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"Las personas sordas pueden": la historia de un futuro constructor civil angelino

***Matías Mena Sandoval, de 23 años, está a semanas de titularse. Desarrolla su práctica en una obra de 242 viviendas, en un entorno que incorpora apoyo en lengua de señas.

“Las personas sordas pueden”: la historia de un futuro constructor civil angelino, La Tribuna
“Las personas sordas pueden”: la historia de un futuro constructor civil angelino / FUENTE: La Tribuna

Camiones, excavaciones, movimiento de tierra y planos sobre la mesa. Ese es el escenario cotidiano en el que Matías Mena Sandoval, 23 años, sordo de nacimiento, lleva meses demostrando que la discapacidad auditiva no define los límites de una carrera profesional.

El joven angelino está a solo semanas de terminar su práctica en construcción civil, un rubro donde las personas con discapacidad auditiva han encontrado históricamente pocas oportunidades reales de inserción. Su presencia en terreno, por sí sola, ya marca una diferencia.

Pero Matías no llegó hasta aquí solo. Fabián Colina, su intérprete, lo ha acompañado durante cuatro años a través de clases, evaluaciones, reuniones técnicas y faenas. A primera vista puede parecer un practicante más. Lo que no se ve de inmediato es todo lo que hay detrás.

SUS INICIOS

Matías nació sordo, lo que hasta la actualidad ha sido un impedimento para aprender a hablar y leer. Durante su vida, enfrentó su educación sin las herramientas adecuadas para comunicarse tanto con sus pares como con sus profesores.

Su paso por la enseñanza básica y media estuvo marcado por la dificultad para comprender los contenidos y, según su testimonio, ser marginado por algunos de sus compañeros por su condición.

"Nunca tuve intérprete, siempre estuve solo. Se me hizo complicado, incluso muchas veces se burlaban de mí por ser sordo, pero eso cambió. Ahora estoy mucho mejor", relata Matías a través de la interpretación de Fabián, quien hoy no solo traduce sus palabras, sino también su trayectoria.

Esa realidad cambió en la educación superior. Al ingresar a estudiar técnico en construcción y luego continuar con construcción civil, Matías conoció por primera vez el apoyo de un intérprete. Ahí, su proceso dio un giro. "Fue vital contar con un intérprete, no solo en clases, también fuera de ellas", transmite, recordando que incluso se reunían en bibliotecas para reforzar contenidos.

SU TRABAJO EN TERRENO

Hoy, ese vínculo se trasladó al mundo laboral. Matías está a solo semanas de terminar su práctica profesional —con fecha estimada para el 13 de abril— y lo hace en el área de oficina técnica de Constructora García, en un proyecto habitacional de gran envergadura, con la construcción de 242 casas y dos locales comerciales y juega un rol fundamental como la revisión de planos y apoyo en procesos internos en terreno.

Iván Fuentes, jefe de la Oficina Técnica, explica el papel que cumple Matías dentro de la organización: "Es, en cierto modo, el cerebro del proyecto: elaborar el presupuesto, planificar la programación y entregar todos los planos a los supervisores en terreno, cada uno con sus respectivas partidas. También significa resolver dudas y, en ocasiones, gestionar la subcontratación de empresas, llevando adelante los acuerdos necesarios para estructurar las distintas etapas, tanto en edificación como en la organización del proyecto".

Desde la empresa, su llegada fue vista como un desafío, pero también como una oportunidad. "Nos comentaron su situación y lo tomamos como un desafío bonito", relata Fuentes. En ese contexto, destaca que el estudiante ha tenido un buen desempeño: "Ha sido súper productivo estos meses. Además, ha podido ver una obra desde cero, lo que no todos los alumnos logran".

Fabián, por su parte, cumple un rol clave en ese puente comunicacional con los demás trabajadores de la faena. Traduce instrucciones en terreno, reuniones técnicas, correos y cualquier interacción necesaria.

Aun así, el avance ha sido evidente. Dentro del equipo, destacan no solo su adaptación, sino también su disposición a aprender. Martín García, supervisor zonal de la obra, lo resume así: "Para nosotros es un orgullo poder aportar a la inclusión. Son personas con características distintas, pero con grandes capacidades, y él lo ha demostrado en el poco tiempo que lleva trabajando con nosotros".

En el día a día, Matías ha ido ganando confianza. Se ha sentido apoyado por sus compañeros, quienes han mostrado disposición para explicarle los procesos, incluso cuando estos son extensos. "Se han dado el tiempo para enseñarme, aunque las explicaciones sean largas", señala Matías.

Ese acompañamiento ha sido clave para su integración en un entorno exigente, donde la precisión y la coordinación son fundamentales para llevar a cabo un proyecto de edificación. Poco a poco, ha ido conociendo a su equipo y entendiendo las dinámicas del trabajo en terreno. "Me han apoyado bastante, me ha gustado mucho", resume.

PROYECCIONES EN EL RUBRO

Más allá de la experiencia actual, Matías ya proyecta su futuro. Quiere seguir ligado a la construcción, desarrollarse profesionalmente y lograr mayor autonomía. Entre sus ideas, contempla desempeñarse en distintas áreas del rubro, como bodegas o procesos específicos dentro de la obra.

Pero su historia también busca ir más allá de lo personal. Su mensaje apunta a otros jóvenes sordos que enfrentan dificultades similares. "Las personas sordas pueden, es cosa de abrir la mente y atreverse", transmite.

Una frase simple, pero cargada de sentido para alguien que durante años avanzó sin las herramientas necesarias y que hoy, a punto de titularse y desempeñándose dentro de unos de los proyectos habitacionales más grandes de la capital provincial, demuestra que las barreras pueden romperse cuando existen oportunidades reales.




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