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Opinión

¿Por qué no podemos detenernos?


 Por La Tribuna

Karin Bravo Fray
Directora postgrados y desarrollo profesional
Universidad San Sebastián sede Concepción

El temor que ha generado la pandemia por coronavirus nos ha impedido llevar una vida normal.  Y es que las altas tasas de contagio han obligado a la autoridad a establecer distintas medidas restrictivas a la libre movilización, como han sido el toque de queda, cordones sanitarios y cuarentenas totales para ciertas comunas.

Lo anterior, que tiene como principal objetivo resguardar a la población del contagio de esta enfermedad, lamentablemente tiene una serie de repercusiones en la actividad económica del país y del mundo. Muchos sectores se han visto obligados a cerrar cortinas pues la naturaleza de sus actividades propicia la aglomeración de personas, tales como el comercio en los grandes malls, algunos sectores productivos y empresas de transporte interurbano y aéreo. El impacto de estas medidas se traduce en la caída de los indicadores económicos de actividad y un alza de desempleo.

Sería fácil quedarnos todos en la casa, niños, jóvenes, padres y abuelos, y volver a la normalidad de los estudios y trabajo en uno, dos o cuatro meses de ser necesario. Pero nuestra economía requiere seguir funcionando. Por ello la importancia del teletrabajo en muchos sectores productivos, los turnos éticos en algunas organizaciones y las clases remotas en colegios y universidades.

Es meritorio el esfuerzo que han realizado las organizaciones para implementar sistemas de teletrabajo permitiendo a sus colaboradores disminuir el riesgo de contagio al evitar, por ejemplo, el traslado a su trabajo en el transporte público. Muchas empresas tomaron como experiencia los acontecimientos ocurridos desde octubre de 2019 en nuestro país y buscaron alternativas para comercializar sus productos de manera on line, definiendo formas de pago electrónicas o buscando alternativas de despacho. Y las instituciones de educación en todos los niveles, básico, secundario y de educación superior, han subido a docentes y estudiantes al carro de la tecnología disponible, aprovechando las herramientas tecnológicas y plataformas existentes.

Esta crisis sanitaria, que está derivando en una crisis económica importante, puede ser menos grave si logramos mantener algunas actividades funcionando. Obviamente hay sectores que, por la naturaleza propia de sus servicios, deben detenerse. Pero hay otros sectores que pueden y deben seguir funcionando, como una forma de aminorar los efectos dañinos de una recesión. Y cada uno de nosotros como ciudadanos cumple un rol en este desafío, apoyando las medidas que la autoridad sanitaria establece y también aportando a la comunidad, cuando la naturaleza de su trabajo lo permite.

Especial Coronavirus

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