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Acciones concretas


 Por Miguel Ángel Sánchez, PhD Director ejecutivo ChileBio

Miguel Angel Sanchez

En el contexto de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica (COP 15), desarrollada recientemente en Montreal, Canadá, los ministros de Agricultura de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, señalaron en una declaración conjunta que las biotecnologías ligadas al sector agropecuario deben ser tratadas con un enfoque basado en ciencia, para evitar la adopción de políticas que afecten injustificada o arbitrariamente el comercio internacional de productos agroalimentarios.

Los ministros de agricultura de los países firmantes consideraron a su vez que es claramente necesario un desarrollo sostenido y competitivo de la agricultura, con la incorporación segura de los avances científicos y tecnológicos. También destacan que estos cuentan con más de 25 años de experiencia en análisis de riesgo de OGM así como marcos regulatorios para asegurar el uso seguro de nuevas tecnologías, basados en sólidos principios científicos, que garanticen la bioseguridad de sus productos.

Lo anterior resulta contradictorio al menos por la postura pública del ministro de Agricultura de Chile, Esteban Valenzuela, quien se ha manifestado contrario (de forma injustificada y arbitraria) al uso de organismos genéticamente modificados (OGM) en Chile.

Por su parte, la declaración destaca que los países firmantes promueven la adopción de nuevas tecnologías de mejoramiento genético, denominadas Nuevas Técnicas de Mejoramiento (NBT), incluyendo las técnicas biotecnológicas de edición de genes. Las NBT contribuyen a la producción agroalimentaria, y permiten una mayor eficiencia en el uso de los recursos, mejorando la calidad de los productos, y contribuyendo a lograr el necesario desarrollo sostenible tanto en el medio ambiente como en el ámbito económico y social. Además, se observa una democratización en el desarrollo de estas tecnologías, ya que son utilizadas tanto en el sector público como por las pequeñas y medianas empresas.

Lo curioso aquí es que el Ministerio de Agricultura de Chile no ha mostrado interés en robustecer la regulación de las NBT en el país y menos en poner esta área de la ciencia como prioritaria para fortalecer la seguridad alimentaria y adaptarse a la crisis climática.

Los países firmantes ofrecieron su experiencia desarrollada en aspectos técnicos y regulatorios, así como en la formulación de políticas sobre agrobiotecnología, para compartir el conocimiento adquirido y apoyar a aquellos países que lo requieran. Sin duda Chile es uno de los países que necesita apoyo para fortalecer su regulación del uso de la biotecnología en la agricultura en el contexto del mejoramiento genético vegetal.

Finalmente, los países firmantes ratificaron su vocación de trabajar en forma conjunta para contribuir a reducir la inseguridad alimentaria y asegurar la sostenibilidad de los sistemas de producción de alimentos, para beneficio de las actuales y futuras generaciones.

No obstante, con las acciones y prioridades impuestas a la fecha no queda claro si realmente se busca en la ciencia, tecnologías e innovación el desarrollo de una agricultura más sostenible en Chile.

Esperemos que el Ministerio de Agricultura demuestre con acciones concretas lo firmado por el ministro Valenzuela en la declaración y de una vez por todas se promueva el uso de la biotecnología y el mejoramiento genético como un set de herramientas adicionales disponibles para el desarrollo de nuestros pequeños agricultores.

Miguel Ángel Sánchez, PhD

Director ejecutivo ChileBio


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