Opinión

La vida es bella

Zenón Jorquera, Zenón Jorquera
Zenón Jorquera / FUENTE: Zenón Jorquera

Hemos comenzado a vivir otros 365 días. Lo hacemos con optimismo.

Después de la despedida al año 2023 y de la  algarabía por la llegada del año nuevo, (los abrazos, los brindis con champagne o espumante, los buenos deseos, el himno nacional, la cueca), la realidad nos muestra diversas situaciones que nos hacen meditar y reflexionar acerca de la vida y su fragilidad. En la noche del 31 de diciembre pasan con rapidez por nuestra mente tantos sucesos ocurridos en el año que termina. Luego,  generalmente, nos hacemos muchos propósitos, metas por cumplir, objetivos por lograr en el año que comienza, valorando lo ocurrido, porque todo nos ha servido para seguir madurando (proceso interminable).

La vida es una batalla continua. No sabemos cuándo tendrá término. Para algunos el fin de las hostilidades sólo puede esperarse con la muerte, que la mayoría de las veces llega cuando menos nos imaginamos. Es algo inevitable que todos los seres humanos tenemos en común. Por lo mismo hay que valorar la vida y disfrutarla plenamente (o lo mejor que podamos). La juventud actual dice "¡con todo, si no pa’ qué!"

Y los jóvenes (que no siempre están equivocados) no dejan de tener razón al aplicar esa sentencia.

De hecho, la toma de consciencia de la muerte futura se considera parte de la maduración de la psique (el alma humana). Entendemos la muerte  como el fin de la vida, un proceso que debería ser natural porque sabemos que es inevitable y que también lo podemos ver como una oportunidad para reflexionar acerca del significado y valor que le damos a nuestra propia vida.

Aunque estemos conscientes de que la muerte ocurrirá en algún momento, saber la noticia del fallecimiento de un ser querido, de un amigo, de un cercano, nos provoca pesar, desazón, tristeza. Al entregar las condolencias estamos haciendo un acto de solidaridad, de empatía, nos ponemos en el lugar del otro, nos adherimos al dolor del que está sufriendo la pérdida. Y a través de la reflexión, ya sea en soliloquio, o compartiendo sentimientos con otras personas, podemos encontrar resignación, consuelo y paz.

Centrémonos en la vida.

Al iniciar el año (y siempre, como una costumbre) es propicio valorar la vida. Mirar el horizonte deseando que nuestros propósitos, anhelos, sueños, objetivos y utopías se hagan realidad. Y agradecer esta capacidad de nacer, respirar, desarrollarnos, procrear, evolucionar y morir. Cumplir el ciclo vital de la mejor manera que podamos.

Hay diferentes maneras de entender la vida. El ilustre filósofo griego, Aristóteles, estimaba que para poder considerar la vida humana eran necesarios algunos requisitos, tales como la autonomía, la libertad, la búsqueda de la belleza, la política, la filosofía, entre otros. Tomar nuestras propias decisiones y si nos equivocamos, tener la capacidad de rectificar. Y asumir otras facultades propias del individuo dotado de la capacidad de pensar, condición que nos hace ser personas y que nos diferencia de otros animales. 

Vivir como en el Sueño Imposible, de la obra El Hombre de La Mancha: Con fe lo imposible soñar/al mal combatir sin temor/triunfar sobre el miedo invencible/en pie soportar el dolor/.

Concordemos que, parafraseando el título de la película protagonizada por el excelente actor italiano Roberto Benigni, "La vida es bella". Con todo, sí lo es.

Zenón "Cheno" Jorquera

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