Opinión

Cuidar las plantas también es adaptarnos al cambio climático

Agrónoma
Jefa de carrera de Ingeniería Agrícola
IPCFT Santo Tomás Los Ángeles

Susana Pino, Cedida
Susana Pino / FUENTE: Cedida

El aumento sostenido de las temperaturas y la recurrencia de olas de calor ya no son fenómenos excepcionales. Son parte del nuevo escenario climático al que, querámoslo o no, debemos adaptarnos. En esa adaptación cotidiana, muchas veces invisible, el cuidado de las plantas —en jardines, huertos y espacios interiores— se transforma en un acto de conciencia ambiental y de responsabilidad doméstica.

El verano impone condiciones extremas para la vegetación. Las actuales temperaturas de nuestra ciudad superan con facilidad los 30°C; sumadas a los incendios, generan estrés hídrico, quemaduras en hojas y frutos, caída del follaje y, en casos prolongados, la muerte de la planta. Las plantas funcionan de manera óptima entre los 18 y 26 grados. Cuando ese rango se supera, incluso con humedad disponible, les cuesta absorber agua, cierran sus estomas y reducen la fotosíntesis, afectando directamente su desarrollo.

Frente a esto, la clave no está en regar más, sino en regar mejor. En plantas de exterior, el riego ideal debe realizarse muy temprano en la mañana, antes de las 8:00 horas, o en la noche, después de las 20:00, evitando siempre mojar las hojas. El agua sobre el follaje, expuesta al sol, favorece quemaduras y la aparición de hongos. Un riego profundo y espaciado permite que el agua llegue a las raíces, fortaleciendo la planta frente al calor.

Otra práctica fundamental es el uso de cobertura vegetal en el suelo para evitar la pérdida de humedad. Hoy existen acolchados accesibles y económicos en el comercio, pero también sirven hojas secas sin semillas, paja o corteza, especialmente en zonas rurales. Es una solución simple, eficiente y sustentable.

En plantas de interior, el error más común es el exceso de riego. En la mayoría de los casos, una vez por semana es suficiente, siendo ideal sumergir la maceta para que la planta absorba el agua desde abajo. Y si se sale de vacaciones, no es un detalle menor: las plantas, como las mascotas, necesitan cuidados. Dejarlas en la bañera con agua, sin que esta supere la altura de la maceta, puede ser una solución de emergencia.

Finalmente, en esta época no es recomendable podar ni trasplantar árboles y arbustos. Están concentrando su energía en resistir el calor, y someterlos a ese estrés adicional puede ser irreversible.

Cuidar las plantas en verano no es solo una tarea doméstica. Es una forma concreta de comprender que el cambio climático también se enfrenta desde lo cotidiano, con decisiones pequeñas, informadas y responsables.

Susana Pino Inostroza

Agrónoma

Jefa de carrera de Ingeniería Agrícola

IPCFT Santo Tomás Los Ángeles

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