Opinión

Cuando fluir es mejor que controlar

Psicólogo

luis rozas m,
luis rozas m / FUENTE:

La irrupción de grandes incendios y sus terribles consecuencias también es un recordatorio de que nada es eterno. Lo que somos, tenemos o conocemos, en un abrir y cerrar de ojos puede ser un recuerdo.

Todo y todos somos transitorios, la mayoría de los bienes terrenales son prestados y, aunque suene raro o contradictorio, nacemos para morir algún día, con un tiempo regalado e incierto, mostrándonos que nuestra grandeza no es más que el resplandor de una estrella dentro de un inmenso universo.

El duelo es un proceso personal y puede ser sin llanto, tal vez silencio, suspiros, pero lo que sí es seguro es que cuando estás solo y nadie te mira, te rompes en mil pedazos, eso te hace humano y muestra tu sensibilidad, en ningún caso débil, ya que la fortaleza no siempre ruge como un león, expresándose como un hilo de voz al final del día, que te anima a intentarlo nuevamente mañana.

El dolor del que hablo también puede traer cambios bruscos y dolorosos, piensa en esta metáfora: "tú eres un río y en tu cauce se interpone una gran roca, si no la superas te estancas y probablemente te secas, en cambio si la rodeas, podrás seguir adelante y continuar tu curso", así tal cual funciona la lógica de superación del duelo, sin forzar y con naturalidad.

Cuando evocamos la figura de alguien que ya partió, esta se esconde de nosotros como un niño travieso, apareciendo sorpresivamente en los momentos más inesperados. Aceptarlo así nos enseña a aprender a convivir con esa sombra de manera armónica, evitando que se haga gigante.

Te invito a tomar el control, vivir no es dejarse llevar o esperar con resignación lo que ocurra, no dependes de las circunstancias, dependes de ti, recuerda que eres arte, en donde tú eres el lienzo, la pintura y el pintor, acá no cuentan las pinceladas ajenas; sé el protagonista de tu propia historia, cree y crea para ti, el sentido de tu vida nace de tus propios actos.

El tiempo que ya he invocado en este relato es muy paradójico, nos diluimos pensando que estaremos siempre, postergamos lo importante y sin darnos cuenta transformamos un después en un "demasiado tarde" o incluso en un "nunca", el mejor momento de sentir y obrar es este, sal de ese letargo ya que lo más probable tal vez no suceda y lo que das por hecho termine manifestándose como unos puntos suspensivos.

En definitiva, este es un viaje con varias estaciones, donde se avanza un día a la vez... Permítete sentir, lo que llevas dentro sí importa, pero no vale mucho si no lo dejas salir; no te minimices, recuerda que "aunque una caja de fósforos es un envase que parece pequeño, en ella caben cerca de sesenta incendios". Sigue fluyendo como un gran río, no te aferres a lo que no puedes cambiar y concéntrate en "el hacer", solo así podrás renacer, avanzar y volver a vivir.

¡Que tengas un maravilloso día!

Luis Rozas Mardones

Psicólogo

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