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Opinión

Adicción a las redes sociales y videojuegos


 Por Luis Rozas Mardones, psicólogo.

Luis Rozas Mardones

De acuerdo a lo que señala la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), el uso excesivo de tecnologías o internet, tiene la misma consecuencia que una droga, generando una conducta repetitiva que resulta placentera – al menos en las primeras fases- que involucra una pérdida de control en el sujeto, interfiriendo de manera significativa o grave en su vida cotidiana, sea ello a nivel familiar, social o académico, acarreando el riesgo de vivenciar poco control cognitivo sobre el acierto/error de la decisión, desligándose de la realidad, sin medir las consecuencias negativas de sus propios actos.
Por un lado, por las razones sanitarias mundiales ampliamente difundidas, nos obligan a confinarnos y alejarnos físicamente, lo cual ha dado pie a la aparición de cuadros clínicos, tales como estrés, trastornos de ansiedad, trastornos adaptativos, crisis de pánico, depresión, aislamiento social, baja autoestima, haciéndonos perder la capacidad de control y cayendo en formas básicas de relacionarnos, al creer que estamos bien, porque somos populares en las redes sociales, nos dan muchos “likes” o tenemos una larga lista de amigos, sacándonos de la realidad, haciéndonos vivir en un mundo que no existe y poniéndonos niveles de exigencia, para los que no siempre estamos preparados.
Paradójicamente, cuando caemos en el abuso de todos estos elementos, podemos incurrir en conductas tales como mirar el celular todo el tiempo (aunque no suene), revisar Facebook varias veces al día, no poder dejar de twitear o subir fotos a Instagram, pasar largas horas con juegos en línea. Todo ello rápidamente nos puede llevar a una nueva forma de adicción, que nos limita nuestra vida diaria y nos aleja de los que más debiéramos querer. Es por ello, que para tomar el pulso le pregunto; ¿Puede estar una semana sin redes sociales o sin jugar un videojuego?
La respuesta de lo antes señalado, en gran medida puede describir una conducta adicta, aplicable a todas las edades, pero especialmente en adolescentes, ya que al igual que lo que ocurre con las personas adictas a sustancias, estar sin redes sociales o videojuegos, los hace experimentar un síndrome de abstinencia, generando un profundo malestar emocional, disforia, insomnio, irritabilidad e inquietud, pudiendo a tener problemas en las relaciones con su entorno, fobia social, trastornos obsesivos compulsivos (T.O.C.) o trastornos de déficit atencional humano (T.D.A.H), llevándolos también a una baja en el rendimiento académico, ausentismo, conflicto con los padres, mentiras, manipulación y negación de reconocer que están frente a un problema.
Precisamente, es en la adolescencia y juventud, donde existe un mayor riesgo, ya que es un periodo crucial de desarrollo físico y psicológico, pudiendo esta adicción interferir y determinar un funcionamiento mental psicosocial deficiente, mayor necesidad de apoyo social, problemas de adaptación, posibilidad de comorbilidad con otras patologías, baja autoestima, mayor riesgo de suicidio, aparición recurrente de episodios de depresión, relaciones superficiales con otros, basadas a veces en falsos contactos; no todo es lo que parece en las redes sociales y la maldad si existe.
Ya para ir concluyendo esta reflexión, creo que mucho de lo tratado, les debe haber parecido familiar o que lo están viviendo, pues bien, la tecnología llegó para quedarse y facilitarnos la vida, pero ello debe mezclarse con la vida real, para generar en el futuro, mejores adultos, que sepan relacionarse socialmente con otros, generando lazos duraderos, fomentando su resiliencia, capacidad de adaptación, para que ante la adversidad que no se frustren con facilidad, entendiendo que las cosas se logran con procesos, que pueden demorar, usando adecuadamente los avances de la ciencia y la tecnología, para vivir en un mundo mejor.
Por último, sólo me resta desearle, ¡ que todo fluya positivamente para usted y que tenga un día maravilloso!

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