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Columnista

¿Vivir hasta los 100 años?

Lincoyán Fernández Huerta

Director de Kinesiología
Universidad San Sebastián

por Lincoyán Fernández Huerta

Este es el título que medios de comunicación replicaron en muchos países. Todo en base a un estudio publicado en una gran revista científica, eBioMedicine, por el gigante editorial "The Lancet" que incorpora 24 revistas científicas, todas ellas, de la mejor calidad. Ningún científico, que conozca lo que significa publicar en "The Lancet", podría negar que se trata de un trabajo serio, metódico, dotado de calidad y revisado por expertos en la temática. Sin embargo, también es preciso reconocer que la noticia puede estar dotada de cierto grado de sensacionalismo, al pensar que se encontró la forma de vivir 100 años, cuando realmente las conclusiones no desean expresar esta intención.

La posibilidad de que cualquier persona viva más de 100 años se mantiene intacta, y esto, debido a que se ha descubierto previamente que la máxima sobrevida del ser humano puede llegar, incluso, hasta los 120 años. Sin embargo, esto debe ser contextualizado como una posibilidad amparada en múltiples factores, y no necesariamente, en el descubrimiento de una razón en particular.

Concretamente, la investigación de la doctora Tanya Karagiannis estudió los perfiles de células individuales mononucleares de siete centenarios, y se percataron de que ellos albergan sistemas inmunológicos únicos y altamente funcionales, que se han adaptado con éxito a sus propios procesos de envejecimiento, y esto les permite lograr una longevidad excepcional.

El envejecimiento es un proceso continuo, intrínseco, irreversible y heterogéneo, lo que nos debe alertar de que el foco no debe estar puesto en los años de vida, sino que en la vida de los años. Vivir 100 años o más es un hito en nuestra especie, pero el verdadero logro de esa longevidad extrema es el resultado coherente entre una buena vida, es decir, con calidad, y los años de vida cronológicamente hablando. Por ejemplo, si 100 años de vida serán con los últimos 20 años enfermo o dependiente, es preferible vivir 80, pero completamente funcional e independiente.

Se envejece como se vive, y aun cuando la genética tiene parte en este proceso, se ha descrito que es la forma de vivir lo que da más indicadores positivos de alcanzar una edad avanzada. La práctica de actividad física permanente, la alimentación saludable y equilibrada, la atención de la salud mental, la participación social, la educación, el ambiente, la higiene del sueño y el equilibrio del descanso físico y el trabajo, son algunos de los factores más importantes para conseguir calidad y cantidad de vida.

A la fecha, no se ha descubierto ningún fármaco que garantice años de vida, y tampoco se ha descubierto un gen específico que garantice longevidad, por lo que tendremos que seguir aferrándonos a la idea de vivir una vida apegada a lo saludable, para regalarnos la posibilidad de vivir con calidad todos los años que podamos. El desafío de los profesionales sanitarios es cualitativo, debemos promover hábitos saludables, que eviten enfermedades, y garanticen la mejor calidad de vida posible. De igual forma, debemos evitar caer en la significancia de los años como único indicador de éxito, ya que, indistintamente del proceso, el resultado del envejecimiento es la muerte.

El desafío es entender el envejecimiento desde una mirada positiva, y para esto, debemos comprender que envejecer es parte del proceso continuo de la vida, y que cada etapa tiene desafíos en sí misma que la vuelven un camino interesante y llena de aprendizaje.

Lincoyán Fernández Huerta

Director de Kinesiología

Universidad San Sebastián

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