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Columnista

Y si no hubiese fallecido...

Mario Ríos Santander

por Mario Ríos Santander

Pocas cosas son tan distintas con los mismos actores, iguales geografías, mismo país, mismo gobierno, todo igual pero todo distinto.  Sí, todo igual, pero todo distinto. Es raro decirlo, más escribirlo, pero se da una paradoja digna de meditar.

¿Y si se hubiese salvado...?

De partida, la Dirección General de Aeronáutica Civil, ya estaría en los tribunales iniciando una acción judicial múltiple. Ningún aparato puede elevarse en cualquier lugar del territorio chileno sin tener un plan de vuelo y mucho más, una autorización para despegar. Esto último, dispuesto desde el aeropuerto de Temuco, centro operativo aéreo que abarca la zona del lago Ranco, no autorizaría ningún vuelo con la negativa metereológica imperante en ese día en la zona. Esto habría desencadenado múltiples declaraciones públicas, desde el Presidente, seguido por la Vallejo, luego la Carmen Hertz y toda la fauna que sigue en ocasiones que se les permite elevar al infinito una situación negativa que afecte a un personaje de la derecha. Habría servido igual para "esconder" en parte la tragedia de los incendios y el Consejo de Defensa del Estado, se habría hecho parte de la acción judicial iniciada por DGAC y la Cámara de Diputados, habría aprobado la instalación de una Comisión Investigadora cuyo objetivo final es denostar al piloto que se salvó milagrosamente  mientras volaba, sin permiso alguno con pasajeros a bordo. A su vez, Evelyn Mathei, lamentaría públicamente que "de un accidente se pretenda destruir a un ex Presidente". Luego, algo menos emocionada, dejaría establecido que "la imprudencia también castiga a los poderosos", con el fin de separar aguas de un fallo judicial que por sus características, bien puede ir a la cárcel el piloto del helicóptero siniestrado. El Instituto Nacional de los Derechos Humanos recordaría que  "se encuentra en los tribunales un escrito en contra del piloto que pudo haber dado muerte a tres personas más, por su imprudencia, irresponsabilidad, la misma que demostró en su gobierno con aquellos que llegaron a la Plaza Baquedano en defensa de la dignidad social".  La CAM se las habría arreglado para quemar la casa del piloto ubicada en el Lago Ranco. Inundarían de panfletos los balnearios lacustres invocando el "derecho ancestral de ser los únicos que pueden usar los lagos de Chile, todos ubicados en territorio indígena".

En realidad, complicado decirlo, pero si se hubiese salvado, lo meten preso al día siguiente. Y la Avda. Cuarto Centenario, seguiría con el mismo nombre. Y de paso, no se habría postergado tan brutalmente las noticias dramáticas de decenas de miles de personas quemadas, niños muertos, ancianos calcinados, todo porque, a pesar de las experiencias vividas, las autoridades locales y regionales no fueron capaces de tener un plan de protección ante descalabros de tal naturaleza.

La noticia mundial habría sido igual de penetrante. Pero distinta. Así como ahora y con razón destacaron la amistad cívica, hecho admirable, al revés, se habría destacado la responsabilidad demostrada, "por la institucionalidad chilena frente a la irresponsabilidad de un ex gobernante, destacando en ello, la Sala Penal de la Corte Suprema actuando diligentemente como lo ha hecho en diversos fallos que afectan a personeros de las FFAA que actuaron en el Régimen Militar de Pinochet". Falleció y pasó a la historia como el más grande estadista de lo que va este siglo.

Mario Ríos Santander

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