefe del Centro de Abastecimiento de la Base Naval de Talcahuano. Aunque su imagen transmite la seriedad propia de la institución, en la conversación aparece también un hombre sencillo, cercano y profundamente ligado a sus raíces angelinas.

Nacido el 7 de mayo de 1986, en pleno Mes del Mar, Sebastián Heredia parece haber encontrado muy temprano el rumbo que quería seguir.

Más de veinte años después, continúa llevando consigo no solo la formación naval, sino que también el sello de aquel joven angelino que convirtió una inquietud adolescente en un proyecto de vida.

DEL COLEGIO SAN RAFAEL A LA ESCUELA NAVAL

Profundizando sobre su trayectoria, Sebastián Heredia reconoce que su ingreso a la Armada fue una decisión personal. Mientras muchos jóvenes aún definían qué hacer tras salir del colegio, él ya preparaba su partida rumbo a Valparaíso para iniciar la formación naval.

"Yo no tengo familiares uniformados", comenta. Y justamente por eso, su historia refleja la convicción de alguien que decidió construir su propio destino desde temprana edad.

Con orgullo, un joven marino comienza su trayectoria en la Armada de Chile. / Cedida
Con orgullo, un joven marino comienza su trayectoria en la Armada de Chile. Cedida

Con el paso de los años llegaron las responsabilidades, las exigencias profesionales y la experiencia de vivir lejos de casa. Uno de los destinos que más lo marcó fue Puerto Williams, una de las ciudades más australes del mundo, donde el clima extremo y la distancia obligan a desarrollar una vida muy distinta.

Sin embargo, pese al tiempo y los distintos lugares donde ha servido, nunca perdió el vínculo con Los Ángeles. Habla de la ciudad con afecto y cercanía, como quien sigue sintiendo que parte importante de su identidad permanece aquí.

"SIEMPRE VOY A SER MARINO"

Durante la conversación hubo un momento en que Sebastián Heredia intentó definirse más allá del uniforme. No fue sencillo para nosotros buscar al hombre sensible detrás del uniforme, porque después de tantos años de servicio, la Armada se ha convertido en parte inseparable de su vida.

"Soy marino y siempre voy a ser marino", afirma con convicción y amabilidad, puntualizando que "incluso cuando deje el uniforme del servicio, voy a seguir siendo marino porque esa es la formación que uno tiene".

Para él, la institución representa mucho más que una carrera profesional. "Los valores de la Marina son históricos. Lo más importante es la formación valórica y profesional de su personal", explica.

El Capitán Heredia, junto a sus padres, Juan Heredia y Julieta Guzmán. / Cedida
El Capitán Heredia, junto a sus padres, Juan Heredia y Julieta Guzmán. Cedida

Casado y padre de dos hijos —Rafael y Renato, de 12 y 11 años— reconoce que gran parte de su tiempo libre gira en torno a ellos. Ambos juegan fútbol en las divisiones menores de Huachipato y, cada vez que puede, intenta acompañarlos al estadio.

"Voy casi todos los domingos", comenta sonriendo, mostrando una faceta mucho más cotidiana y familiar.

Finalmente, observa a sus padres que lo fueron a ver al acto del jueves en Los Ángeles, donde fue el único orador con su alocución patriótica en recuerdo del Combate Naval de Iquique del año 1879.




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