Opinión

El Biobío, más que el norte completo

Mario Ríos - Rodrigo Valenzuela, Cedida
Mario Ríos - Rodrigo Valenzuela / FUENTE: Cedida

Los mineros, algo engreídos por la riqueza que le extraen al suelo chileno, hicieron famosa una frase que, fuera de tener algún grado de insolencia, es también mentirosa: "Chile es un país minero gobernado por agricultores". Los gobiernos de los años 60 y 70 fortalecían dichas medias verdades al proclamar que el cobre era la "viga maestra de nuestra economía".

Es efectivo que en aquellos años en que todas las inteligencias se suponían estaban en las oficinas estatales, la extracción de minerales resultaba ser lo más atractivo para financiar a ese pesado Estado que administraba al menos unas 200 empresas públicas, que cada gobierno repartía laboralmente entre sus partidarios políticos, independiente muchas veces de las capacidades administradoras de quienes eran "bendecidos" con una pega fiscal. Algo parecido de lo que ha ocurrido en los últimos años, en que el Estado sigue siendo un distribuidor de cargos político-partidistas, debido a la "necesidad" de confianzas en el programa de gobierno en marcha.

Sin embargo, esa "viga maestra de la economía", si bien sigue siendo trascendente hoy, le surge poderosamente otra economía, más diversa, no extractiva ni menos ausente del cuidado patrimonial. En dos palabras, no es una industria de "tortas mineras", inertes, resultado de minerías extraídas convirtiéndola en material estéril. No, así no.

Esta otra economía supera la suma de la minería en niveles de tan alta significación económica que resulta extraño no haberlo descubierto antes. Pareciera que estábamos demasiado preocupados de los rindes de la achicoria, fruto nuevo, que no mirábamos su entorno, es decir, el amplio y magnífico espacio geográfico en que se desenvuelve la mayor riqueza de Chile: la hoya hidrográfica de nuestro Biobío.

No es extractiva su materia prima, el agua. Se comercializa con los más altos estándares de valor agregado —una gota de agua es una ampolleta que se enciende en Santiago y Antofagasta—, ha conquistado los mercados mundiales y es puntal sólido en esto de ser, nuestro país, el noveno exportador de alimentos del mundo (FAO). Además, multiplicador de valor agregado, ejemplarizando diversas actividades industriales, como es la madera.

Somos el 2% de los bosques del mundo y el 7% de la comercialización de madera de este planeta. El "royalty" que cancelamos se encuentra en el valor agregado de los productos generados por nuestro Biobío: 25% energía eléctrica de Chile; transporte, el más activo del país; fruticultura, cuya calidad del fruto y producción nos permiten competir con huertos ubicados a 3.000 kilómetros más cercanos de los mercados del mundo; madera.

En fin, la suma de nuestro Biobío es tan alta responsabilidad económica y social, que su sola expectativa futura obliga a nuevas responsabilidades que superan la administración de sus cursos de agua, asumiendo acciones en el uso de tales aguas. En suma, el valor agregado de nuestra agua deberá acercarse al 100% del requerimiento agrícola. Ya lo hace con la energía eléctrica, ubicándose en la única materia prima que da valor agregado en al menos dos productos de su cadena productiva.

Lo anterior obliga a considerar nuevos fundamentos en el quehacer futuro. Quienes ya administran las aguas de la cuenca, la Junta de Vigilancia del Biobío, hoy plenamente vigente, convencida a su vez del valor patrimonial zonal y nacional que administran, proyectarán el aumento del valor agregado de tales aguas.

En efecto, la evidencia empírica de la disminución de tales caudales obliga a nuevos programas de inversión público-privado a fin de mantener las áreas de riego, proyectando para una primera etapa 20.000 hectáreas, hoy de riego tradicional, llevarlo a riego tecnificado. Lo mismo en la construcción de tres embalses al menos, reconstruyendo a su vez diversas bocatomas, hoy claramente superadas por la disminución de caudales primarios.

El directorio de la Junta de Vigilancia del Biobío es de alto nivel profesional y empresarial. Tal hecho permite avanzar aceleradamente en estos nuevos tiempos que, razones diversas, cambios climáticos, protección del medio ambiente, necesidades de la población, su alimentación y la economía de este territorio, obligan a poner en marcha plenamente nuestra imaginación creadora. Biobío provincia, su patrimonio natural, la geografía que la sostiene y su gente, es la suma de una triada cuyos fines superan cualquier mirada que hasta ahora se tuvo de nuestra extensa cuenca de este Biobío nuestro.

Mario Ríos Santander

Rodrigo Valenzuela Cerda

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