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Crónica

Los tres grandes hitos en la historia del barrio Paillihue

Su etapa fundacional puede fecharse el 4 de enero de 1917, cuando se loteó una parte del fundo Paillihue para la instalación de viviendas.


 Por Juvenal Rivera

Hbb, barrio Paillihue-1

Nadie duda que el barrio de Paillihue es uno de los sectores más densamente poblados de Los Ángeles. Con más de 50 mil habitantes, concentra prácticamente el 25% de los habitantes de esta capital provincial. De hecho, esa zona urbana está más poblada que cualquiera de las otras 13 comunas que forman parte de la provincia (Cabrero y Mulchén suman cada una 30 mil almas).

Un dato no menor que implica un desafío enorme a las autoridades para hacer frente a los requerimientos y demandas de una población que, por añadidura, enfrenta hace varias décadas el estigma de la pobreza y la delincuencia.

Pero hace un siglo, el panorama era diametralmente opuesto: apenas un puñado de casas estaba ubicado en la margen sur del estero Paillihue, en lo que correspondía al fundo del mismo nombre. Nada haría presagiar lo que es ahora: uno de los vecindarios más poblados y –un detalle no menor– con mayor identidad propia.

Pero ¿cuáles son sus inicios? ¿Cómo evolucionó? ¿Por qué llegó a concentrar tantas viviendas? Ahora se lo cuento.

¿Qué había antes de esa ocupación inicial? Arturo Neumann, en un interesante blog sobre los orígenes de ese vecindario, afirma que la referencia documental más antigua sobre los propietarios del fundo Paillihue se encuentra en el testamento de Clorinda Riquelme y del Río (1824-1898), viuda de José María de la Maza y Mier.

El documento, fechado el 5 de julio de 1898 en Concepción, indica: “Lego a mi nieta Amelia Maza de Padilla cinco mil pesos i el fundo Paillihue ubicado en el Departamento de La Laja.”

Clorinda, por cierto, tenía vínculos sanguíneos con el padre de la Patria, Bernardo O’Higgins. Ella era hija de Manuel Riquelme de la Barrera y Vargas Machuca, medio hermano de María Isabel Riquelme Meza y, por tanto, prima de Bernardo O’Higgins Riquelme.

El 29 de enero de 1909, Amelia de la Maza vendió –a crédito– el fundo Paillihue a Alberto Kleinknecht, quien antes, en 1887, fue profesor en el Colegio Alemán de Temuco. Este último cedió una parte del fundo Paillihue a Balbino Sanhueza, un señor dedicado a la compra y venta de inmuebles, para la conformación de una población que se llamaría Siglo XX. Dicha porción corresponde al llamado “Paillihue antiguo”, que está entre las actuales calles René Schneider, la avenida Francisco Encina, la calle Los Carrera y el propio estero.

Dicha cesión ocurrió un 17 de enero de 1914. En consecuencia, según Neumann, si hay que poner un día como el inicio del poblamiento de ese territorio fue, justamente, cuando se autorizó la subdivisión del terreno –equivalente a ocho manzanas– para empezar a levantar un primer grupo de casas.

Aunque hubo líos judiciales que pusieron una cuota de suspenso a la venta de los sitios, paulatinamente se fue consolidando este primer grupo de viviendas, sumando cerca de 160 sitios al cabo de un par de años.

AÑOS 60

El próximo hito en el desarrollo habitacional del territorio se produjo en 1960, cuando la Municipalidad de Los Ángeles compró un paño de nueve hectáreas ubicado junto frente a la población Siglo XX. La intención era una sola: construir casas para las familias pobres.

Hay que entender el contexto de esa época, cuando la gran preocupación era cómo resolver la acuciante necesidad de viviendas para los miles de familias que vivían en la decena de campamentos precarios o poblaciones callampas que había en distintos sectores de la ciudad. Eran cientos de familias viviendo en la miseria.

El terremoto de ese mismo año urgió aún más a las autoridades para contar con viviendas, aunque fueran de emergencia, para ubicar a los damnificados por dicho movimiento telúrico. El terreno fue ofrecido a la Corporación de Vivienda (Corvi) para que construyera casas, pero dicha entidad desistió por una poderosa razón: no tenía financiamiento para urbanizar la nueva población. Al cabo, el municipio consiguió recursos para instalar mediaguas de emergencia que hicieron posible que un centenar de grupos familiares, en especial, de la población La Feria, se radicaran en ese lugar. Esa es la población que ahora conocemos como 21 de Mayo.

Dos datos adicionales: hasta 1965 solo se habían instalado seis llaves con agua potable para 98 familias, que suman casi 600 personas. Ni hablar de alcantarillado. El otro dato es que el nombre original de esa población no era el que conocemos en la actualidad. La denominación original era “José María Caro”, en homenaje el primer cardenal chileno de la Iglesia católica. Sin embargo, el uso común lo dejó en el nombre actual.

AÑOS 90

El tercer salto –y definitivo– se produjo en 1989, cuando se entregó la población Escritores de Chile, con más de 750 casas para familias pobres. Varios de estos grupos familiares fueron afectados por el gran incendio del campamento En Tránsito, en marzo de 1982. De ahí en adelante, especialmente en los años 90, comenzaron frenéticos planes gubernamentales de vivienda que se concentraron en ese territorio.

Ya en 1995, el sector Paillihue sumaba 15 mil personas. En los años siguientes se entregaron las seis etapas de la villa Las Américas, así como las villas Montreal y Puerto Alegre, entre otras. También se planificaron conjuntos urbanos para familias de ingresos medios. Ahí también destacó la entrega, en 2001, de 301 viviendas para las familias que ocupaban los últimos campamentos de Los Ángeles. A ese grupo de casas se le conoce como la “Chile Barrios”, aunque su denominación original es “San José de la Dehesa”.

Al cabo, el barrio Paillihue suma en la actualidad más de 50 mil habitantes, incluyendo los vecinos de los sectores rurales más cercanos. Sin embargo, la historia comenzó un 17 de enero de 1914, cuando se cedieron las ocho manzanas del fundo Paillihue para destinarlo a la construcción de casas.

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