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Opinión

Los valores en la vida del padre de la patria


 Por Alejandro Mege Valdebenito.

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“La patria es espíritu. Ello dice que el ser de la patria se funda en un valor o una acumulación de valores, con los que se enlaza a los hijos de un territorio en el suelo que habitan”.  Ramiro de Maeztu.

Un informe de la Unesco que contiene el estudio realizado en 19 países latinoamericanos- Chile incluido- por el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación de los currículos de 3° y 6° año básico, descubrió la ausencia en los programas de estudio en la mayoría de estos países de conceptos como Libertad, Pluralidad, Felicidad, Tolerancia, Fraternidad, Empatía, Igualdad y Conocimiento del mundo, entre algunos otros. Conceptos reconocidos como valores necesarios para una convivencia pacífica y constructiva, aceptando a los demás como otros de nuestros iguales, reconociendo que la exigencia de los derechos se encuentran en el mismo nivel de exigencia que el cumplimiento de los deberes, que son los que nos permiten vivir juntos de modo solidario y civilizado.

Los resultados de este estudio no hacen más que confirmar la realidad de la crisis en la actuación valórica que vive nuestra sociedad y que la mayoría parece aceptar sin extrañeza. Esta realidad se ejemplariza a diario en todos los niveles y estratos de la vida social, sin excepción, y cuyos efectos, que no se quieren reconocer, fragilizan las relaciones interpersonales y hacen tambalear las bases de una sociedad que privilegia de forma desmesurada el crecimiento económico, que se traduce en un crecimiento desigual y se descuida el pleno desarrollo del ser humano.

Siendo los valores la base que regulan y sostienen las relaciones humanas y sobre la que descansa  la construcción de una sociedad moralmente sana, materia que nuestra sociedad observa con peligrosa indiferencia y volviendo a revisar lo que estudiosos de la vida del Padre de la Patria, cuando se cumple este 20 de agosto el aniversario número 242 del nacimiento del General Bernardo O´Higgins, nos reencontramos con estudios de investigadores de la vida de nuestro prócer sobre su faceta humana y valórica que se reconocen en la vida del Padre de la Patria  y que se son, hoy como ayer, necesarios de resaltar y fortalecer  los principios de igualdad, justicia y respeto por la dignidad de todo ser humano que él tuviera como conducta de vida.

Asigna el Libertador un gran valor a la vida de una persona por sobre el origen de su nacimiento, considerando la libertad como un bien intransable. Valoriza al máximo el principio de igualdad, mediante el cual cualquier ciudadano, habida consideración de sus méritos puede alcanzar las más altas magistraturas.

La gratitud y el amor filial que sentía hacia su madre y hermanos, incluso hacia su padre al que vio solo una vez en su vida, demuestra su espíritu generoso de amor  y de agradecimiento  por su familia a pesar de la distancia que tuvo de ella por largos espacios de tiempo. La modestia que lo caracterizaba cuando ejerciendo el más alto cargo de gobierno dormía en un incómodo catre de campaña; el patriotismo, valor que el prócer dio ejemplos de sacrificio personal y de sus bienes. “Mis intereses personales, escribió, son los que menos he cuidado en mi vida, particularmente cuando los de mi patria están de por medio. Si de esta Patria que desde los 15 años fue ídolo de mi corazón, y lo será hasta rendirle el último aliento”. El renunciamiento y la paz, actitudes de que dio muestras al abdicar al cargo de Director Supremo para evitar el enfrentamiento entre hermanos; humildad y amor por la patria que quedó patente cuando, desde el sitio de Rancagua, le escribe al general Carrera, cediéndole el mando: “Usted debe ocupar el cargo de generalísimo. Es preciso salvar a Chile a costa de nuestra sangre; yo a su lado serviré, ya de edecán, ya dirigiendo cualquier división, pequeña partida o manejando el fusil. Es necesario, para la conservación del Estado, no perdonar clase alguna de sacrificios… Rancagua es el punto que debe decidir nuestra suerte”; el amor por la patria nativa al visualizar la necesidad de colonizar el sur de Chile y el Estrecho de Magallanes.

Destaca su carácter firme y decidido para comprometerse por la libertad de Chile y de los pueblos de América. Concede gran valor a la unión de todos los chilenos como una gran familia y le da mayor validez a la voluntad del pueblo como la base de un gobierno representativo de la ciudadanía.

El mayor reconocimiento y homenaje que pudiéramos rendirle al Padre de la Patria es recuperar y actuar de acuerdo a los valores que ejemplarizó durante toda su vida el Libertador Don Bernardo O’Higgins Riquelme y que resultan tan necesarios cuando nuestra sociedad se encuentra tan dividida y polarizada que impide alcanzar acuerdos que den tranquilidad, seguridad y esperanza de mayor justicia social a la población.

Esa es nuestra deuda con la historia y con los hombres que la construyeron, donde resulta relevante la figura del Libertador.

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