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Mulchén

“Quiero que se les dé el valor que corresponde a los oficios”

Esta artista radicada en Concepción es oriunda de Mulchén, lugar a donde volvió después de años, para instalarse con su taller con la idea de desarrollar y enseñar un oficio que no se ve mucho en la z


 Por La Tribuna

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Alejandra Sánchez Ocampo

Fotografía: Fredy Muñoz

Mariana Guzmán es arquitecto de profesión y ceramista de oficio. Esta mulchenina de 33 años dejó su trabajo como arquitecto para dedicarse cien por ciento a la cerámica. Actualmente tienen su taller “Hecho a Mano”, en donde imparte clases de cerámica para niños y adultos.

¿Qué recuerdos tiene de la infancia con relación al arte?

Siempre de chica tuve inclinación por el arte, más que todo era por las manualidades, es lo que me relajaba, y en cierto modo me conectó con mi yo interno.

¿Cómo llegaste a la cerámica?

Estaba estudiando arquitectura y descubrí este oficio. Lo vi en una página de internet de Estados Unidos, me enamoré del oficio, y ahí empecé a buscar y buscar quien me pudiera enseñar, hasta que encontré una chica en Concepción que me hiciera clases y ahí tome algunos cursos con ella. Y así me fui perfeccionando con el tiempo.

¿Cuándo te diste cuenta de que, en tu caso, el arte era más que un pasatiempo?

Mientras hice los cursos de ceramista, seguí en paralelo estudiando arquitectura. Terminé la carrera, me fue bien, estuve trabajando un tiempo en una empresa más relacionado con la arquitectura, más que nada con diseño de interiores, y me di cuenta que no era lo mío, no quería ser como empleada, estar trabajando para otras personas, igual de ahí estuve como un año buscando trabajo, caí en la misma rutina que caemos todo, y nunca era lo que yo quería, en condiciones de remuneraciones, horario, etc. El arte de la cerámica era lo que me gustaba, y de ahí decidí ponerme con mi propio taller y hacer clases de cerámica.

¿Te costó mucho poder instalarte con este taller?

Claro que sí, lo que me costó fue ponerlo en marcha, pero justo me salió un proyecto bueno de arquitectura, independiente y con eso me compré el horno especial para cerámicas, y con unos ahorros que tenía compré algunos implementos, ya tenía un poco de herramientas de los cursos que había hecho, el lugar en donde tengo mi taller es un terreno familiar, el que justo se había dejado de arrendar, así que yo se lo arrendé a mi abuela, y así que de a poco me fui armando con mi taller.

Y en relación a tu familia, ¿qué pensó cuando decidiste cambiar la arquitectura por la cerámica?

Mi familia es súper tradicionalista, primero iba a estudiar licenciatura en arte y no estaban de acuerdo, me decían que estudiara arquitectura, una carrera tradicional, les hice caso, igual me llena y me gusta arquitectura, pero no 100%, pienso que fue un puente para llegar a esto y me hace una profesional más completa, en todo el tema de diseño, estética, lo que me ayuda para enseñarle mejor a mis alumnos.

Aunque de primera no me apoyaban mucho, ahora que ven que estoy teniendo más acogida, ya se están creyendo el cuento, además como esto es nuevo en Chile, en muy pocas partes del país se enseña o hace. A diferencia de otros países del mundo, como China o Japón, acá no es reconocido.

En relación a las clases que impartes, ¿desde cuándo comenzaste con esto?

Desde septiembre que estoy con mi taller, tenía que tener una cantidad de personas para que me fuera solvente, las junté y ahora en diciembre terminamos con ese primer grupo. Además, no sólo vienen personas de Mulchén, también tengo alumnos de Los Ángeles y Santa Bárbara.

Hago clases a niños y adultos, aunque yo soy mulchenina, vivo en Concepción, por lo que viajo todos los sábado a hacer mis clases, pero ahora en el verano me vengo para acá.

¿Qué enseñas en tu taller?

Bueno, yo imparto un curso que se llama “Curso de cerámica: técnicas de modelado y decoración”, donde a los niños les enseño un plan más relajado, dentro de la improvisación ellos van creando, la idea es que logren concentrase y que se conecten con el material y cómo funciona.

A los grandes les enseño diferentes técnicas, empezando por algo sencillo, les enseño a pintar y la impermeabilización de la pieza. Los cursos duran 4 meses para adultos y 2 para niños.

¿Cuáles son los objetivos?

Con este curso pretendo enseñar una disciplina y técnica, promoviendo el desarrollo de una línea temática de trabajo, desarrollar habilidades manuales y creativas, lograr que los alumnos desarrollen sus sentidos, expresen emociones, experimenten y disfruten a partir del trabajo y creación con una técnica artística, y lograr un acercamiento a la cerámica, un oficio que no está desarrollado en la zona, y sus múltiples posibilidades expresivas.

¿Cómo te sientes enseñando?

Bien. Me encanta que los que vienen aprendan bien la técnica, me desilusiona que no sepan. He tenido buena acogida con los alumnos.

Al ver que ya tienes tu taller, impartiendo clases y con una buena acogida de la gente, ¿qué es lo que piensas?

Tener mi taller es un logro personal, en el momento cuando lo  estaba haciendo no dimensionaba el logro, pero después, al ver que estaba todo armado como que todo fue fluyendo.

Siempre he pensado que la vida te tiene destinado un espacio, un fin para cada persona, y como que todo se conjuga para que logres llegar a ese fin.

¿Qué proyecciones tienes a futuro?

Hacer esto solvente, y generar un aporte para la comunidad y una identidad para Mulchén y la provincia de Bío Bío, que seamos reconocidos por este oficio, que sea valorado como tal y, además, con esto se les dé el valor que le corresponde a los oficios.

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