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Opinión

“Todo poderoso” Marambio, Corruptos forever

No obstante Pin Pon, desconocía el “método Marambio”, quien a través de la productora Ámbar Films, hipotecó la existencia de la denominación “Pin Pon”.


 Por La Tribuna

05-01-2017_20-25-18IVESORTEGA

Fue una húmeda primavera del año 2005, en una  morada particular de calle Catirai, al norte del río Bío Bío. Horas atrás, a unas cuadras, en una cálida sala de provincia, -con tono aguerrido- Carmen Lazo, catequiza a la concurrencia – propio de la “negra”-; encolerizándose cada vez más sus palabras alusivas al compromiso de las dueñas de casa y los rotos allá en la pampa salitrera; no le tembló la voz para hablar, esa vez,  severa contra los actos de corrupción de aquellos que se sirven de la gente incluso al interior de su propio partido, -“una deshonra para los socialistas” decía,  como también, -“con el compromiso adquirido con el pueblo”.

En el ambiente, se guiñaban ojos, se aflojaban las  corbatas, alterados, incómodos e irritados con el discurso de la reconocida ex parlamentaria; no se debía notar que el podio había sido tomado a la mala a una  autoridad de la comuna vecina – casos y cosas peculiares -; se vinieron los aplausos y en escena la figura del actor Jorge Guerra -Pin Pon- acompañado de la soprano Ximena Oros… ambos artistas armonizaron el repertorio para la ocasión. Al culminar, vinieron las  imágenes precisas de aquel sensible  encuentro, entre la sabiduría de la octogenaria dirigente política y la añoranza del mítico personaje infantil Pin Pon, quien lucía sobrio, sin el maquillaje característico junto a su bella compañera.

Más allá, Carmen Lazo, reparte abrazos entre el alboroto, despidiéndose para continuar viaje en su gira por el resto del país como portavoz, cual celosa  vigilante  de la causas que demande el pueblo, se marchaba.  ¡No se vaya amigo poeta! – Entonó la voz de Pin Pon en mi espalda-, espero que nos acompañe en el convite que nos ofrecen. -Asiento y me extiende un papel con una dirección al norte del río Bío Bío. La velada en Catirai, estuvo recargada de añoranzas y abrazos, se estaba en presencia del personaje, del muñeco más entrañable y querido de Chile, fruto  de la permanencia en televisión, en dos períodos truncados por el exilio. Fue pionero en el respeto a los derechos  humanos, al medioambiente, en la enseñanza de valores, buenas costumbres y hábitos de higiene, en Chile los niños nos fuimos a la cama, no sin antes cepillarnos los dientes, porque ya de temprano tendríamos que actuar con método. No obstante Pin Pon, desconocía el “método Marambio”, quien a través de la productora Ámbar Films, hipotecó la existencia de la denominación “Pin Pon”. “Registro que desde el noventa y pico en adelante me tiene haciendo reír  a los niños  en los cumpleaños”, -habla Jorge Guerra.

Los candidatos se pavoneaban con la imagen del “muñeco querido”, en sus poleras de campaña. Cuando el personaje no podía llamarse por su nombre, a la altura de un producto de mercado; como a las piernas de un futbolista, el sistema imperialista en ristre, ejerciendo el lucro, hasta el enriquecimiento, incluso con la trata humana. Fra Fra Errázuriz se hace millonario con unos pollitos y termina declarándose interdicto para eludir la justicia. En cambio “don” Max Marambio, a través de los medios disponibles, cuando se trata de justicia, cambia de tema.

Ives Ortega

Poeta

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