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Didymo: el fantasma que se cierne sobre ríos y lagos de Biobío

Plaga fue detectada en Biobío en 2013, año en que la dirección regional del Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) inició una intensa campaña para tener a raya el didymo.


 Por La Tribuna

72, profesionales de Sernapesca exploran los ríos buscando el dydimo

El didymo es un alga de color café que se adhiere al sustrato rocoso de ríos y lagos. Si bien no es nociva para el ser humano, sí tiene un gran problema: perjudica el paisajismo de los cuerpos de agua dulce por su  mala apariencia y textura viscosa.

La plaga fue detectada en la zona de Biobío en 2013, año en que la dirección regional del Servicio Nacional de Pesca (Sernapesca) inició una intensa campaña para tener a raya el didymo.

De hecho, la última resolución del Sernapesca, de julio de 2019, reconoció que se ampliaron las áreas afectadas en la cuenca del río Biobío en el sector naciente, y además, en la cuenca del río Laja.

Al respecto, Claudio Báez, director regional de Sernapesca en Biobío, señaló que “las zonas con categoría de plaga por presencia de didymo son la cuenca del río Biobío, desde la zona de los altos de Biobío hasta el río Lirquén, específicamente el sector Puente Quilaco; y la subcuenca del río Laja, desde sector Antuco hasta el río Rucúe”. Afortunadamente, la laguna Laja –el mayor cuerpo lacustre de la zona– está libre de esta plaga.

Báez agregó que si bien se amplió la zona afectada por el didymo, no se encuentra en estado de floración, es decir, no está propagado de forma espesa como en cuerpos de agua de las regiones del sur de Chile.

“De acuerdo a nuestros muestreos, hay presencia microcelular del alga didymo, por lo que, afortunadamente, no hay un daño paisajístico de grandes dimensiones. Lo más probable es que sea por la composición rocosa y la temperatura”, explicó.

RECOMENDACIONES

No obstante, desde Sernapesca insistieron en el llamado a la población a internalizar el protocolo de desinfección para evitar que el didymo continúe propagándose. Lo primero es mantener los siguientes utensilios siempre a mano: lavalozas o detergente de uso doméstico, rociador o fumigador, balde para enjuagar.

Con eso, remover, lavar y secar cada vez que se utilice cualquier equipo o elemento que estuvo en contacto con agua de los sectores identificados con la plaga.

Báez insistió en la importancia de la desinfección, en especial a los pescadores recreativos. “El llamado es a restringir la actividad de pesca a un único cuerpo de agua, y si se alterna la actividad en varios ríos o lagos, realizar siempre el protocolo de limpieza. Cuando hablamos de remover y lavar, se trata de todo material orgánico visible adherido a la caña, carrete, hilo de pescar, anzuelos, cajas de aparejo, botas, wader, etc. Luego dejar secar al sol y no olvidar disponer de todos los residuos lejos de los cursos de agua”, añadió.

Si la ciudadanía detecta presencia de esta alga fuera de las zonas antes mencionadas, dar aviso a la línea gratuita de Sernapesca 800 320 032.

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