lee nuestra edición impresa

Opinión

Nueva constitución, emprendimiento y movilidad social


 Por Paula Valverde, emprendedora, directora Endeavor y gerente general de Grupo Limonada.

Foto Paula Valverde_

Chile se encuentra en un proceso histórico, con una Convención que comienza a avanzar en su trabajo deliberativo y a poco menos de un mes de elecciones que definirán el futuro de nuestro país. Estoy convencida que, en ese espacio desde el sector privado, tanto emprendedores como empresarios tenemos mucho que aportar no sólo a la discusión, sino que también a la solución.

Personalmente, considero que es clave que este proceso constituyente, que me genera altas expectativas, se haga cargo de dos aspectos: en primer lugar, favorecer la movilidad social y, en esto, la educación, el emprendimiento y el fomento a políticas públicas que promuevan la equidad de género son vitales, ya que son importantes movilizadores en términos de igualdad social; y, en segundo lugar, nivelar la cancha para los emprendimientos y las mipymes.

En este espacio, me quiero detener en el primer anhelo: generar más y mejores oportunidades para todos en el país. Pero, para ello, primero es clave partir desde un entendimiento: en Chile tenemos un altísimo grado de concentración de la riqueza. ¿Cómo podemos, entonces, favorecer la movilidad social en este escenario? Creo que la respuesta no es solo una, categórica o absoluta, pero sin duda el acceso a educación de calidad –y, en ese punto, la inversión en ella- juega un rol protagónico en la posibilidad de darle más oportunidades de movilidad a las personas.

Es urgente generar cambios en el sistema educacional para, por una parte, entregar más herramientas para el futuro de niños, niñas y adolescentes y, por otra, para posibilitar un desarrollo profesional acorde a las necesidades del mercado, donde todos los niños y niñas puedan desarrollarse en igualdad de condiciones, según sus propias habilidades y gustos.

Junto a ello, debemos buscar los mecanismos para lograr cambios en pos de una sociedad más justa e igualitaria, con un modelo redistributivo, que también promueva la inversión y el crecimiento económico. Y, en eso, el emprendimiento se erige como un verdadero motor para el desarrollo, una palanca social que permite que familias y comunidades enteras puedan salir de situaciones de vulnerabilidad e inequidad.

Pero debemos ser claros: si bien la educación y el emprendimiento son excelentes movilizadores sociales, de nada sirven si no van acompañados de políticas públicas que promuevan una mayor equidad de género. De otra manera, sólo serán un aporte o mejora para el 50% de la población.

Y es que parece de perogrullo, pero es sabido que las mujeres tenemos muchas menos posibilidades de cambiar nuestras condiciones y poder prosperar: la maternidad, las labores de cuidado y enfrentarse a la enorme cantidad de desventajas en el mundo laboral son parte de las dificultades que las mujeres enfrentan al momento de intentar cambiar sus condiciones de vida.

Es por eso que el debate constitucional, más que ser visto como un puzzle político donde unos ganan y otros pierden, debe ser tomado como una oportunidad saludable para canalizar las demandas sociales del país y así transformarlo en un Chile más justo y equitativo de manera democrática, con participación y diálogo.

Creo firmemente que el emprendimiento puede ser parte de esa solución y, por ello, considero que los emprendedores debemos mirar este debate con esperanza y con la responsabilidad de entender que en nuestras manos y en nuestras decisiones también está la posibilidad de crear una sociedad más justa para todos.

lee nuestra edición impresa

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes