lee nuestra edición impresa

Opinión

Pandemia y trabajo doméstico no remunerado


 Por Alejandra Fuenzalida, directora ejecutiva de United Way Chile

Alejandra Fuenzalida, Directora Ejecutiva United Way Chile -- (1)

El 22 de julio conmemoramos 38 años desde que se instauró el Día Internacional del Trabajo Doméstico, como una forma de valorar esta labor y visibilizar la desigualdad en las tareas domésticas entre hombres y mujeres.

Cocinar, limpiar, lavar, planchar, cuidar mascotas y plantas, reparar, abastecer y administrar una casa, cuidar de personas enfermas o discapacitadas, de niños, niñas, adolescentes y adultos mayores en la casa, no consideran ninguna remuneración, sin embargo, son uno de los pilares fundamentales de la economía moderna, ya que sienta las bases para el desarrollo de un país y es realizado mayoritariamente por mujeres, 71% según el estudio ¿Cuánto aportamos al PIB? Primer Estudio Nacional de Valoración Económica del Trabajo Doméstico y de Cuidado No Remunerado en Chile hecho por Comunidad Mujer en 2019.

Esta situación se agravó y quedó en evidencia durante la pandemia, donde muchas mujeres tuvieron que dejar sus empleos para cuidar de los hijos, quienes con las escuelas cerradas tuvieron que quedarse en la casa. Así lo muestran cifras publicadas por el INE, que indican que, entre mayo y julio de 2020, las personas que declararon “razones familiares temporales” para no buscar trabajo aumentó un 172% en general, y un 593% entre las mujeres.

Para exponer la desigualdad de género en las tareas domésticas, Comunidad Mujer lanzó la campaña “Dedus Crespus”, en la que, apelando al humor y haciéndolo pasar por una enfermedad real, se refiere a la falta de apoyo que en la mayoría de los hogares se presenta en las tareas domésticas por parte de los hombres.

Por otro lado, destacando el aporte real del trabajo doméstico no remunerado, Comunidad Mujer reveló que, de contabilizarse las labores del hogar, tendrían un aporte de un 22% al PIB nacional, superando la contribución de todas las ramas de la actividad económica, incluyendo la minería.

Estas cifras, no sólo son relevantes en el sentido de la desigualdad de derechos y oportunidades para hombres y mujeres, sino también desde un punto de vista económico. Un estudio del Fondo Monetario Internacional realizado en 90 países el año 2019, indicó que el PIB de un país podría aumentar de 4 a 11 puntos si existiera una repartición más equitativa de las labores del hogar, dando el espacio para que las mujeres se incorporen al trabajo remunerado.

Las cifras hoy no son alentadoras, con el aumento del desempleo femenino se perdió mucho camino recorrido, por eso el llamado es a lograr una recuperación económica, donde se ponga en el centro el objetivo de un mercado laboral equitativo y de calidad. 

lee nuestra edición impresa

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes