domingo 16 de junio, 2019

noticias por comunas

EDICIÓN IMPRESA

Nuestra gente

Ronal Silva: entre el trabajo social y el rock

Al igual que otros músicos angelinos, en sus inicios arrendaba una de las escasas baterías profesionales que pertenecía a una familia de la población Galvarino, donde “siempre había otras bandas esperando arrendar el mismo instrumento y poder ensayar”. Historia aparte era convencer a un conductor que los trasladara con el aparatoso instrumento: “En más de una oportunidad llevamos la batería en una micro.


 Por Claudia Robles

BATERISTA (1)

La banda la integran seis músicos que, al finalizar sus respectivas jornadas de trabajo, inician los ensayos en una sede comunitaria de Los Ángeles.

Ronal Silva Ormeño es trabajador social de profesión y baterista de Banda Yámana, que nace en marzo del 2005, consiguiendo hasta ahora presentar dos discos. En 2014 lanzan su primera producción, “Halajella”, obteniendo buena acogida por parte del público. Luego, en 2018, vendría su segundo trabajo de estudio, en formato EP, “De Rocas y Lamentos”, con 6 temas con influencia del folclore latinoamericano y el rock.

Ronal actualmente trabaja en un centro de apoyo a adolescentes, “y la música trato de mantenerla vigente al igual que mis compañeros de banda, ensayando los días miércoles o jueves de cada semana, y trabajando a la par en temas de creación, audiovisuales y proyectos que tenemos también”.

Junto al trabajador social-baterista (39 años) integran Yámana (nombre de los primeros habitantes de la zona sur de Tierra del Fuego) su hermano, Boris Silva (35), sicólogo, segunda guitarra del grupo; Andrés Palavecino (35) contador auditor y guitarrista;  Pedro Venegas (27) profesor, vocalista y charanguista; Luis Salazar (37) inspector en un establecimiento educacional, a cargo del bajo y Miguel Herrera (41), administrador de empresas, en voz y sintetizador. “Todos tenemos nuestros trabajos formales pero siempre le dedicamos tiempo a la música”, comentó respecto de los ensayos, que en el último tiempo los han llevado a participar durante el verano en el “Puro Chile y más” y recientemente en el primer encuentro audiovisual de bandas, realizado en el Teatro Municipal de Los Ángeles.

LAS PROYECCIONES

No duda en resaltar el trabajo y el nivel logrado por músicos angelinos. “Los músicos están a un muy buen nivel respecto de otras ciudades del país, que tienen trayectoria, en cuanto a la creación y trabajos audiovisuales. Uno igual se siente orgulloso de que otras bandas de la ciudad, realicen lo mismo”, explica.

¿Crees que la música ha ido conquistando nuevos espacios en Los Ángeles?

Hablando directamente de Banda Yámana, sí. Nosotros, tras la presentación de nuestro segundo disco “De Rocas y Lamentos” logramos vender todas las copias. Todas se vendieron. Para nosotros, fue como una inyección bien potente en la fase de creación. Nuestro trabajo fue bien aceptado. Además subimos el video “Tierra Mía”, que está en Youtube, que alcanzó muchísimas reproducciones, en las tres plataformas en que se subió. 

Y en espectáculos en vivo, ¿han tenido la posibilidad de interactuar con el público?

-El participar en el “Puro Chile” fue gratificante con una muy buena aceptación del público angelino. Fuimos la única banda local. Fue una muy excelente experiencia y nosotros felices. O sea, este 2019 para nosotros ha sido bien bueno. Ahora se nos han presentado algunas fechas para tocatas pero con la banda igual queremos tomarnos un receso de uno a dos meses respecto de las presentaciones en vivo ya que queremos finiquitar algunos asuntos que tenemos en la parte musical y de creación.

Entre los desafíos más próximos, ¿qué se viene para la banda?

-Estamos proyectando la posibilidad de un nuevo trabajoaudiovisual a corto plazo. Eso igual implica tiempo, vale decir que si nos vamos a presentar en algún evento, se debe destinar tiempo a ensayos, a repertorio y ese tiempo lo queremos destinar a la creación.

LOS INICIOS

Tras salir del colegio, Ronal se trasladó a Chillán, donde ingresó a estudiar Trabajo Social. “Regresé en 2005 y mi hermano Boris venía tocando rock con Andrés, que es el guitarrista de la banda. Nos juntamos y reapareció el bichito de empezar a tocar temas del canto nuevo, y así fusionamos canciones de Víctor Jara, Eduardo Gatti. Hacíamos cover de Los Jaivas y de a poco salieron dos temas nuevos con nuestro primer disco, que fue Halajella y posteriormente, “De rocas y lamentos”.

¿Cuándo te inicias en el canto?

-Partí a los 15 años en la música, formando una banda en el colegio. Tocábamos temas de Los Prisioneros, Los Tres. Después formamos, junto a compañeros y un profesor, la banda “In illo Témpore”, que en latín significa El aquel tiempo, convirtiéndose en el primer acercamiento con la música de creación. Tocábamos harto rock clásico pero también conseguimos presentarnos en el festival Rockmagedón, donde presentamos temas propios. Fue genial y ahí nació la idea de crear.

Y en la familia, ¿cómo reciben tu talento artístico?

-Tenía 15 años aproximadamente. No era algo tan lejano. Igual a nivel familiar había desarrollo de habilidades artísticas. Mi bisabuela era cantora. Nunca tuve el privilegio de escucharla ni conocerla, porque falleció antes de que yo naciera pero sí he visto fotografías donde aparece cantando en fiestas. Siempre con su guitarra. Fotos muy antiguas.

Da orgullo saber que tu familia de antes tocaba música. Mi abuelo, por línea paterna, también tocaba armónica. Eso también fue potente, pero ya ligado a la música de manera más continua parto yo con Boris, que es mi hermano”.

Lucinda Beltrán era su bisabuela, reconocida cantora angelina.

Y al comienzo, ¿tenías batería propia?

-No en los inicios. Los instrumentos eran escasos. Muchos músicos de Los Ángeles saben esto porque no había baterías en Los Ángeles. La única opción era arrendar una batería marca “Tama” de color naranjo, que arrendaban en la población 

Galvarino, que como anécdota, en la época de colegio, en más de una oportunidad la llevamos en una micro para trasladarla a la casa. Algunos músicos podrán recordar que nos encontramos dejando la batería y ya había otra banda esperando arrendar el mismo instrumento y así poder ensayar.

No recuerdo la casa ni la dirección pero la arrendábamos a una familia que tenía una batería y la arrendaba. Fue un aporte.

¿Y qué pasó después?

-Cuando las habilidades estaban más claras se juntó la plata con el apoyo de la familia para comprar la primera batería y ahí las cosas cambiaron. Ya no estaba la preocupación de devolver la batería a una hora determinada. 

EL APORTE DE UN PROFESOR

In illo Témpore, era el nombre de la banda que formó junto Juan Pablo Quezada, un compañero en el colegio, sumándose con posterioridad un talentoso profesor de historia que dominaba a la perfección el inglés, recuerda el músico. “Con Juan Pablo tocábamos en ese tiempo, y llegó un profesor recién egresado de la universidad. Nosotros tocábamos pero siempre con la falencia que no teníamos una primera guitarra ni una voz principal. Bueno y llegó el profesor con un talento tremendo, cantando rock y partimos en un festival en el Teatro Central. Lo escuchamos cantar y en ese momento yo quedé feliz de tener la posibilidad de cantar con un músico de su nivel.

Ronal reconoce que el aporte del docente fue valioso. “Él hablaba inglés y eso nos ayudó mucho en el tema de la modulación. Fue un aprendizaje gigante. Un crecimiento musical con ellos. Tremendo poder aprender nuevas líneas melódicas y nuevos ritmos en la percusión. Empezar a sacar detalles de la batería. Fue un crecimiento grande que tuve. Me acerqué más a lo que es la música”, expresó.

PROYECCIONES

En la música, ¿cómo te ves de aquí a un par de años?

-“En relación a mi proyección como músico, radica principalmente en seguir aprendiendo cosas innovadoras que permitan ser un aporte en la composición dentro de Banda Yámana, lo cual requiere de harto ensayo tanto a nivel  individual como de grupo. Así se puede seguir plasmando a nivel rítmico, la fusión de rock con la mezcla de distintos  instrumentos de percusión de música latinoamericana, además de continuar el lineamiento de la banda.

Y sobre la proyección de Yámana, ¿cómo aportarán a su crecimiento?

-Seguiremos dando a conocer nuestras composiciones en distintas partes del país, ya sea en formatos audiovisuales como nuestros dos discos y temas tocados en las radios,    donde todo nuestro material ha sido muy bien acogido. Esperamos que sigan abriéndose puertas en grandes escenarios, como las que se nos han presentado en el último tiempo, lo cual nos tiene muy contentos y agradecidos.

LOS ENSAYOS

La banda mantiene la rigurosidad al momento de realizar sus ensayos, en una antigua sede social, que entre sus sólidas murallas cobija a los seis músicos. “Estamos ensayando en una sede que, por sus características, nos facilita ensayar en la noche, ya que todos trabajamos durante el día y nos queda la noche. Partimos a las 21 horas hasta la medianoche. Ensayamos en una sede que es muy antigua. No metemos mucho boche porque tiene unas murallas tremendas, lo cual permite la amortiguación del sonido”, comentó. 

A LA ACTUALIDAD

La primera composición “Canta Biobío” fue creada el año 2007 y grabada en el año 2009. Su letra hace alusión a las desigualdades sociales presentadas en nuestra comunidad,   dirigiendo una de sus estrofas a los soldados muertos en Antuco. “Creada con mucho respeto, evidenciando el dolor de los familiares por tan grave tragedia, que nunca debió ocurrir, lo cual refutamos en nuestra composición a modo de expresar un sentimiento de justicia ante lo ocurrido”, expresó.

Ronal Silva asegura que de sus inicios a la actualidad “queda toda la pasión y el interés por aprender, tocar y compartir en el escenario. Se mantiene la pasión de tocar un instrumento y conseguir conexión con el público. Eso, nunca se pierde”.


  • Compartir:
etiquetas
Los ÁngelesMúsicosRock

opinión

Revise su correo para confirmar
la suscripción
logo-ediciones-anterioes