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Opinión

El rol de los testigos en situaciones de violencia

Paula Medina Lema Psicóloga y coordinadora clínica de Psicología CSUSS Universidad San Sebastián


 Por La Tribuna

23-03-2017_20-50-34PaulaMedinaUSS

 El acoso escolar es considerado una estrategia del agresor para demostrar su poder en el grupo y para ello escogería a personas en una posición de debilidad.


La violencia ha dejado de ser un tema tabú en nuestra sociedad, pues cada vez se aborda más en televisión, reuniones de apoderados, en la sobremesa, en el trabajo, en las salas de clases, entre otros espacios. Quedó atrás el tiempo en que los temas de violencia, cómo tratarlos y cómo prevenirlos, sólo se hallaban en los libros de Psicología. Hoy deben estar en la conciencia y en el discurso diario de padres, madres, profesores, educadoras de párvulos, profesionales de la salud, entre otros. La no agresión es parte de los valores que debemos enseñar día a día. Al ser conscientes de nuestros derechos como el respeto, por ejemplo, mujeres y hombres, adolescentes y niños se empoderan y son capaces de exigir que se les trate bien.

En situaciones de violencia intrafamiliar, en el pololeo y/o en el ámbito escolar, no sólo están el agresor(es) y el agredido(os), la mayoría de las veces, por no decir siempre, hay un testigo u observador que podría cumplir un rol clave.

Christina Salmivalli, profesora de Psicología de la Universidad de Turku, Finlandia, a través de investigaciones, ha podido determinar que un factor clave que perpetúa la intimidación en la violencia escolar es la participación de los “observadores”. Esta autora conceptualiza la violencia escolar o bullying escolar como aquella agresión sistemática y repetida en el tiempo hacia una misma persona, la que presenta dificultad para defenderse y ponerle término a la situación.

El acoso escolar es considerado una estrategia del agresor para demostrar su poder en el grupo y para ello escogería a personas en una posición de debilidad. Cabe destacar que el agresor no quiere demostrar su poder sólo a la víctima, sino  también a los demás.

Salmivalli ha diferenciado cuatro tipos de observadores y ha descrito sus roles en el acoso escolar. Ellos son: los asistentes de los agresores que ayudan al agresor, y los reforzadores, que lo refuerzan en la agresión, riéndose por ejemplo. También están los externos, que son aquellos que aun sabiendo que la agresión es negativa se retiran de la situación, sin tomar partido por el agresor ni por el agredido, y  los defensores de la víctima, que son quienes  toman partido por los agredidos, deteniendo la experiencia violenta y apoyándolos.

Cabe destacar que los padres también podemos caer en la categoría de observadores externos si, por ejemplo, me entero por mi hijo que un niño está sufriendo bullying  y no hago nada, ya que asumo que ese problema es del padre o madre de la víctima.  Lo mismo si como profesor o profesora sé que un estudiante está siendo acosado y no me involucro.

Considerando el rol crucial que ejercen los observadores, el trabajo de los padres, de la comunidad educativa y de los profesionales de la salud debería estar orientado no sólo a llevar a cabo acciones que involucren al agresor y agredidos y sus familias, sino que además educar a los compañeros. Se busca que ellos, como observadores, sean menos asistentes, menos reforzadores y menos externos y se transformen en observadores defensores, capacitados, sensibles, que no tengan miedo de involucrarse, empáticos con el dolor de los otros y que sepan a quién pedir ayuda y cuándo. Eso para que defender al otro deje de ser la excepción y pase a ser una tarea de todos.

Paula Medina Lema

Psicóloga y coordinadora clínica de Psicología CSUSS

Universidad San Sebastián

 

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