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Algunos recursos para la Contextualización curricular en Lenguaje y Comunicación en Alto Biobío


 Por Irma Lagos Herrera, académica Escuela de Educación, Universidad de Concepción Campus Los Ángeles.

Tanto ignoramos, omitimos, negamos o subvaloramos las culturas de los pueblos originarios que quizás no seamos conscientes todavía de los aportes de esa diversidad a la llamada cultura nacional.
Es ya tiempo de reconocer los conocimientos y competencias que co-construyen las familias con sus descendientes, el aporte de la etnoeducación en la cultura escolar, que bien describen las publicaciones de equipos de investigadores, lideradas por la Universidad Católica de Temuco, a la que se suman otras universidades.
Las y los expertas en Educación Intercultural llevan años investigando y escribiendo sobre la necesidad de contextualizar el currículo a las culturas de los grupos humanos de donde proviene el estudiantado. Contextualizar es crear puentes entre la vida cotidiana de los aprendices, las familias y los temas del currículo, es incluir elementos de la vida familiar en el aula, que motive la co-construcción de aprendizajes significativos.
Para crear estos puentes, se necesita formación profesional, con prácticas guiadas y el acompañamiento docente necesario y recursos didácticos pertinentes.
En Chile, se han hecho esfuerzos para implementar la EIB en el sistema educacional, pero prescindiendo de un factor esencial, como lo es la formación inicial y capacitación del profesorado, junto con los recursos didácticos pertinentes.
La contextualización requiere competencias interculturales, tiempo y espacio para planificar, implementar y desarrollas las secuencias didácticas, conocimiento y recursos didácticos pertinentes. ¿En qué tiempos y espacios compartidos puede el profesorado hacer tal tarea? ¿Cómo podría hacerlo si no ha tenido oportunidad de aprenderlo?, ¿cómo hacerlo si se le exigen cuentas desde un currículo centralizado, uniforme y hegemónico, que los valora según los puntajes de pruebas nacionales (SIMCE, PSU) sin reconcer los diversos conocimientos y habilidades de los y las escolares minorizados? ¿Cómo hacer si se trabaja en lugares con caminos y accesos complejos, con escasa frecuencia de buses, como en Alto Biobío, para visitar a las familias y establecer el vínculo entre escuela y comunidad? Lo que facilitaría incluir las formas de enseñanza de la cultura mapuche-pewenche en las aulas.
Aunque el profesorado se interese en contextualizar el currículum en Alto Biobío, por ejemplo, suele no contar con recursos didácticos pertinentes. En el caso de Lenguaje y Comunicación (en español) se pueden incluir textos de la tradición pewenche, como los de Pedro Aguilera, escritor y cantautor de Cauñicu; los epew recopilados por el lingüista Gilberto Sánchez (1989, 2003, 2014); los textos que en 1996 escribieron escolares de la Esc. Callaqui (1997); posteriormente, Loncon y Martínez (1999)editaron un libro con relatos; ENDESA, a través de la Fundación Pehuén editó una obra de tres volúmenes de epew y relatos, ilustrados por Themo Lobos (2002); en el 2003, Aguilera y Lagos editaron Raíz troncal pewenche; en el 2007, se editó Pewencheiñ epeu, cuentos de Cauñicu y Pitril; recientemente, las antropólogas Dafne Taroppio y Patricia Jérez publicaron el libro sobre la cosmovisión pewenche.

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