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Opinión

En Chile las instituciones funcionan


 Por Jorge Rivas Figueroa Administrador Público Licenciado en Ciencias Políticas

Jorge Rivas, alcalde de Mulchén

Los hechos ocurridos en Perú que han desencadenado la salida de un presidente, la llegada de una nueva y la posterior masacre de más de 30 personas en menos de un mes, son clara consecuencia de una crisis institucional que intenta ser resuelta desde la poca credibilidad que registra el sistema político de nuestros vecinos.

En paralelo, el asalto de los partidarios de Bolsonaro a las sedes de los poderes del Estado en Brasil, tras el triunfo de Lula, logró ser controlado, pero la advertencia está y los brasileños, claramente tiene un problema entre las fuerzas de derecha y de izquierda (clasificación básica de ideologías partidistas con fines para esta columna).

En Argentina, el tema no es menor y, tanto la prensa como los analistas, han destacado la situación como una crisis institucional sin precedentes en el país trasandino. Después de sumar, el presente hoy tiene enfrentado al Poder Ejecutivo con el Judicial, ante un fallo del máximo tribunal que no será respetado por la presidencia del país hermano.

Por qué enumero de forma básica estos tres principales problemas entre los poderes del Estado de América del Sur (dejando de lado el caso venezolano), es simple, porque aunque en nuestro país han existido errores en el gobierno del presidente Boric, lo cierto es que ha quedado demostrado que, como decía el presidente, Ricardo Lagos: “En Chile las instituciones funcionan”.

El torbellino que se generó tras el episodio de los indultos es uno más de los problemas que hemos atravesado los chilenos y que se han manifestado de forma cruda y palpable desde el “Estallido Social”. De todos hemos salido victoriosos con un Soberano que se ha manifestado en las urnas y con poderes del Estado, que si bien se han molestado entre ellos, siguen funcionando y defendiendo una democracia que se ha visto golpeada.

El civismo de los chilenos es la fuerza que las naciones vecinas admiran y que se hace sentir en cada proceso eleccionario o plebiscitario.

Durante las últimas semanas la “desprolijidad” con que se decidieron los indultos fue analizada por la prensa internacional y la clase política mundial, que siguen atentos la estabilidad de Chile pese a las crisis que ha debido atravesar el actual gobierno.

Con esos datos simples, básicos y elementales es que quiero explicar que es el gobierno el que ha vivido las crisis con tres modificaciones ministeriales y que es el mismo presidente Boric el que ha aceptado perder el proceso constituyente, pero aquí está el detalle de nuestro país, a saber: Los poderes del Estado han seguido respetando el mandato del Soberano que exigió una nueva Constitución Política del Estado, la que a fines de diciembre de este año debiera estar votada.

Con “los indultos”, el gobierno prefirió pedir la salida de la ministra Marcela Ríos (CS) y del Jefe de Gabinete del mandatario, Matías Meza – Lopehandía. Pese a ello, la Acusación Constitucional igual fue presentada contra la otrora jefa de cartera. Paralelo a ello, Boric debió asumir su equivocación ante el Poder Judicial al reconocer que sus palabras, para defender el indulto de Jorge Mateluna, fueron un error. Los supremos aceptaron la disculpa a través de su vocera, Angela Vivanco, felicitando la designación del Fiscal Nacional (otro error de Ríos y el equipo político de La Moneda al proponer dos nombres fallidos) , Ángel Valencia, recibiendo con buena fe la llegada de un nuevo ministro, Luis Cordero y dando por superada la “fricción”.

Qué quiero explicar con estas resumidas ideas: en Chile, es el gobierno del Presidente Boric el que ha sufrido crisis, tal como ocurrió en el pasado con todos los presidentes y todos los gobiernos democráticos. Eso es menester del ejercicio del poder.

Nuestras instituciones funcionan, el poder legislativo ha respetado al Soberano con partidos políticos que se pusieron de acuerdo para una nueva CPE y las “fricciones” entre el Ejecutivo y el Judicial han sido superadas en el marco del diálogo, el respeto y el reconocimiento de los errores.

Todo el que habla de una crisis institucional que pone en riesgo nuestra democracia, usando como ejemplo para ello las presiones globales sobre nuestro país, nos está mintiendo. Expresa sus visiones desde el punto de vista ideológico que busca réditos menores amparados en el populismo. Eso no lo podemos permitir: “En Chile las instituciones funcionan”.

Jorge Rivas Figueroa

Administrador Público

Licenciado en Ciencias Políticas


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