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Opinión

“Surtido para caldillo”


 Por Mario Ríos Santander

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Mi amigo Raúl Méndez, siempre asertivo, definió de esta manera la situación actual de Chile. “Es que es mucho, es mucho de todo”, expresaba con un marcado desaliento. “En nuestra gastronomía, el surtido para caldillo es un agrado al paladar. Y si le agregas vino blanco en baja temperatura, resulta casi mágico”, reflexionaba no muy feliz porque suspendió vacaciones, que años anteriores, “de los cinco días en la playa, a lo menos tres eran con este surtido para caldillo, caliente o frío, daba lo mismo”, culminaba.  Sin embargo, volvía al símil nacional ¿Chile está transformado en una especie de “surtido para caldillo?”  La respuesta fue afirmativa.

En tiempos calificados de normales, la cuestión pública, siempre ha tenido condimentos que la hacen sobresalir de la vida nacional.  No somos un país de éxitos mundiales deportivos, que terminan siendo bastante más atractivo que una cuestión política. Basta ver la llegada de la selección argentina para que el pueblo copara las calles, muriera gente y el Presidente quedara “colgado de la brocha”. Todo ocurrido, pero no tiene la diversidad del caldillo, el condimento es una solo, el futbol y nada más. Aquí, nos hemos repletado de todo, salvo que la prensa exagere las informaciones y sitúe el devenir de estos días en conflicto permanente al instalar asuntos simples con otros más delicados en el mismo nivel. Un ejemplo de esto es que la señorita Irina Karamanos, que las oficia de primera dama, tiene tanta prensa como el Congreso o Lula que llegó al gobierno muy “picado” con Bolsonaro, prometiendo las penas del infierno lo que obligará a los “bolsonaristas” que son el 50% de Brasil a prepararse para la lucha, cargándonos a nosotros los chilenos, parte de este conflicto que viene después del abrazo de Lula con Boric. Mientras tanto en el país los crímenes escalan dimensiones gigantescas y decenas de miles de migrantes, con niños en sus brazos, traspasan fronteras como si nada y en las ciudades comienzan a instalarse carpas en los paseos y en las esquinas, pordioseros de otras nacionalidades, recogen la limosna de vehículos. A su vez, parte de nuestro pueblo, espera el discurso del Ministro de Hacienda que debía anunciar las medidas de la crisis que se nos viene encima, desempleo, alzas y más grave aún, más impuestos que afectan a unas 170.000 pymes.

En realidad, es mucho. Para quienes ven las noticias por Tv, que no es mi caso, no tengo tv, culminan el día tensionados. Un par de días atrás, en casa de una familia conocida vi, tanto crimen, tanta pelea política, tanta gente que aparece gritando, no conversan, gritan para dar a conocer un problema y las teleseries repletas de dramas, separaciones, homosexualidades escondidas, más gritos, peleas conyugales, niños que ven alejar a sus padres mientras la “diva” se manda a cambiar con su amante. En realidad, mediocridad, un desastre, inmoralidad que llega a un pueblo temeroso que teme perder su trabajo. Un pueblo tremendamente inseguro de su barrio, de niños que comienzan a sentir el conflicto de sus mayores porque todo se ha vuelto inseguro. Vacaciones suspendidas, deudas que aumentan. Y tantos frentes de conflicto. ¿Dónde vamos?  Si se encuentra con alguna autoridad, consúlteselo.

Mario Ríos Santander


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