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Opinión

Beneficios de la actividad física moderada en el sistema inmune


 Por Mario Henríquez Beltrán, Kinesiólogo, Académico carrera de kinesiología, Universidad Santo Tomás Los Ángeles

Mario Henriquez

Realizar ejercicio de tipo moderado es muy importante para conservar el estado de salud además de ser considerado una poderosa intervención conductual que tiene el potencial de mejorar los resultados inmunes y de salud en los ancianos, obesos e incluso en pacientes que padecen cáncer e infecciones virales crónicas como el VIH.

La Organización Mundial de la salud (OMS) considera la actividad física moderada (aproximadamente 3 – 6 MET), como: “aquel ejercicio donde el ritmo cardiaco y respiratorio aumentan, pero es posible hablar confortablemente sin problemas, requiere un esfuerzo moderado, y que acelera de forma perceptible el ritmo cardiaco”. Ejemplos de estos son actividades como caminar a paso rápido, trotar, nadar, dar paseos con animales domésticos, entre otras, siendo uno de los principales mecanismos responsables de los cambios positivos en la defensa del huésped, ya que genera una mayor “inmunovigilancia”, en donde el sistema inmunológico se encuentra más activo.  En relación, al tipo de actividad física recomendada, algunos estudios han dejado claro la efectividad del ejercicio moderado en el contexto de inmunomejora, salud general y calidad de vida.

La actividad física moderada genera una reducción en la inflamación, aumenta el sistema de defensa, mediada por múltiples vías e inclusive ha sido recomendada en pacientes de riesgo, para aumentar la efectividad de las respuestas a las vacunas, debido a las mejoras efectivas en el sistema inmune. Asimismo, podemos destacar su rol, en la mejora del estrés psicológico, que es uno de los factores precursores de muchas enfermedades.

Existe un creciente cuerpo de literatura que reconoce los efectos positivos del ejercicio sobre los estados de ánimo, como la ansiedad, el estrés y la depresión, a través de mecanismos fisiológicos y bioquímicos y que pueden contribuir a mejores resultados de salud en personas que sufren trastornos del estado de ánimo.

En el caso de los pacientes sedentarios, los estudios muestran que al realizar actividad física de intensidad moderada recomendada, lograrían disminuir ciertos efectos negativos del sedentarismo, mas no lograrían eliminar al 100% dichos efectos debido a la constante de vida sedentaria. Es por eso que se aconseja hacer actividad física como parte de la vida diaria (rutina).

En cuanto al tipo de ejercicio y las características del ejercicio para la población adulta, la OMS y diferentes guías clínicas alrededor del mundo coinciden en que, en adultos sanos, entre los 18 y 65 años, se les recomienda 150 minutos de actividad moderada aeróbica por semana (como trotar, nadar, andar en bicicleta, etc.) o al menos 75 minutos de actividad física vigorosa aeróbica por semana (es decir los mismos ejercicios mencionados, como trotar, nadar, etc. pero con mayor intensidad), o lo equivalente a la combinación de actividad física moderada y vigorosa. Otra característica esencial es que la actividad física debiera considerar al menos 2 veces a la semana entrenamiento de fortalecimiento muscular (como levantar pesas o ejercicios que incluyan el peso corporal) y al menos 3 veces a la semana de ejercicios de equilibrio, ya que se ha evidenciado que reduce el riesgo de caída en adultos mayores.

En rigor, la actividad física debiera ser parte de nuestra vida día a día, pero especialmente en población adulta y adultos mayores, ya que el envejecimiento se asocia con una disminución en el funcionamiento normal del sistema inmune.  Teniendo clara la evidencia en las mejoras del sistema inmune dado por el ejercicio de moderada intensidad, podemos inferir que el ejercicio habitual posee un efecto favorable sobre el sistema inmune y pudiendo asociarse a cambios positivos en el contexto de inmunosenescencia. Con el ejercicio casi diario, estos cambios agudos operan a través de un efecto de suma, para mejorar la actividad de defensa inmune y la salud metabólica. Cada vez hay más pruebas de que la actividad física moderada es uno de los pilares fundamentales para la salud.

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