lunes 17 de junio, 2019

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Como en esos memorables y viejos tiempos


 Por La Tribuna

Profesor Juan Bustamante M.

Sí, como en esos memorables y viejos tiempos. Así fue como vi, la verdad, la multitudinaria marcha provincial de los profesores de Biobío que tuvo lugar acá, en esta capital provincial, con motivo del paro nacional convocado por el Colegio de Profesores de Chile y abordado en esta comuna por la Mesa Multigremial de Trabajo, integrada por la orden profesional convocante, la Asociación de Funcionarios de la Educación (AFE) y la AFDEM Los Ángeles (Asociación de Funcionarios Docentes de la Educación Municipal local).

Un hecho reciente, este, que me llevó, desde algún espacio de la memoria, a retrotraer y comentar las grandes movilizaciones reivindicativas del ámbito de la educación de fines de los años sesenta e inicios de los setenta, cuando aglutinados en el Sindicato Único de Trabajadores de la Educación (esto es, el histórico y desaparecido SUTE), los hoy asistentes de la educación y los profesores luchaban en pos de encontrar soluciones a los distintos problemas que por entonces les aquejaban. ¡Esos memorables y viejos tiempos de las grandes luchas y de las grandes movilizaciones gremiales!

¡Y cómo no sentirlo así!, cuando expuestos a los elementos de la naturaleza –todo voluntad, todo corazón, todo esperanza–, miles de profesores venidos desde diversas comunas de la provincia se congregaron aquí para copar, con una marcha multicolor (la marcha de los paraguas, como la hemos denominado), las calles céntricas de Los Ángeles con el objeto de exponer ante la comunidad local con cánticos, gritos, pasacalles, pendones, afiches y volantes, sus justas aspiraciones y las razones que las justifican.

Desde luego, sirva recordar en este caso que el paro nacional indefinido en curso no tiene, pero en modo alguno, el propósito de obtener mejoras económicas para los docentes públicos del país, sino la necesidad de resolver situaciones pendientes con ellos desde hace ya mucho tiempo y de generar condiciones mínimas de dignidad para el ejercicio de su función docente, atendido el impacto que tiene este quehacer profesional en la formación y desarrollo de las poblaciones de educandos de que son responsables en cada una de sus realidades educativas. Nada más justo y nada más noble que ello, por cierto.

Lo pendiente dice relación con la denominada “deuda histórica” generada por el no pago a perpetuidad a los profesores municipalizados de los beneficios otorgados a toda la administración pública por medio del decreto ley 3.551 de los años ochenta, con el pretexto de que no eran funcionarios públicos, dada su condición de servicio traspasado.

Lo actual, con el paso a titulares de las horas de extensión actualmente servidas por los enseñantes, de modo que su tenencia no esté sujeta, como cada año, al albur de las circunstancias; con el término de la doble evaluación a la que deben someterse, por tratarse de un factor de estrés innecesario que perjudica su desempeño profesional; con el pago de las menciones tanto a las educadoras de párvulos, como a los/as profesores/as de educación especial, y el pago del Bono de Incentivo al Retiro a todos aquellos docentes que desde el 2017 estoicamente lo han venido esperado, luego de haber cumplido con su edad para jubilar y tener un merecido descanso.

Desde luego, si un sentido ha tenido lo de “como en esos memorables y viejos tiempos” respecto de la marcha pasada, ese no ha sido otro que valorar y justificar la lucha de los docentes por sus justas y esperadas reivindicaciones.

Prof. Juan Manuel Bustamante Michel

Presidente de la AFDEM Los Ángeles


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